Microsoft anticipa el fin de programar código a mano por la IA, segúnDavid Fowler
12.09.2026
WASHINGTON (Uypress)- David Fowler, ingeniero distinguido de Microsoft con 18 años en la compañía, afirma que escribir código quedó "obsoleto": los agentes de IA ya programan y prueban software, aunque todavía necesitan supervisión humana.
La inteligencia artificial está modificando una de las profesiones que parecían destinadas a protagonizar la revolución tecnológica: la programación. David Fowler,, lanzó una definición contundente sobre el cambio: "Escribir código está totalmente obsoleto".
La afirmación no significa que los programadores vayan a desaparecer. Fowler apunta a una transformación más profunda del oficio: escribir manualmente cada línea de código comienza a dejar de ser el centro del desarrollo de software, mientras los profesionales pasan a dirigir agentes de inteligencia artificial, definir arquitecturas, establecer requisitos y comprobar que el resultado generado por las máquinas funciona correctamente.
Fowler conoce directamente esa transformación. Participó en el desarrollo de tecnologías como SignalR, NuGet, Kudu y ASP.NET Core y actualmente trabaja en Aspire, la plataforma de Microsoft para desarrollar aplicaciones distribuidas.
De asistente a agente
La diferencia fundamental está en el salto experimentado por las herramientas de IA. Las primeras generaciones de asistentes para programadores completaban líneas o proponían fragmentos de código. Los nuevos agentes pueden recibir una tarea y desarrollar una parte considerable del proceso de manera autónoma.
GitHub Copilot, propiedad de Microsoft, ya puede configurar entornos de desarrollo, modificar repositorios, construir software, ejecutar pruebas y verificar si una compilación funciona. Al terminar, puede abrir una solicitud de cambios para que un desarrollador humano revise el resultado.
Microsoft también está adaptando Aspire para este escenario. Las últimas versiones incorporaron herramientas destinadas específicamente a agentes de IA, permitiéndoles interactuar con servicios, revisar registros y telemetría, detectar problemas, modificar aplicaciones y volver a probarlas. El cambio implica pasar del copiloto que aconseja al programador al agente que ejecuta tareas mientras el programador supervisa.
Microsoft ya utiliza IA para escribir su software
La transformación no es solamente una previsión. Satya Nadella, CEO de Microsoft, había revelado ya en 2025 que entre 20% y 30% del código de la compañía era generado por inteligencia artificial. Desde entonces, las herramientas de programación autónoma han avanzado significativamente.
El director de tecnología de Microsoft, Kevin Scott, llegó a proyectar que hacia 2030 la IA podría generar hasta el 95% del código. Eso no supone necesariamente que el 95% del trabajo de los ingenieros desaparezca. La escritura de código es solamente una parte del desarrollo de software: determinar qué debe construirse, diseñar sistemas, resolver incompatibilidades, garantizar seguridad y verificar resultados continúan requiriendo intervención especializada.
El gran problema: los errores
La principal limitación sigue siendo la fiabilidad. Un estudio citado por las publicaciones especializadas detectó que el código generado por IA presenta, en promedio, 1,4 veces más problemas críticos y 1,7 veces más problemas graves que el producido por desarrolladores humanos.
Otro análisis de Veracode encontró vulnerabilidades de seguridad en alrededor del 45% de las muestras de código generado mediante IA analizadas. Por eso, incluso en un escenario donde las máquinas escriban la mayor parte del software, la revisión humana seguirá siendo decisiva.
Paradójicamente, cuanto mayor sea la cantidad de código que pueda producir una IA en pocos segundos, mayor puede ser también el desafío de comprobar su calidad.
Cambia el oficio del programador
La consecuencia puede ser una transformación del perfil profesional. En lugar de dedicar buena parte de su jornada a escribir instrucciones línea por línea, los desarrolladores tendrán que aprender a formular correctamente las tareas para los agentes, evaluar las soluciones propuestas, comprender arquitecturas complejas, detectar vulnerabilidades y decidir cuándo una respuesta de la IA es incorrecta.
El propio Fowler había resumido anteriormente esta nueva situación a partir de la experiencia de Aspire: el cuello de botella ya no está necesariamente en producir código, sino en revisarlo, validarlo y garantizar su calidad a la misma velocidad con que la inteligencia artificial puede generarlo.
Por eso, detrás de su provocadora sentencia aparece una transformación más compleja que la desaparición de una profesión. La IA no está eliminando todavía al programador, pero sí empieza a cuestionar aquello que durante décadas definió visualmente su trabajo: una persona frente a una pantalla escribiendo código línea por línea. El programador del futuro podría escribir mucho menos y decidir, supervisar y corregir mucho más.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias