INTERNACIONALES / GUERRA EN YEMEN

¿Quién es Abdelmalik al Hutí, el enigmático líder detrás de la ofensiva en el mar Rojo?

21.09.2026

SANÁ (Uypress) – Abdelmalik al Hutí, el reservado dirigente que conduce el movimiento rebelde Ansar Allah, reforzó su posición dentro de Yemen y del denominado “eje de la resistencia” liderado por Irán después de la ofensiva que permitió a sus fuerzas conquistar la costa occidental y aumentar su capacidad de presión sobre el estrecho de Bab el-Mandeb.

El avance relámpago expulsó a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita de importantes localidades costeras, puertos e islas situadas frente al estrecho. Aunque la situación militar continúa abierta y existen posiciones progubernamentales en zonas próximas, los hutíes disponen ahora de una capacidad inédita para condicionar la navegación entre el mar Rojo y el golfo de Adén.

Detrás de la operación se encuentra un líder que prácticamente nunca aparece en público, evita los encuentros presenciales y comunica sus decisiones mediante discursos televisados desde ubicaciones desconocidas.

De Saada al liderazgo del movimiento

Abdelmalik al Hutí nació en el seno de una familia religiosa perteneciente al zaidismo, una rama del islam chiita históricamente arraigada en el norte de Yemen.

El movimiento hutí surgió durante la década de 1990 en la provincia de Saada, próxima a la frontera con Arabia Saudita. Inicialmente funcionó como una corriente religiosa y cultural que denunciaba la marginación de la comunidad zaidí y el aumento de la influencia saudita y salafista en Yemen.

La organización fue impulsada por Hussein Badr al Din al Hutí, hermano mayor de Abdelmalik, quien se convirtió en el principal referente político y religioso del movimiento.

Hussein murió en 2004 durante enfrentamientos con las fuerzas del entonces presidente Ali Abdullah Saleh. Su muerte transformó la protesta en una insurgencia armada y convirtió su apellido en la denominación internacional del grupo.

Abdelmalik asumió progresivamente el liderazgo y consiguió mantener unida a la organización durante seis guerras contra el Gobierno central desarrolladas entre 2004 y 2010.

La conquista de Saná

La expansión decisiva comenzó después de las protestas que provocaron la caída de Saleh en 2011.

Los hutíes participaron inicialmente en el proceso de diálogo nacional, pero rechazaron el acuerdo político que debía reorganizar Yemen. Aprovecharon posteriormente la debilidad del Gobierno, las divisiones entre las fuerzas militares y el descontento por el deterioro económico.

En setiembre de 2014 ingresaron en Saná y tomaron el control de instituciones gubernamentales, instalaciones militares y medios de comunicación.

El presidente Abd Rabbu Mansur Hadi abandonó la capital y solicitó apoyo exterior. En marzo de 2015, Arabia Saudita encabezó una coalición militar destinada a restablecer al Gobierno internacionalmente reconocido.

La intervención incluyó una extensa campaña de bombardeos, un bloqueo y operaciones terrestres. Sin embargo, no consiguió expulsar a los hutíes de Saná ni derrotar al movimiento.

Bajo la conducción de Al Hutí, los rebeldes resistieron durante años los ataques de una coalición dotada de recursos militares muy superiores y consolidaron una estructura política, militar y administrativa en el norte del país.

De insurgencia montañesa a ejército

La principal transformación atribuida al dirigente fue convertir a los combatientes procedentes de Saada en una fuerza capaz de lanzar misiles balísticos, drones y ataques contra objetivos situados a cientos de kilómetros.

El movimiento controla unidades militares, servicios de inteligencia, organismos civiles y fuentes de recaudación. También incorporó armamento perteneciente al antiguo Ejército yemení después de tomar Saná.

Irán proporcionó respaldo político, conocimientos técnicos y componentes utilizados para desarrollar misiles y vehículos aéreos no tripulados, según informes occidentales y de las Naciones Unidas.

Teherán rechaza dirigir las operaciones del grupo. Los hutíes también conservan autonomía, una estructura de mando propia y objetivos relacionados con la política interna de Yemen, por lo que su actuación no puede explicarse exclusivamente como la de una fuerza subordinada a Irán.

La combinación de respaldo exterior, recursos estatales y arraigo local convirtió a Ansar Allah en una organización híbrida: funciona simultáneamente como movimiento religioso, milicia, Gobierno de facto y ejército convencional.

Un líder que gobierna a distancia

Al Hutí realiza escasas apariciones presenciales por temor a ser localizado y atacado. Sus discursos se difunden mediante la televisión y son proyectados en concentraciones multitudinarias organizadas en Saná.

El dirigente gobierna a través de un círculo reducido integrado por familiares y colaboradores de confianza. Yahya Sarea, portavoz militar del movimiento, se encarga habitualmente de anunciar los ataques y se convirtió en su rostro más visible ante la opinión pública internacional.

Investigaciones periodísticas y organizaciones de derechos humanos acusan a las autoridades hutíes de detener y torturar opositores, reclutar menores, apropiarse de ayuda humanitaria e imponer programas de adoctrinamiento.

El movimiento niega las denuncias de torturas y coerción, y asegura que su administración representa una resistencia nacional frente a las intervenciones de Arabia Saudita, Estados Unidos e Israel.

Al Hutí se encuentra sometido a sanciones internacionales, que incluyen restricciones financieras y de viaje. Estados Unidos considera a Ansar Allah una organización terrorista, mientras otros países mantienen sanciones específicas contra sus dirigentes.

Arabia Saudita, el principal adversario regional

Además de Israel y Estados Unidos, Arabia Saudita constituye el principal enemigo regional de los hutíes.

Riad considera que la presencia de una fuerza armada vinculada con Irán en su frontera meridional representa una amenaza directa para su seguridad.

Durante la guerra, los rebeldes atacaron aeropuertos, instalaciones petroleras y ciudades sauditas mediante misiles y drones. La ofensiva más reciente también estuvo acompañada por nuevos ataques contra objetivos dentro del reino.

Para Al Hutí, Arabia Saudita no solamente sostiene al Gobierno rival, sino que actúa como instrumento de la política estadounidense en la región.

La monarquía saudita, por su parte, acusa al dirigente de utilizar Yemen para ampliar la influencia iraní y poner en peligro las rutas energéticas internacionales.

Gaza y la proyección internacional

Los ataques contra buques en el mar Rojo, iniciados a finales de 2023, otorgaron al movimiento una visibilidad internacional que nunca había alcanzado durante la guerra civil.

Los hutíes justificaron sus operaciones como una forma de apoyo a los palestinos y sostuvieron que perseguían embarcaciones relacionadas con Israel o con países que respaldaban su ofensiva en Gaza.

Sin embargo, los ataques afectaron a navíos sin vínculos claros con Israel y obligaron a numerosas compañías a desviar sus rutas alrededor de África.

Estados Unidos y otros países respondieron con operaciones navales y bombardeos contra instalaciones hutíes. Esos ataques degradaron parcialmente algunas capacidades, pero no consiguieron impedir que el movimiento continuara utilizando misiles y drones.

La campaña permitió a Al Hutí presentarse como uno de los pocos dirigentes árabes dispuesto a intervenir militarmente en respaldo de los palestinos. Esa narrativa fortaleció su popularidad entre determinados sectores de la región, aunque no eliminó las críticas por la represión y la situación humanitaria dentro de Yemen.

El control de Bab el-Mandeb

La nueva ofensiva sobre la costa occidental constituye el mayor triunfo militar de los hutíes en años.

El dominio de puertos, localidades e islas próximas a Bab el-Mandeb aumenta su capacidad para vigilar, amenazar o interrumpir una ruta por la que circulan petróleo, gas y mercancías entre Asia, Europa y América.

Eso no significa que los hutíes ejerzan un control absoluto sobre cada buque que atraviesa el estrecho. Estados Unidos y otras potencias mantienen fuerzas navales en la región, mientras las tropas progubernamentales conservan posiciones en el sur de Yemen.

El avance, sin embargo, otorga a Abdelmalik al Hutí una influencia que supera ampliamente las fronteras del país.

El dirigente que comenzó al frente de una insurgencia provincial se encuentra ahora en condiciones de afectar la seguridad saudita, las estrategias de Estados Unidos e Israel y una de las principales rutas del comercio mundial.

Internacionales
2026-09-21T15:11:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias