INTERNACIONALES / MEDIO ORIENTE

Ben Gvir pidió que “todo Líbano arda” y tensiona la tregua EEUU-Irán

19.06.2026

TEL AVIV / BEIRUT (Uypress) – El frágil acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán volvió a quedar bajo presión por la escalada militar en Líbano y por las declaraciones del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, quien pidió intensificar los ataques contra el país árabe.

El dirigente ultranacionalista escribió en X que “por cada lágrima de una madre israelí, mil madres libanesas deben llorar” y agregó: “Todo Líbano debe arder”.

La declaración se produjo después de que el Ejército israelí informara la muerte de cuatro soldados en combates en el sur de Líbano. Según las Fuerzas de Defensa de Israel, los militares murieron cuando un tanque fue alcanzado durante una operación cerca de Kfar Tebnit.

Ben Gvir sostuvo que Israel no debe aceptar respuestas “medidas” ni contención, y reclamó “aniquilar” y “aplastar el terror” en Medio Oriente. También afirmó que transmitió esa posición al primer ministro Benjamin Netanyahu, incluso en reuniones privadas.

El mensaje llega en un momento especialmente delicado. El acuerdo entre Washington y Teherán busca abrir una tregua de 60 días y avanzar hacia un pacto más amplio sobre el programa nuclear iraní, la reapertura del estrecho de Ormuz y la reducción de hostilidades regionales.

Pero Líbano aparece como el primer gran obstáculo. El memorando establece el cese de operaciones militares en todos los frentes, incluido el libanés, aunque Israel no fue parte directa de la firma entre Donald Trump y Masud Pezeshkian.

Según el gobierno libanés, al menos 18 personas murieron y 33 resultaron heridas en ataques israelíes contra dos zonas del sur del país. Las autoridades de Beirut denunciaron que esos bombardeos violan el espíritu del acuerdo y ponen en riesgo cualquier intento de desescalada.

Hezbolá, por su parte, había atacado posiciones israelíes cerca de Nabatieh con varias salvas de cohetes, tras bombardeos previos de Israel. La respuesta israelí fue una nueva ola de ataques aéreos y artillería.

La situación forzó incluso la postergación de las conversaciones técnicas entre Estados Unidos e Irán previstas en Suiza. La Casa Blanca dijo que las negociaciones comenzarían “lo antes posible”, pero medios internacionales informaron que Teherán demoró el envío de su delegación por la continuidad de la ofensiva israelí en Líbano.

El vicepresidente estadounidense JD Vance elevó el tono contra integrantes del gobierno israelí que cuestionan el acuerdo con Irán. En una rueda de prensa, pidió a Israel respetar el proceso diplomático y advirtió que no atacaría al único aliado poderoso que le queda.

Vance fue más allá y recordó que Estados Unidos sostiene parte esencial de la seguridad israelí. Señaló que buena parte de las armas defensivas utilizadas por Israel fueron producidas en Estados Unidos y pagadas con recursos de contribuyentes estadounidenses.

La advertencia fue leída como un mensaje directo a los sectores más duros del gabinete de Netanyahu, entre ellos Ben Gvir y el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, ambos críticos del acuerdo con Irán y defensores de una línea militar sin concesiones.

El propio Trump había pedido días atrás mantener la paz en Líbano y permitir que las negociaciones con Irán avanzaran. También llamó a Netanyahu a actuar con “más suavidad” en el frente libanés, en una señal poco habitual de fricción pública entre Washington y Tel Aviv.

La frase de Ben Gvir complica ese escenario. Sus palabras no solo endurecen la posición israelí frente a Hezbolá, sino que también alimentan la percepción de que una parte del gobierno de Netanyahu no está dispuesta a aceptar límites impuestos por el acuerdo EEUU-Irán.

Para Irán, el frente libanés es una pieza central. Teherán considera a Hezbolá un aliado estratégico y había planteado que la desescalada en Líbano debía formar parte del paquete regional. Si los ataques continúan, el memorando puede quedar debilitado antes de que comiencen las negociaciones técnicas.

Para Israel, en cambio, la prioridad declarada es garantizar la seguridad de su frontera norte y evitar que Hezbolá recupere capacidad militar cerca de sus comunidades. El gobierno israelí sostiene que mantiene derecho a actuar contra amenazas inmediatas.

El problema es que esas dos lecturas son difíciles de conciliar. Washington necesita que Líbano se estabilice para sostener la negociación con Irán. Netanyahu necesita mostrar que no abandona la seguridad israelí. Y Ben Gvir presiona desde la derecha para que cualquier contención sea vista como debilidad.

La escalada también aumenta la presión humanitaria sobre Líbano, un país golpeado por años de crisis económica, parálisis institucional y desplazamientos por la guerra. Cada nueva ronda de ataques agrava la situación de comunidades del sur y complica el trabajo de rescate.

El episodio confirma que el acuerdo EEUU-Irán no alcanza por sí solo para apagar los frentes asociados. Puede detener la guerra directa entre Washington y Teherán, pero no garantiza que Israel, Hezbolá y otros actores acepten el mismo ritmo de desescalada.

La frase de Ben Gvir sintetiza el riesgo político del momento: mientras la diplomacia intenta construir una tregua regional, un sector del gobierno israelí exige más fuego.

El memorando sigue en pie, pero Líbano vuelve a mostrar su fragilidad. Si los ataques continúan, la tregua nacerá bajo sospecha. Si Washington no logra contener a su aliado, Irán tendrá argumentos para congelar o condicionar la negociación.

La paz fue anunciada en los papeles. En el sur de Líbano, todavía no llegó.

Imagen: Itamar Ben Gvir / archivo.

Internacionales
2026-06-19T13:24:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias