INTERNACIONAL
Canadá acelera su giro en defensa y busca recortar la dependencia militar de Estados Unidos
12.04.2026
MONTREAL (Uypress) – El primer ministro Mark Carney profundizó este fin de semana en Montreal el giro estratégico de Canadá en materia de defensa, al reafirmar que su gobierno quiere reducir la histórica dependencia de compras militares a Estados Unidos y redirigir una parte creciente de esa inversión hacia proveedores canadienses y socios europeos. La definición se apoya en una línea que Ottawa viene desarrollando desde 2025 y que ya quedó plasmada en documentos oficiales y anuncios de gobierno.
La base del cambio es concreta. Según Associated Press y Reuters, Canadá destinaba más de 70% de su gasto de capital en defensa a Estados Unidos, una proporción que Carney calificó como excesiva y que su gobierno quiere revertir con una política de diversificación de compras, fortalecimiento industrial local y mayor cooperación con Europa. El planteo no supone un corte inmediato con Washington, pero sí una corrección de rumbo que rompe con una lógica de décadas.
La magnitud económica del movimiento también está documentada. En febrero, al lanzar la primera Defence Industrial Strategy de Canadá, el gobierno informó que el país prevé en la próxima década 180.000 millones en compras de defensa y 290.000 millones en infraestructura relacionada con defensa y seguridad. El objetivo oficial es elevar hasta 70% la participación de firmas canadienses en las adquisiciones militares y generar, además, un fuerte efecto industrial y laboral aguas abajo.
La señal política se completa con otros pasos ya dados. AP informó que Canadá se convirtió en el primer país no miembro de la Unión Europea en incorporarse al fondo europeo SAFE, una herramienta de financiamiento para compras militares que busca justamente reducir la dependencia estratégica respecto de Estados Unidos. En paralelo, el gobierno mantiene bajo revisión la compra de cazas F-35 estadounidenses y estudia alternativas que permitan más producción y mantenimiento en suelo canadiense.
El trasfondo del viraje es abiertamente geopolítico. Carney llegó al poder prometiendo responder con más firmeza a Donald Trump, después de la guerra comercial, los aranceles y las reiteradas provocaciones sobre una eventual anexión de Canadá como “estado 51”. En ese contexto, la defensa pasó a ser algo más que un debate técnico sobre equipamiento: se convirtió en una pieza de soberanía económica e institucional.
Pero hablar de “fin” de la dependencia militar canadiense respecto de Estados Unidos todavía resulta prematuro. Canadá sigue integrado a la arquitectura defensiva norteamericana, mantiene fuertes vínculos operativos con Washington y apenas está comenzando a reordenar sus compras, su base industrial y sus alianzas. Lo que sí aparece nítido, a la luz de las fuentes oficiales y de las agencias internacionales, es que Ottawa ya no quiere que esa relación siga teniendo el mismo peso dominante que tuvo hasta ahora.
Imagen: Portal Hispanophone
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias