¿Y si Trump cruza la línea roja?
29.03.2026
MONTEVIDEO (Uypress - Esteban Valenti)- Nunca, desde el fin de la Guerra Fría, incluso en momentos muy específicos, como la crisis de los misiles (con la URSS, Cuba y EE.UU. como protagonistas) en el año 1962, hace 64 años, que no se formulaban preguntas sobre el peligro de cruzar la línea roja, o apretar el botón rojo de una guerra termonuclear.
No son temas para la semana de Pascua o de Turismo, pero solo afirmar eso demuestra que lejos estamos una parte importante de los seres humanos de la realidad del mundo actual.
En Estados Unidos, se realizaron 3.100 manifestaciones en todo el territorio, en todos los , Estados, bajo la consigna de "No reyes" (No King). Un mensaje seco, directo y con una carga histórica demoledora en Estados Unidos. Al decir simplemente "No King", los manifestantes están lanzando un dardo directo al corazón de la identidad americana: la idea de que el país nació precisamente para que nadie volviera a ostentar un poder absoluto.
Las manifestaciones de este fin de semana bajo la consigna "No King" han marcado un hito en la historia de la movilización social en Estados Unidos, no solo por su volumen, sino por su alcance geográfico. Se estima que es una de las mayores movilizaciones en la historia del país. Mas de 8 millones de personas salieron a las calles el sábado 28 de marzo de 2026.
Lo más impactante no fueron solo las grandes ciudades (como los 200.000 asistentes en Boston o las multitudes en Washington D.C.), sino que dos tercios de las marchas ocurrieron fuera de los centros urbanos, en condados rurales y estados tradicionalmente republicanos como Idaho, Wyoming y Arkansas.
En Nueva York, la movilización fue, como era de esperar, el epicentro visual y simbólico de toda la jornada. La ciudad se convirtió en una demostración de fuerza que paralizó gran parte de Manhattan. Se calcula que más de 500.000 personas se concentraron en los distintos puntos de la urbe.
La cobertura de la prensa ha sido un reflejo de la polarización del país, los medios Liberales/Internacionales (CNN, CBS, The Guardian): Han destacado el carácter histórico y mayoritariamente pacífico de las marchas. Se centran en el mensaje de "defensa de la Constitución" frente a lo que describen como un giro autoritario.
Fox News y medios de derecha han puesto el foco en incidentes aislados de violencia (como detenciones en Portland frente a instalaciones de ICE) y han replicado la postura oficial de la Casa Blanca, que califica las protestas como "sesiones de terapia por el síndrome de trastorno de Trump" financiadas por redes de izquierda.
La Casa Blanca, emitió un comunicado oficial desestimando las marchas, afirmando que "a las únicas personas que les importa esto es a los reporteros a los que se les paga por cubrirlas".
Esta es la tercera ola del movimiento "No King". La primera (junio 2025) atrajo a 5 millones y la segunda (octubre 2025) a 7 millones en esta oportunidad escaló a más de 8 millones de asistentes. El crecimiento constante indica que el sentimiento de "resistencia" se está consolidando en lugar de agotarse.
Además de la consigna central y otras que se sumaron, no hay duda alguna que el tema del peligro de la guerra mundial está en el centro de los miedos y las tensiones de la sociedad norteamericana. Por algo este movimiento comenzó a junio del 2025 cuando EE.UU. e Israel atacaron por primera vez a Irán. Nadie podrá decir que esas enormes multitudes apoyan el régimen teocrático de Teherán. Temen por su futuro y por el peligro de que el "King" anaranjado precipite el mundo en una hecatombe nuclear. ¿Por qué?
Que dijo y que hizo Donald Trump en los últimos tiempos para abonar estos miedos, amenazó con "borrar del mapa" las plantas de energía iraníes, empezando por la más grande, la planta electro atómica de Bushehr. Atacar una planta electro-nuclear no es solo un acto de guerra, es un desastre ambiental y humanitario a escala continental. Esto es lo que los manifestantes denuncian como un poder "real" (monárquico) que ignora las consecuencias globales y los tratados internacionales de seguridad nuclear, como lo alertó hace pocos días la Organización Internacional de Energía Atómica (OEIA)
Vayamos a los extremos y de los últimos días en un comentarios sobre el Príncipe Heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, dijo que el líder saudí estaba "besándole el trasero"
En un foro de inversión en Miami el 27 de marzo, volvió a sacudir los cimientos de la seguridad europea, dijo que Estados Unidos "no tiene por qué estar ahí para la OTAN" si los países europeos no apoyan materialmente sus operaciones militares (como la guerra en Irán). Llegó a decir que, si no pagan su "cuota justa", no se sentiría obligado a defenderlos, rompiendo el principio básico de defensa mutua de la alianza.
En una cena con donantes en Mar-a-Lago hace apenas unos días, soltó: "The Golden Rule is simple: I have the gold, I make the rules" (La regla de oro es simple: yo tengo el oro, yo pongo las reglas). Volvió a sugerir que, ante "fraudes masivos" o "emergencias nacionales" (como la guerra con Irán), la Constitución debería tener un "botón de pausa". Dijo: "Sometimes you have to step over the lines to save the field" (A veces hay que pisar fuera de las líneas para salvar el campo de juego).
Cuando le preguntaron por los contrapesos del Congreso, respondió que el único contrapeso que importa es el voto que lo puso ahí, y que él es el "equilibrio" del sistema por sí mismo.
Pero no son solo palabras, el despliegue de ICE para enfrentar las protestas contra las deportaciones no solo en la frontera sino en las ciudades donde las marchas de "No King" son más fuertes (como Nueva York y Chicago), bajo el pretexto de "buscar criminales infiltrados en las masas". Esto se siente como una ocupación militar interna.
Ha ordenado retirar de todas las webs gubernamentales los datos en tiempo real sobre emisiones y cambio climático, llamándolos "propaganda enemiga".
Ha empezado a colocar a figuras de su círculo íntimo en puestos técnicos del Pentágono que antes requerían décadas de carrera militar, saltándose las confirmaciones del Senado mediante "nombramientos interinos", que nunca terminan.
De la noche a la mañana, impuso un arancel del 60% a todos los productos chinos y un 25% a los de la Unión Europea, provocando un desplome en las bolsas mundiales.
Como estamos en estas fechas, Trump hizo una publicación que muchos consideraron blasfema o, al menos, mesiánica, publicó una imagen suya comparándose con figuras históricas que fueron "perseguidas injustamente por los sumos sacerdotes y los reyes de su tiempo", sugiriendo que él es el "último defensor" de los valores cristianos, mientras al mismo tiempo amenaza con bombardeos nucleares. Agreguen la resolución de que su imagen aparezca en todos los billetes de un dólar...los de mayor circulación.
Nunca en la historia de los EE.UU. que tuvo presidentes realmente prepotentes e imperiales, hubo nada parecido, ni de cerca, y la gente lo percibe. Ahora hay una componente nueva que se sitúa entre la irresponsabilidad política y la demencia.
Por lo tanto el peligro de que Trump junto a su socio Benjamín Netanyahu crucen la línea roja, no es solo política, esta también vinculada a la demencia.
Si Trump decidiera cruzar la "línea roja" -que se entiende ahora como un ataque directo a la planta electro-nuclear de Bushehr o el inicio de una invasión a gran escala en Irán-, entraríamos en un escenario de escalada global simétrica. Rusia y China no se quedarían como meros espectadores, pero sus respuestas serían distintas según sus propios intereses estratégicos.
Aquí tienes el análisis de las posibles respuestas. La Respuesta de Rusia sería el "Escudo Activo". Para Putin, Irán es un aliado táctico y estratégico indispensable y un muro de contención contra la influencia de EE. UU. en Eurasia. Rusia ya tiene personal técnico y militar en Bushehr. Un ataque ahí mataría a ciudadanos rusos. La respuesta probable sería el despliegue de sistemas de defensa aérea S-400 y S-500 de última generación manejados por personal ruso, creando zonas de "exclusión aérea" que obligarían a EE. UU. a disparar directamente contra Rusia para seguir atacando.
Para dividir la atención de Trump, Rusia podría intensificar la presión en el Ártico o en los países bálticos, forzando a la OTAN a elegir entre defender el Golfo Pérsico o las fronteras de Europa.
Iniciar una Ciberguerra total mediante ataques masivos a la infraestructura crítica de EE. UU. (redes eléctricas, sistemas bancarios) como represalia por el ataque a la infraestructura iraní.
La última opción pero no descartable, es una respuesta nuclear masiva contra el territorio de los Estados Unidos y sus principales bases en el mundo, así como contra sus flotas en los diversos océanos y obviamente la respuesta de los EE.UU.
La respuesta de China, sería el "Estrangulamiento Económico". China depende del petróleo iraní y no puede permitir que Trump cierre el Estrecho de Ormuz o destruya la región. Su respuesta sería más letal a largo plazo:
China controla los materiales necesarios para la tecnología militar y civil de EE. UU. Podría cortar el suministro de inmediato, paralizando la industria tecnológica americana.
China posee una cantidad masiva de deuda estadounidense. Si decide venderla de golpe, el dólar podría entrar en una espiral de devaluación catastrófica, hundiendo la economía de EE. UU. mientras Trump intenta financiar una guerra muy cara.
China podrían responder "espejando" la acción de Trump: si él bloquea Irán, ellos bloquean las rutas comerciales de los aliados de EE. UU. en Asia (Japón, Taiwán, Corea del Sur).
Naturalmente que China no quedaría al margen de un cruce nuclear entre Rusia y EE.UU.
El Efecto Chernobyl 2.0, si Bushehr es golpeada, la nube radioactiva no respetaría fronteras. Rusia y los países del Golfo se verían afectados. Esto convertiría a Trump en un "paria internacional", perdiendo incluso el apoyo de sus aliados más cercanos.
Internamente, las protestas de las 3,100 localidades se volverían insurrecciones. El ejército de EE. UU. se vería dividido entre obedecer una orden que inicia la Tercera Guerra Mundial o seguir la Constitución.
Hablar de una guerra termonuclear es entrar en el terreno de la extinción sistémica, aquí tienes las consecuencias reales, científicas y geopolíticas de cruzar ese umbral
Las Consecuencias Inmediatas. Si Trump o cualquier potencia pulsa el botón, el primer impacto es técnico y térmico, el PEM (Pulso Electromagnético), Una explosión en la alta atmósfera freiría los circuitos electrónicos de medio mundo. Adiós internet, red eléctrica y bombas de agua. El caos social sería instantáneo.
En el punto de impacto (centros de mando, ciudades, silos de misiles), la temperatura superaría la del centro del sol. El granito se evapora; el acero se vuelve gas. La consecuencia global es el "Invierno Nuclear". Este es el verdadero asesino. No son las explosiones, es el hollín. las tormentas de fuego en las ciudades inyectarían millones de toneladas de grafito y ceniza en la estratosfera. Esto bloquearía el 70% de la luz solar durante una década.
La temperatura global caería unos 15°C a 20°C de media (y mucho más en el interior de los continentes). La agricultura moriría. El hambre mataría a miles de millones más que las propias bombas.
Hay estudios serios sobre cuales serían los países con más posibilidades de sobrevivir a la primera hora, pero en realidad es simplemente postergar el horror, hacer más lenta la extinción.
Todas son naciones del extremo sur, como Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Uruguay en incluso Islandia a pesar de estar al norte. ¿Valdría la pena?
Yo mismo me pregunto angustiado ¿Por qué escribo sobre este tema? No me gusta, me angustia como a ustedes al leerlo, pero quiero llegar a una conclusión:
Esta posibilidad tiene una única solución y está dentro de los EE:UU. son sus instituciones, sus militares que no hayan sido ganados por la imbecilidad de Trump, el Congreso, la Suprema Corte de Justicia y en definitiva la gente, los que manifiestan masivamente en todo el territorio.
Una ultima reflexión sobre demencia. El Partido Republicano, el de Abraham Lincoln el que en 1860 encabezó la guerra civil contra la esclavitud, ¿es el mismo Partido Republicano que gobierna hoy Estados Unidos y, que en la ONU votó junto a Israel y Argentina, en 178 votantes, contra la declaración que califica la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud de los africanos como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia.
No podemos conformarnos con buenas argumentaciones, hay realmente que reaccionar, multitudes reaccionando en todo el mundo, ayudarían a multiplicar las manifestaciones en EE.UU. y a que reaccionen las instituciones de ese país.
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.suplementobitacora.net) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es)