COMERCIO EXTERIOR Y ECONOMÍA BRASILEÑA
Brasil proyecta el segundo mayor superávit comercial de su historia pese a los aranceles de Estados Unidos
BRASILIA (Uypress) – Brasil podría cerrar 2026 con el segundo mayor superávit comercial de su historia, a pesar de las restricciones arancelarias impuestas por Estados Unidos y de las turbulencias económicas derivadas de los conflictos en Medio Oriente. El Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC) proyecta un saldo positivo de US$ 84.400 millones, resultado que, de concretarse, superaría en un 24% el registrado durante 2025 y quedaría únicamente por debajo del récord de US$ 98.900 millones alcanzado en 2023, también durante la administración de Luiz Inácio Lula da Silva.
La estimación oficial contempla exportaciones por US$ 382.500 millones e importaciones por US$ 298.100 millones, cifras que reflejan la expansión del comercio exterior brasileño en un escenario internacional marcado por las tensiones comerciales y la volatilidad de los precios de las materias primas.
Hasta la cuarta semana de octubre, Brasil había acumulado un superávit de US$ 69.800 millones, un incremento del 36,4% respecto del mismo período del año anterior.
Los resultados fueron difundidos por la Secretaría de Comercio Exterior del MDIC el 26 de octubre y muestran que las ventas externas continúan creciendo a un ritmo superior al de las importaciones.
Un crecimiento que supera los resultados de 2025
Durante 2025, la balanza comercial brasileña registró un superávit de US$ 68.100 millones.
La proyección para 2026 implica un incremento de aproximadamente US$ 16.300 millones respecto de ese resultado.
El Gobierno estima que las exportaciones crecerán un 9,8% en comparación con el año anterior, mientras que las importaciones aumentarán un 6,4%.
Esta diferencia explica la ampliación del saldo favorable.
El desempeño resulta especialmente relevante porque Brasil mantiene una estructura exportadora diversificada, que combina productos agropecuarios, minerales, petróleo y bienes de la industria de transformación.
El crecimiento de las ventas externas también refleja la capacidad de distintos sectores para mantener su presencia internacional en un contexto de mayores restricciones comerciales.
Sin embargo, la proyección todavía no constituye un resultado definitivo. El cierre del ejercicio dependerá del comportamiento de las exportaciones e importaciones durante noviembre y diciembre.
Las exportaciones ya superan los US$ 314.000 millones
Los datos preliminares del MDIC muestran que, hasta la cuarta semana de octubre, Brasil había exportado aproximadamente US$ 314.000 millones e importado US$ 244.100 millones.
La corriente de comercio, que representa la suma de las ventas y compras internacionales, alcanzó los US$ 558.100 millones.
En comparación con el mismo período de 2025, las exportaciones crecieron un 12,2%, mientras que las importaciones aumentaron un 6,8%.
El desempeño de octubre también resultó favorable.
Durante las primeras cuatro semanas del mes, las exportaciones sumaron US$ 29.300 millones y las importaciones US$ 21.900 millones, dejando un saldo positivo de aproximadamente US$ 7.400 millones.
En términos de promedios diarios, las ventas externas aumentaron un 27,9% respecto de octubre de 2025.
Estos indicadores muestran un crecimiento del intercambio comercial que no se limita a una reducción de las importaciones, sino que está acompañado por mayores ventas al exterior.
El petróleo, un factor determinante para las proyecciones
La evolución de los precios internacionales del petróleo constituye uno de los factores que más influyen en las estimaciones del Gobierno brasileño.
En julio, el MDIC había elevado su previsión de superávit comercial hasta US$ 90.000 millones.
Sin embargo, el 6 de octubre redujo la estimación a US$ 84.400 millones, debido principalmente a una revisión de los precios esperados del crudo.
La modificación se produjo después de meses de fuerte volatilidad energética vinculada con los enfrentamientos militares en Medio Oriente y sus consecuencias sobre el abastecimiento internacional.
Brasil se encuentra en una posición particular porque exporta importantes volúmenes de petróleo crudo y, al mismo tiempo, importa derivados utilizados por su economía.
Por esa razón, las variaciones de precios pueden afectar tanto el valor de sus exportaciones como el costo de sus importaciones.
En septiembre, las ventas externas de petróleo crudo alcanzaron US$ 6.490 millones, un incremento del 77,3% respecto del mismo mes de 2025.
El resultado contribuyó significativamente al crecimiento de la balanza comercial durante ese período.
A pesar de la revisión a la baja de las proyecciones, las autoridades consideran que el desempeño acumulado permite mantener una expectativa favorable para el cierre del año.
Los aranceles de Estados Unidos no detuvieron el crecimiento global
Las medidas comerciales adoptadas por Washington constituyeron otro de los principales desafíos para las exportaciones brasileñas durante 2026.
El Gobierno estadounidense aplicó nuevas sobretasas a determinados productos de Brasil, mediante disposiciones vinculadas con investigaciones comerciales y medidas sectoriales.
Según el MDIC, las restricciones anunciadas en julio afectan aproximadamente al 23,1% de las exportaciones brasileñas hacia ese mercado, mientras que otros productos permanecen sujetos a regímenes arancelarios diferentes.
Las consecuencias se reflejaron en el comercio bilateral.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos disminuyeron un 13% en comparación con igual período del año anterior.
La reducción estuvo vinculada, entre otros factores, con menores embarques de petróleo crudo y productos siderúrgicos.
Sin embargo, el balance global de las exportaciones continuó creciendo, impulsado por otros destinos comerciales.
Este comportamiento demuestra que la evolución de las ventas internacionales brasileñas no depende exclusivamente del mercado estadounidense, aunque las restricciones de Washington representan costos y dificultades para determinados sectores.
China y la Unión Europea ganan importancia
La diversificación de mercados aparece como uno de los factores que contribuyen a explicar los resultados comerciales de Brasil.
Entre enero y septiembre, las exportaciones hacia China crecieron un 12%, alcanzando US$ 84.680 millones.
Durante ese mismo período, las ventas destinadas a la Unión Europea aumentaron un 20%, hasta totalizar US$ 44.150 millones.
El mercado europeo registró un crecimiento especialmente importante en septiembre, cuando las compras de productos brasileños aumentaron un 60,1% respecto del mismo mes de 2025.
La expansión comercial con ambos mercados permitió compensar parcialmente las dificultades experimentadas en las operaciones con Estados Unidos.
La evolución también coincide con el avance de los acuerdos comerciales del Mercosur y con los esfuerzos brasileños por fortalecer sus relaciones económicas con diferentes regiones.
No obstante, el crecimiento de las exportaciones hacia China y Europa responde a múltiples factores, entre ellos la demanda internacional, los precios, los volúmenes comercializados y las condiciones de acceso a los mercados.
Por esa razón, no puede atribuirse exclusivamente a las medidas arancelarias estadounidenses.
La industria también participa del crecimiento exportador
Aunque Brasil continúa siendo un importante proveedor internacional de productos agropecuarios y minerales, las cifras de 2026 muestran una contribución significativa de la industria.
Durante las primeras cuatro semanas de octubre, las exportaciones de la industria extractiva crecieron un 55,9% en términos de promedio diario respecto del mismo período del año anterior.
Las ventas de productos agropecuarios aumentaron un 18,9%, mientras que las correspondientes a la industria de transformación avanzaron un 18,4%.
Entre los productos que registraron incrementos destacados se encuentran petróleo crudo, celulosa, derivados energéticos y determinados aceites vegetales.
El comportamiento industrial constituye un elemento relevante para el Gobierno de Lula, que ha impulsado una política de reindustrialización mediante financiamiento público, innovación y fortalecimiento de las cadenas productivas nacionales.
