Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez prosiguen la cruzada contra la «oligarquía» congregando a multitudes en EEUU
10.05.2025
WASHINGTON (Uypress)- El senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) encabezan su cruzada contra la concentración del poder político y económico en manos de una élite multimillonaria. El senador por Vermont ha ocupado el vacío que dejó la dirección del Partido Demócrata tras la derrota a manos de Donald Trump; la gira Fighting Oligarchy se propone también pasarle la antorcha a la representante por Nueva York.
Aunque Sanders es técnicamente independiente y se identifica como socialista democrático, había sido leal al presidente Biden y había hecho lo que pudo por Kamala Harris. En los últimos días de la campaña de Harris, tuvo que soportar a multitudes enojadas con él por no haber confrontado públicamente al gobierno, por ejemplo, por su apoyo a la guerra de Israel en Gaza.
Cuando el intento de Harris de atraer tanto a republicanos descontentos como a votantes más centristas fracasó en conseguir una mayoría electoral, Sanders comenzó inmediatamente a hablar de forma más directa y crítica sobre el Partido Demócrata. Esto fue galvanizador en un momento en que los líderes demócratas han tenido que enfrentarse a un número récord de demócratas insatisfechos con su propio partido.
Siempre ha sido uno de los puntos fuertes de Sanders, que ahora tiene 83 años, dirigirse al tipo de votante de Trump que se ha enfrentado al declive económico y a la deslocalización industrial. El senador por Vermont admite con mayor franqueza que la economía no beneficia a todos, a diferencia de los demócratas convencionales. Pero mientras que el Partido Republicano ha construido su marca apelando a este tipo de votantes con una política de resentimiento de clase en la que la clase se define principalmente por el nivel educativo, Sanders insiste en que lo que sigue importando es la explotación económica. Son "los multimillonarios" -se ha vuelto difícil pensar en la palabra sin oírla con el acento no rótico de Bernie como "billionaiahs"- los responsables de las desigualdades del país y de la incompleta red de seguridad social. El desmedido poder de los ultrarricos sobre el sistema político no podía tener mejor ejemplo que el hecho de que Elon Musk, el hombre más rico del planeta, se dedique a eliminar puestos de trabajo de clase media como profesores, guardas forestales y funcionarios públicos.
Otra de las fortalezas de Sanders es su capacidad para atraer a grandes multitudes. Así, a finales de febrero, en un momento en el que prácticamente ningún otro demócrata tenía una estrategia pública para enfrentarse a Trump, Sanders volvió a la carretera. Comenzó su gira Fighting Oligarchy [enfrentar a la oligarquía] no en zonas muy progresistas, sino en distritos electorales controlados por los republicanos, que ahora parecían tener miedo de hablar con sus propios votantes.
El objetivo era presionar a los republicanos para que cuestionaran a Trump y al DOGE. Por ejemplo, Sanders visitó Kenosha, Wisconsin, el 7 de marzo. La ciudad, de unos 100.000 habitantes, fue en su día un centro de fabricación de automóviles con mano de obra sindicalizada, pero ahora alberga un almacén de Amazon y se ha decantado claramente por Trump. Sin embargo, el significado de la gira cambió rápidamente cuando se hizo evidente que Sanders estaba captando algo mucho más grande. Las multitudes que atraía superaban las expectativas. En lugar de teatros, se trasladó a estadios. Y luego al aire libre. Añadió algunas ciudades tradicionalmente demócratas a la lista y fue recibido por 34.000 personas en Denver, Colorado, y 36.000 en Los Ángeles, esta última la mayor multitud de su carrera política, incluidas sus dos campañas presidenciales. Pero también hubo multitudes enormes en lugares menos esperados: 20.000 en Salt Lake City, Utah; 26.000 en Folsom, California, una zona obrera del valle central; 9.100 en Missoula, Montana, y más de 12.000 personas en un condado de Idaho donde Trump obtuvo 72% de los votos.
«Vivimos en un momento de peligro extraordinario y la forma en que respondamos a este momento no sólo repercutirá en nuestras vidas... Vivimos un momento en el que un puñado de multimillonarios controla la vida económica y política de nuestro país», declaró Sanders.
«No sólo estamos luchando contra la oligarquía: estamos luchando contra un presidente que viola la Constitución todos los días y amenaza nuestra libertad de expresión y reunión, y cuyos agentes están deteniendo a personas inocentes en las calles. Eso es lo que ocurre en las dictaduras, no en las democracias», añadió el senador del estado de Vermont.
Sanders y 'AOC' están llevando a cabo la gira 'Fighting Oligarchy' con el objetivo de movilizar a la ciudadanía contra la influencia desmedida de los multimillonarios y las corporaciones en la política estadounidense, en un momento en el que el partido demócrata intenta recuperarse de los fracasos electorales del 2024 y enfrenta crecientes tensiones internas entre su ala progresista y el liderazgo tradicional, acusado de ceder ante los intereses corporativos.
«No me hables de democracia cuando el propio Musk puede poner 270 millones de dólares para elegir a Donald Trump y luego ser recompensado con el puesto más importante del Gobierno. Y no son solo Musk y los republicanos, también el partido Demócrata. Demasiados demócratas están escuchando a los multimillonarios», espetó Sanders.
El senador, que ha expresado su preocupación en torno a la desconexión entre el partido Demócrata con la clase trabajadora, hizo una fuerte crítica a las acciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en relación al Seguro Social, acusándolo de intentar destruir el programa y dificultar el acceso a los beneficios para los más vulnerables.
Por su parte, 'AOC' se posiciona a favor de la clase trabajadora y condena el autoritarismo con el que se está manejando la Administración de Trump: «Este sentimiento de que el agua nos está llegando al cuello, el miedo de poder expresarnos... así es como se siente ser gobernado por millonarios y solo se va a poner peor».
La gira ha contado con la presencia de artistas de la talla de Joan Báez, quien cantó una versión de 'Imagine' de John Lennon, o Neil Young quien impulsa a la multitud a gritar en varias ocasiones «¡Recuperemos a Estados Unidos!»: «¡Empezamos esta manifestación con música porque la revolución va a ser divertida y reunirá a gente de todas las clases sociales para levantarse y luchar por la justicia económica, social y racial!», aseguró Sanders.
La representante de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez comenzó a acompañarlo en todos los mítines, haciéndose eco de su llamamiento a una renovación política. "Una concentración extrema de poder, codicia y corrupción se está apoderando del país como nunca antes", afirma Ocasio-Cortez.
Las encuestas muestran que el apoyo a Ocasio-Cortez ya no se limita a la franja socialista del partido, sino que su figura es muy apreciada por los demócratas en general. En una encuesta realizada en abril, 19% de los demócratas y los independientes de tendencia demócrata afirmaron que ella "refleja mejor los valores fundamentales" del partido, más que cualquier otro candidato, incluidos Kamala Harris (elegida por el 17%) y Barack Obama (identificado por el 7%). Algunos republicanos, a quienes solía gustar presentar a Ocasio-Cortez como la cara del Partido Demócrata en un intento de hacerlo parecer una fuerza extremista, ahora empiezan a preocuparse de que tenga el talento necesario para responder a la creciente reacción contra Trump, que, tras sólo 100 días, ya ha perdido un apoyo significativo.
El ascenso de Ocasio-Cortez también pone de relieve divisiones dentro del partido sobre la mejor manera de enfrentarse a Trump. Sanders y Ocasio-Cortez creen que republicanos y demócratas están demasiado comprometidos con los intereses corporativos. Y tienen cierto atractivo para las personas que sienten que no representan "el sistema": tras la elección de Trump, Ocasio-Cortez recibió comentarios de muchas personas que habían votado por ella y por Trump, elogiando a ambos por su "autenticidad". "Muchos políticos de ambos lados del espectro se sienten amenazados por el aumento de la conciencia de clase", publicó la representante por Nueva York en sus redes sociales a finales de abril.
Prácticamente todos los demócratas coinciden en que el partido debe esforzarse más por elaborar un mensaje económico convincente. Pero no todos están de acuerdo en usar términos como "conciencia de clase". La senadora Elisa Slotkin, de Michigan, ha criticado el planteamiento "antioligárquico" de Sanders, afirmando que suena como una palabra propia de una sala de profesores y que no resonará entre los estadounidenses de a pie. Quiere que el partido deje de ser, como ella lo describe, "débil y woke" (weak and woke).
Se avecina una compleja batalla entre quienes creen que el público ansía volver a la normalidad tras Trump y quienes consideran que su reelección demuestra la necesidad de una reforma profunda del sistema. Los debates en el partido siguen girando alrededor de si esa organización política es "demasiado centrista" o "demasiado izquierdista". (La respuesta es sin duda ambas cosas, dado que se trata de un partido nacional que intenta llegar a muchos públicos, algunos de los cuales piensan que es demasiado centrista y otros que es demasiado izquierdista).
En su clásico trabajo de ciencias políticas de 1986, Paper Stones: A History of Electoral Socialism [Piedras de papel: una historia del socialismo electoral], Adam Przeworski y John Sprague afirmaban claramente: "Ningún partido político ha ganado nunca una mayoría electoral con un programa que ofreciera una transformación socialista de la sociedad". Todos los partidos de izquierda que han obtenido la mayoría han tenido que encontrar formas de atraer a la clase media. En realidad, su programa es de corte socialdemócrata y dista de ser radical según estándares globales. Sin embargo, nadie sabe cómo serán las elecciones con Trump en el cargo, ni si aceptará los resultados si pierde. Nadie sabe qué puede pasar de aquí a las próximas elecciones de medio término, ni cuál es la mejor manera de mantener unida la coalición anti-Trump. Pero, de momento, el 72% de los demócratas encuestados prefieren figuras como Sanders y Ocasio-Cortez, a quienes ven como luchadores más firmes por las prioridades del partido, en lugar de a aquellos que intentan encontrar puntos en común con Trump. La gente seguirá debatiendo el contenido de lo que se dice en los mítines Fighting Oligarchy. Pero la estrategia pareció funcionar.
Foto: Instagram / AOC
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias