MAR NEGRO / TENSIÓN ENTRE RUSIA Y LA OTAN

Cazas rusos hostigaron a un avión británico desarmado y volaron a seis metros de su nariz

22.05.2026

LONDRES (Uypress) – Dos cazas rusos interceptaron de forma reiterada y peligrosa a un avión de vigilancia británico sobre el mar Negro, en uno de los episodios más graves registrados entre aeronaves rusas y de la Royal Air Force desde el inicio de la guerra en Ucrania.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido informó que el incidente ocurrió en abril y que involucró a un avión RAF Rivet Joint, una aeronave de reconocimiento electrónico que realizaba una misión de rutina en espacio aéreo internacional, como parte de las operaciones de vigilancia de la OTAN en su flanco oriental.

Según Londres, un caza ruso Su-35 se acercó lo suficiente como para activar sistemas de emergencia del avión británico, incluida la desactivación del piloto automático. En otro momento de la intercepción, un Su-27 realizó seis pasadas frente a la aeronave de la RAF y llegó a situarse a apenas seis metros de su nariz.

El avión británico estaba desarmado. Pese a la maniobra rusa, la tripulación mantuvo el control de la aeronave y completó la misión prevista, de acuerdo con la versión oficial británica.

El secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, calificó la conducta de los pilotos rusos como “peligrosa e inaceptable” y advirtió que ese tipo de acciones genera un “riesgo serio de accidentes y potencial escalada”. Londres presentó además una protesta formal ante la embajada rusa por el episodio.

El caso adquiere mayor gravedad por el antecedente de 2022, también sobre el mar Negro, cuando un avión ruso disparó un misil cerca de un Rivet Joint británico. Moscú atribuyó entonces el episodio a una falla técnica, pero para los gobiernos occidentales el incidente quedó como una advertencia sobre el riesgo real de error, intimidación o choque directo en una zona militarmente saturada.

El mar Negro se consolidó desde la invasión rusa a Ucrania como uno de los espacios más sensibles de la confrontación entre Moscú y la OTAN. Allí convergen vigilancia aérea occidental, operaciones navales, seguimiento de Crimea, monitoreo de fuerzas rusas y patrullas vinculadas a la seguridad del flanco oriental de la Alianza Atlántica.

La maniobra rusa no puede leerse como un hecho aislado. En los últimos meses, países europeos denunciaron un aumento de la actividad militar rusa en el Báltico, el Atlántico Norte y zonas próximas a infraestructura submarina crítica. Reino Unido también informó que desplegó medios navales y aéreos para seguir la actividad de submarinos rusos cerca de cables y ductos sensibles.

El mensaje de Moscú parece claro: marcar presencia, incomodar las misiones de vigilancia occidentales y convertir cada patrulla de la OTAN cerca del espacio de operaciones ruso en un acto de presión. Pero ese tipo de hostigamiento tiene un límite evidente: a seis metros de distancia, una maniobra de intimidación puede transformarse en un accidente de consecuencias imprevisibles.

Para Londres, la respuesta pasa por mantener las misiones. Healey sostuvo que el incidente no disuadirá al Reino Unido de defender a la OTAN, a sus aliados y sus intereses frente a la agresión rusa. La frase apunta tanto a Moscú como al resto de la Alianza: el hostigamiento no modificará la presencia militar occidental en la zona.

El episodio vuelve a mostrar cómo la guerra de Ucrania se despliega mucho más allá del frente terrestre. En el aire, en el mar Negro, en el Báltico, en el Atlántico Norte y sobre la infraestructura energética y de comunicaciones, Rusia y la OTAN sostienen una confrontación de baja intensidad pero alto riesgo.

La diferencia entre presión militar y escalada accidental puede ser cuestión de segundos. Y en este caso, también de metros.

Internacionales
2026-05-22T10:02:00

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