La denominada Nova Indústria Brasil busca aumentar la capacidad tecnológica y productiva del país, además de promover inversiones en sectores considerados estratégicos.
Sin embargo, los resultados de la balanza comercial no permiten establecer por sí solos el impacto de esa política industrial.
Para evaluar sus efectos será necesario considerar otros indicadores, como productividad, inversión, empleo, contenido tecnológico y participación de bienes industriales de mayor valor agregado en las exportaciones.
Un resultado favorable que también plantea desafíos
El superávit comercial representa una fuente importante de ingresos de divisas para Brasil y contribuye a mejorar sus cuentas externas.
Un saldo positivo elevado puede fortalecer la posición internacional del país y reducir determinadas vulnerabilidades asociadas con la necesidad de financiamiento externo.
Sin embargo, una balanza comercial favorable no equivale necesariamente a un superávit fiscal ni garantiza que todos los sectores económicos estén creciendo al mismo ritmo.
Tampoco significa que la totalidad de los ingresos por exportaciones se convierta directamente en recursos disponibles para el presupuesto público.
Los beneficios económicos dependen de la distribución de las actividades productivas, los salarios, las inversiones y la recaudación tributaria asociada.
Brasil enfrenta, además, desafíos estructurales relacionados con infraestructura, costos logísticos, competitividad industrial y dependencia de materias primas.
Por esa razón, la evolución del comercio exterior debe analizarse junto con el desempeño general de la economía.
El impacto sobre Uruguay y el Mercosur
El crecimiento del comercio exterior brasileño también tiene consecuencias para sus socios regionales.
Brasil constituye uno de los principales mercados para las exportaciones uruguayas y un destino especialmente relevante para productos industriales, lácteos, alimentos y diferentes bienes manufacturados.
La expansión de su actividad económica puede generar oportunidades para empresas uruguayas integradas en cadenas productivas regionales.
Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones brasileñas hacia terceros mercados no implica automáticamente un incremento de sus compras a Uruguay.
El resultado dependerá de la demanda interna brasileña, la competitividad de los productos uruguayos y las condiciones comerciales existentes dentro del Mercosur.
También resulta relevante la evolución de los acuerdos comerciales con Europa, que podrían abrir nuevas oportunidades de acceso a mercados y modificar las condiciones de competencia para los productores regionales.
Para Uruguay, cuya economía depende considerablemente del comercio exterior, el desempeño de Brasil constituye un indicador de importancia estratégica.
La evolución de su industria, sus importaciones y sus relaciones comerciales puede influir tanto en las oportunidades exportadoras como en las condiciones de abastecimiento de determinados insumos.
Brasil busca cerrar otro año histórico
La proyección de un superávit comercial de US$ 84.400 millones coloca a Brasil ante la posibilidad de alcanzar el segundo mejor resultado de su historia.
El récord continúa correspondiendo a 2023, cuando el país registró un saldo favorable de US$ 98.900 millones durante el primer año del actual ciclo de gobiernos de Lula.
La evolución de 2026 muestra una economía exportadora que logró mantener su crecimiento pese a las restricciones comerciales estadounidenses y las alteraciones de los mercados internacionales.
Sin embargo, las cifras también reflejan la sensibilidad del comercio brasileño frente a los precios del petróleo y otras materias primas.
La revisión de las previsiones realizada en octubre constituye una demostración de esa vulnerabilidad.
El próximo balance oficial consolidado, previsto para el 6 de noviembre, permitirá conocer con mayor precisión el resultado de octubre y evaluar la evolución de las exportaciones durante el último tramo del año.
Si se cumple la previsión del MDIC, Brasil finalizará 2026 con un crecimiento significativo de su superávit comercial y consolidará su posición como una de las principales economías exportadoras de América Latina.
El desafío para los próximos años será transformar ese desempeño externo en inversiones productivas, mayor competitividad y oportunidades de desarrollo que alcancen al conjunto de la economía brasileña.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias