Yibuti: el pequeño país que vigila el comercio mundial
11.10.2026
CIUDAD DE YIBUTI (Uypress)- Estados Unidos, China, Francia y Japón mantienen instalaciones militares en este enclave africano, estratégico para el tráfico marítimo entre Asia, Europa y el canal de Suez.

Con una superficie de apenas 23.200 kilómetros cuadrados y poco más de un millón de habitantes, Yibuti ocupa un lugar desproporcionadamente importante en el mapa geopolítico mundial. Situado en el Cuerno de África, frente a Yemen y junto al estrecho de Bab el-Mandeb, este pequeño país concentra bases militares de varias potencias que buscan proteger sus intereses en una de las principales rutas del comercio internacional.
Su importancia no reside en el tamaño de su territorio ni en sus recursos naturales, sino en su ubicación. Desde sus costas es posible vigilar el acceso meridional al mar Rojo, paso obligado para buena parte de los buques que conectan el océano Índico con el Mediterráneo a través del canal de Suez.
Una concentración militar excepcional
Yibuti alberga instalaciones militares de Estados Unidos, China, Francia, Japón e Italia, una convivencia poco frecuente entre países con intereses estratégicos diferentes y, en algunos casos, abiertamente enfrentados.
Estados Unidos mantiene en Camp Lemonnier su principal base militar permanente en África, utilizada para operaciones de vigilancia, inteligencia, lucha contra organizaciones yihadistas y apoyo logístico en la región.
China inauguró en 2017 su primera base militar permanente en el extranjero, también en territorio yibutiano. La instalación permite a Pekín apoyar sus operaciones navales, proteger rutas comerciales y ampliar su presencia en el océano Índico.
Francia conserva una presencia militar histórica, vinculada con su pasado colonial. Yibuti obtuvo su independencia de Francia en 1977, pero ambos países mantienen acuerdos de cooperación en defensa.
Japón, por su parte, estableció una instalación destinada inicialmente a apoyar las operaciones internacionales contra la piratería marítima. Italia también cuenta con una base de apoyo logístico.
La proximidad física de estas fuerzas convierte a Yibuti en un punto singular: potencias que compiten por influencia internacional operan desde un mismo territorio, aunque bajo acuerdos separados con el gobierno local.
El estrecho que conecta dos océanos
El estrecho de Bab el-Mandeb, situado entre Yibuti, Eritrea y Yemen, comunica el mar Rojo con el golfo de Adén. Por allí transitan petroleros, portacontenedores y otros buques que utilizan la ruta del canal de Suez para conectar los mercados asiáticos con Europa.
Su relevancia quedó especialmente expuesta con los ataques contra la navegación comercial realizados por los hutíes de Yemen desde finales de 2023.
Las amenazas obligaron a numerosas navieras a modificar sus itinerarios y enviar embarcaciones alrededor del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esa alternativa incrementa las distancias, los tiempos de navegación y los costos del transporte.
La crisis también provocó el despliegue de operaciones navales internacionales para proteger a los buques mercantes. En ese escenario, las instalaciones militares de Yibuti adquieren una importancia adicional para el abastecimiento, la vigilancia y la respuesta ante amenazas a la navegación.
Yibuti, entre la seguridad y los intereses de las potencias
La concentración de fuerzas extranjeras también constituye una importante fuente de ingresos para Yibuti. El gobierno arrienda terrenos e instalaciones a los países que mantienen bases militares, mientras desarrolla infraestructura portuaria y logística para aprovechar su posición estratégica.
China desempeña un papel especialmente relevante en esas inversiones. Ha financiado proyectos de transporte y participa en el desarrollo de instalaciones que conectan los puertos yibutianos con Etiopía, país sin salida al mar que canaliza por su vecino la mayor parte de su comercio exterior.
La presencia china, sin embargo, también genera preocupación en Washington. En septiembre, un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) identificó nuevas instalaciones de comunicaciones en la base china que podrían ampliar sus capacidades de vigilancia e inteligencia en la región.
El escenario se volvió todavía más delicado con la guerra entre Estados Unidos e Irán y las dificultades para navegar por el estrecho de Ormuz.
Según informó RTVE, las fuerzas leales al gobierno yemení, respaldadas por Arabia Saudita, anunciaron recientemente la recuperación de posiciones estratégicas próximas a Bab el-Mandeb. No obstante, las disputas sobre el control del paso marítimo y la persistencia del conflicto mantienen la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación.
Yibuti se ha convertido así en una expresión de las contradicciones de la política internacional: Estados Unidos y China compiten por influencia, pero ambos necesitan preservar la circulación de mercancías por una misma ruta.
En este pequeño territorio africano confluyen intereses militares, comerciales y energéticos que trascienden ampliamente sus fronteras. La seguridad del estrecho de Bab el-Mandeb ya no es solamente un problema regional: es una cuestión que afecta al funcionamiento de la economía mundial.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias