ESTADOS UNIDOS / TRUMP Y EL CULTO A LA IMAGEN PRESIDENCIAL

Aliados de Trump quieren poner su rostro en un billete de US$ 250 mientras sigue en la Casa Blanca

29.05.2026

WASHINGTON (Uypress) – Aliados y funcionarios de la administración de Donald Trump impulsan una iniciativa para crear un billete de US$ 250 con el rostro del presidente, en el marco de las celebraciones por los 250 años de la independencia de Estados Unidos.

La propuesta fue revelada por The Washington Post y luego confirmada parcialmente por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien afirmó que su cartera ya preparó un diseño preliminar del billete, aunque aclaró que su emisión dependerá de una decisión del Congreso.

El proyecto tiene un obstáculo legal central. La normativa vigente en Estados Unidos establece que solo puede aparecer en billetes y valores públicos el retrato de personas fallecidas. Esa regla, incorporada hace más de 150 años, buscó evitar el uso personalista o político de la moneda nacional.

Por eso, para que Trump pueda aparecer en un billete mientras sigue vivo —y además mientras ejerce la presidencia— el Congreso debería modificar la ley o aprobar una excepción específica.

El impulso legislativo fue presentado por el representante republicano Joe Wilson, de Carolina del Sur, bajo el nombre “Donald J. Trump $250 Bill Act”. La iniciativa propone crear una nueva denominación de US$ 250 con el retrato de Trump para conmemorar el semiquincentenario de Estados Unidos.

La propuesta, sin embargo, no ha avanzado de forma sustantiva en el Congreso. Puede tener posibilidades en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, pero enfrenta un camino más difícil en el Senado, donde se necesitarían 60 votos para superar eventuales bloqueos.

Según el reporte original, funcionarios políticos del Tesoro presionaron a la Oficina de Grabado e Impresión, encargada de producir los billetes estadounidenses, para avanzar en prototipos de diseño. Entre los mencionados figuran el tesorero de Estados Unidos, Brandon Beach, y un asesor senior del Departamento del Tesoro.

El caso generó además tensiones internas. Medios estadounidenses informaron que Patricia Solimene, entonces directora de la Oficina de Grabado e Impresión, se resistió a acelerar el proceso y fue reasignada posteriormente. La administración sostiene que solo se trata de una preparación preventiva ante una eventual aprobación legislativa.

Bessent defendió la idea y sostuvo que no veía nada indebido en que el presidente que encabeza el país durante el aniversario 250 aparezca en un billete conmemorativo. Para sus críticos, en cambio, el proyecto representa una nueva señal de personalización del Estado en torno a la figura de Trump.

La controversia no aparece aislada. La administración republicana ya había impulsado otras iniciativas vinculadas a la imagen del presidente en símbolos oficiales, monedas conmemorativas, edificios públicos, documentos y programas federales. La propuesta del billete de US$ 250 se suma a esa tendencia y vuelve a abrir el debate sobre los límites entre conmemoración nacional, propaganda política y culto personal.

El punto más sensible es que Trump no sería un expresidente homenajeado por la historia, sino un mandatario en ejercicio promoviendo —a través de funcionarios de su propio gobierno— una moneda con su rostro. En una democracia con fuerte tradición institucional, esa diferencia no es menor.

Estados Unidos ha utilizado históricamente sus billetes para representar figuras fundacionales o presidentes ya fallecidos, como George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln, Alexander Hamilton, Andrew Jackson, Ulysses Grant y Benjamin Franklin. Ningún presidente vivo aparece actualmente en el papel moneda de curso legal.

El billete de US$ 250, además, sería una denominación nueva dentro del sistema monetario moderno estadounidense, lo que agrega otra capa de debate. No se trata solo de cambiar una imagen, sino de crear un nuevo billete asociado directamente al nombre y al rostro del actual presidente.

La Casa Blanca intenta presentar el proyecto como parte de las celebraciones por los 250 años de la independencia. Pero la oposición demócrata lo interpreta como un gesto de autoglorificación presidencial en un momento en que el país enfrenta inflación elevada, tensiones internacionales, conflictos institucionales y una fuerte polarización política.

El líder demócrata Hakeem Jeffries calificó la propuesta como un acto de vanidad política, mientras otros legisladores señalaron que el Congreso debería ocuparse de los problemas económicos de los estadounidenses antes que de imprimir billetes con la imagen del presidente.

La discusión tiene una dimensión institucional más profunda. El dinero no es solo un instrumento de pago: también es un símbolo de soberanía, continuidad histórica y legitimidad estatal. Por eso, la decisión sobre quién aparece en los billetes suele estar rodeada de criterios de distancia histórica, consenso público y respeto institucional.

El intento de colocar el rostro de Trump en una nueva denominación mientras sigue ocupando la Casa Blanca rompe con esa lógica. Aunque el proyecto aún no está aprobado y puede quedar bloqueado en el Congreso, la sola existencia de diseños preliminares y presiones internas ya generó un nuevo debate sobre el uso político de los símbolos nacionales.

En el fondo, la controversia vuelve a plantear una pregunta que atraviesa la segunda presidencia de Trump: hasta dónde puede avanzar un mandatario en la apropiación simbólica del Estado sin cruzar la línea que separa liderazgo democrático de culto personal.

Por ahora, el billete de US$ 250 con el rostro de Trump es una propuesta, no una realidad. Pero el episodio deja una imagen potente: en el año del aniversario 250 de Estados Unidos, parte del oficialismo no busca únicamente celebrar la independencia del país, sino imprimir al presidente en el papel moneda de la nación.

Internacionales
2026-05-29T11:21:00

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