BREXIT 10 AÑOS

Brexit 10 años después: mayoría británica apoyaría volver a la UE

24.06.2026

LONDRES (Uypress) – Diez años después del referéndum que cambió la historia política de Europa, Reino Unido sigue atrapado en la pregunta que marcó a una generación: volver o no volver a la Unión Europea.

El 23 de junio de 2016, el 51,9% de los británicos votó a favor de abandonar la UE, frente al 48,1% que optó por permanecer. El resultado abrió una etapa de crisis política, sucesiones en el poder, negociaciones prolongadas, tensiones económicas y una redefinición profunda del lugar británico en Europa.

Una década más tarde, el clima social parece haber cambiado. Distintos sondeos muestran que una mayoría de británicos apoyaría hoy una relación mucho más cercana con Bruselas, e incluso una eventual reincorporación al bloque comunitario.

YouGov registra que 55% de los consultados respalda que Reino Unido vuelva a la Unión Europea, frente a 34% que se opone. El dato más significativo es que 23% de quienes votaron por salir en 2016 hoy apoyan la reincorporación. Ipsos, por su parte, señala que 58% de los votantes probables apoyaría volver al bloque en un eventual referéndum.

El giro no significa que el regreso sea inmediato ni políticamente sencillo. Reino Unido ya no tendría aseguradas las condiciones especiales que mantuvo durante décadas dentro de la UE, como sus antiguas excepciones presupuestarias, monetarias o migratorias. Volver implicaría una negociación larga, compleja y probablemente mucho más exigente que la relación previa al Brexit.

Pero el cambio de percepción es evidente. En 2016, el Brexit fue presentado por sus defensores como una forma de recuperar soberanía, controlar la inmigración y abrir nuevas oportunidades comerciales. En 2026, buena parte de la opinión pública asocia la salida con mayores costos, dificultades para empresas, pérdida de oportunidades para jóvenes, trabas comerciales y menor influencia internacional.

El debate también tiene un fuerte componente generacional. Los jóvenes que no pudieron votar en 2016 muestran un apoyo mayoritario a la idea de volver a la UE. Una encuesta de More in Common difundida por The Guardian indica que 60% de los británicos de entre 18 y 28 años votaría por reincorporarse al bloque si tuviera la oportunidad.

En paralelo, Londres y Bruselas comenzaron a reconstruir parte del vínculo perdido. Reino Unido se reincorporará al programa Erasmus+ en 2027, sus científicos volvieron a participar en Copernicus, el programa europeo de observación de la Tierra, y también pueden acceder a fondos de Horizon Europe, el principal programa de investigación e innovación de la Unión Europea.

Estos pasos no equivalen a un regreso político al bloque, pero muestran una tendencia: después de años de ruptura, ambas partes buscan recomponer áreas de cooperación práctica en educación, ciencia, innovación, defensa y comercio.

La paradoja es que ese acercamiento ocurre al mismo tiempo que la política británica vuelve a girar hacia el euroescepticismo. Reform UK, el partido populista de derecha liderado por Nigel Farage, encabeza de forma sostenida varias encuestas de intención de voto. Farage, uno de los principales arquitectos del Brexit, busca ahora capitalizar el descontento con los conservadores y el laborismo.

Según Ipsos, Reform UK lidera con 27% de intención de voto, por delante del Partido Laborista y del Partido Conservador. Otras mediciones también ubican a la fuerza de Farage como primera opción nacional, aunque con menos de tres de cada diez votantes, reflejo de un sistema político cada vez más fragmentado.

Ese dato introduce una tensión central. Mientras una mayoría social parece inclinarse hacia una relación más cercana con Europa, una parte importante del electorado que podría definir la próxima elección quiere exactamente lo contrario: mantener a Reino Unido fuera de la UE e incluso alejarse más de Bruselas.

Para los votantes de Reform, el Brexit no fue un error, sino una promesa incumplida. Su lectura es que Reino Unido no se separó lo suficiente, que los gobiernos posteriores no completaron la ruptura y que cualquier intento de acercamiento a la UE representa una traición al mandato de 2016.

El resultado es un país dividido, aunque ya no de la misma forma que hace una década. La vieja frontera entre “Leave” y “Remain” se transformó. Hoy el debate combina economía, migración, seguridad, costo de vida, relación con Estados Unidos, guerra en Ucrania y el papel de Europa en un mundo más inestable.

También cambió la mirada del continente. La Unión Europea ya no vive pendiente del Brexit como en 2016. El bloque enfrentó la pandemia, la guerra en Ucrania, la crisis energética, el regreso de Donald Trump y nuevos desafíos de defensa. Para muchos gobiernos europeos, la posible vuelta británica solo sería viable si existiera un consenso nacional claro, duradero y serio en Reino Unido.

Ese consenso aún no existe. El gobierno británico apuesta por un “reinicio” gradual de relaciones, pero evita plantear abiertamente la reincorporación. Las principales fuerzas políticas temen reabrir una discusión que durante años paralizó al país.

Sin embargo, el Brexit ya no parece el triunfo irreversible que fue presentado en 2016. Una parte creciente de los británicos lo considera un error o, al menos, un proyecto mal ejecutado. La pregunta ya no es solo si Reino Unido quiere volver a la Unión Europea, sino si tiene la estabilidad política, la voluntad y el consenso social necesarios para hacerlo.

Diez años después, el dilema sigue abierto. El Reino Unido mira otra vez hacia Europa, pero el camino de regreso no depende solo de la nostalgia ni de los sondeos. Depende de una decisión política que, por ahora, sigue atrapada entre el arrepentimiento, el cansancio y el resurgimiento del euroescepticismo.

Internacionales
2026-06-24T18:45:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias