Demis Hassabis, jefe de IA de Google

"Nadie sabe qué va a pasar": la advertencia del hombre que está llevando la IA hacia su próxima frontera

08.08.2026

Demis Hassabis, jefe de Google DeepMind, sostiene que la inteligencia artificial general podría transformar la civilización a una velocidad diez veces superior a la Revolución Industrial y reclama que gobiernos, empresas y sociedad definan juntos cómo controlar sus riesgos.

 

El científico publicó un ensayo en el que advierte que la inteligencia artificial general (AGI) podría estar a pocos años de distancia y que el mundo no está preparado para esa transición. El texto combina un optimismo profundo sobre el potencial transformador de la tecnología con una alerta concreta sobre los riesgos que ya empiezan a materializarse.

La tesis central del documento es que la AGI -un sistema capaz de replicar todas las capacidades cognitivas del cerebro humano- no es comparable a ninguna innovación tecnológica anterior, ni siquiera a internet o a la telefonía móvil.

Para Hassabis, la analogía correcta es otra: "Es mucho más parecido al descubrimiento de la electricidad o el fuego". El científico estimó que el impacto de esta tecnología podría ser diez veces superior al de la Revolución Industrial, y a diez veces su velocidad.

En ese marco, el fundador de DeepMind eligió una imagen para resumir la magnitud del momento: "Esencialmente encontramos una manera de hacer pensar a la arena. Es milagroso", escribió, en referencia al silicio que compone los procesadores modernos.

La nota de Hassabis sugiere que esta conciencia del umbral histórico que atraviesa la humanidad debería traducirse en políticas públicas concretas, no solo en declaraciones de intención.

La carrera tecnológica supera al conocimiento disponible

El punto más crítico del ensayo de Hassabis no es el entusiasmo, sino la advertencia. El científico describió el estado actual del campo como "una carrera comercial y geopolítica extremadamente intensa y multicapa" en la que los avances van más rápido que la comprensión de lo que se está construyendo.

"Nadie en el mundo sabe con certeza qué va a pasar de aquí en adelante, y hasta los expertos no están de acuerdo", sostuvo.

Esa incertidumbre, según su análisis, no justifica la parálisis sino la cautela activa. "Cuando el grado de incertidumbre es alto y las apuestas son tan elevadas, proceder con optimismo cauteloso es la estrategia sensata y correcta", escribió. En la práctica, eso implica políticas públicas que promuevan la innovación sin descuidar la seguridad, y que fomenten la colaboración internacional en materia de riesgos.

El texto identificó amenazas concretas que ya están presentes o próximas: vulnerabilidades en ciberseguridad, riesgos nucleares y biológicos que podrían emerger a medida que los modelos ganen capacidades, y el desafío de mantener el control sobre sistemas que en el futuro podrían ser agénticos y capaces de automejorarse de forma recursiva.

Una propuesta regulatoria con modelo financiero de referencia

La parte más propositiva del ensayo de Hassabis es un esquema concreto de gobernanza. El científico planteó la creación de un organismo de estándares para la IA de frontera en Estados Unidos, financiado en su mayoría por la industria y estructurado como una asociación público-privada, con el modelo de la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA) como referencia.Este organismo definiría qué modelos califican como "de frontera" según umbrales de capacidad, evaluaría esos sistemas antes de su lanzamiento -con una ventana inicial de 30 días- y actualizaría sus protocolos de forma periódica, con una frecuencia trimestral como punto de partida.

Los laboratorios que desarrollen modelos de frontera recibirían una designación formal y deberían cumplir con buenas prácticas: publicar fichas técnicas de sus modelos, mantener ciberseguridad interna robusta y destinar recursos suficientes a investigación en seguridad.

Las evaluaciones incluirían pruebas de ciberseguridad y amenazas biológicas, detección de intentos de eludir salvaguardas, búsqueda de señales de engaño por parte de los sistemas y verificación de prácticas como la marca de agua digital en imágenes generadas por IA.

El esquema contemplaría incluso la posibilidad de coordinar una desaceleración en el desarrollo entre los laboratorios líderes si la gravedad de la situación lo requiriera.

Una propuesta de alcance global

Hassabis fue explícito en que el marco que propone para Estados Unidos debería ser un punto de partida, no un destino. "Dado que esta tecnología va a afectar a todo el planeta, lo ideal sería que este marco impulsara a la comunidad internacional a alcanzar un consenso sobre cómo gestionar los riesgos más serios", escribió.

El científico también señaló que, incluso si se resuelven los desafíos técnicos, quedan pendientes preguntas económicas y filosóficas de enorme profundidad: qué modelos económicos serán necesarios en un mundo post-escasez, qué valores se quiere preservar y cómo podría cambiar la condición humana misma.

Ante esas preguntas, fue categórico: "Obviamente no puede ni debe dejarse esto solo en manos de los tecnólogos. Requiere que cada parte de la sociedad se reúna para ayudar a definir este nuevo capítulo".

El ensayo cerró con una apelación a la responsabilidad colectiva. "El futuro todavía no está escrito, debemos usar esta valiosa ventana antes de que llegue la AGI para moldear esta tecnología en beneficio de toda la humanidad", concluyó Hassabis. "Lo que hagamos colectivamente ahora determinará cómo se desarrolla la próxima fase de la civilización".

Infoesfera
2026-08-08T09:24:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias