COLOMBIA / ELECCIONES

Cepeda apuesta a las redes para “remontar” frente a De la Espriella


BOGOTÁ (Uypress) – La palabra “remontar” se convirtió en una de las claves de la campaña de Iván Cepeda para la segunda vuelta presidencial en Colombia. El candidato del Pacto Histórico quedó segundo en la primera ronda, por detrás del derechista Abelardo de la Espriella, y ahora busca achicar una diferencia que ronda los 673.000 votos.

La segunda vuelta será el 21 de junio y enfrentará dos proyectos políticos claramente contrapuestos: la continuidad de la izquierda oficialista, representada por Cepeda, y una derecha radicalizada, mediática y de fuerte impronta antipetrista, encabezada por De la Espriella.

Tras el resultado del 31 de mayo, la campaña de Cepeda asumió que la disputa ya no pasa solamente por actos públicos, entrevistas o estructuras partidarias. La batalla digital volvió al centro de la estrategia. Influencers, creadores de contenido, dirigentes jóvenes y figuras con fuerte presencia en redes sociales fueron incorporados a una ofensiva que busca instalar ánimo de remontada en los últimos días de campaña.

El diagnóstico interno parece claro: De la Espriella logró dominar buena parte de la conversación digital durante la primera vuelta. Su campaña, agrupada alrededor del movimiento Defensores de la Patria, construyó una identidad agresiva, emocional y altamente audiovisual. Apeló al espectáculo, al lenguaje directo, a símbolos patrióticos y a una narrativa de ruptura con la política tradicional.

Cepeda, en cambio, llega al tramo final obligado a acelerar su presencia digital. El senador y filósofo, de 63 años, no tenía inicialmente el perfil más natural para la lógica de TikTok, reels, clips virales y comunicación de alto impacto. Sin embargo, el resultado de la primera vuelta forzó un giro: si quiere disputar la Presidencia, debe competir también en el terreno donde hoy se forman percepciones políticas rápidas y masivas.

La consigna “remontar” busca cumplir varias funciones. Por un lado, transforma la desventaja en épica. Por otro, intenta movilizar a votantes que pudieron abstenerse en la primera vuelta o que dudan entre apoyar al oficialismo, votar en blanco o rechazar a De la Espriella. También procura reinstalar la idea de que el resultado no está cerrado.

La campaña de Cepeda se mueve, además, en un equilibrio delicado. Necesita recoger el voto progresista y defender el legado del gobierno de Gustavo Petro, pero al mismo tiempo intenta diferenciarse de algunas figuras que cargan con altos niveles de desgaste. Medios colombianos señalaron que el candidato ha tomado distancia de operadores políticos como Armando Benedetti y Roy Barreras, claves en la victoria de Petro en 2022, pero hoy asociados a controversias y desgaste público.

Ese intento de diferenciarse apunta a reforzar una idea central de su candidatura: coherencia, lucha contra la corrupción y defensa de una izquierda sin deudas con sectores tradicionales. Cepeda ha insistido en que no quiere “deberle nada a nadie” y que combatirá la corrupción “venga de donde venga”.

Del otro lado, De la Espriella también libra una campaña fuertemente digital, pero con una estética distinta. Se muestra con figuras de la farándula, el deporte y la música, mientras evita exhibir demasiado a los dirigentes políticos tradicionales que lo apoyan. El candidato de derecha busca presentarse como outsider, aunque detrás de su candidatura convergen sectores uribistas, conservadores, liberales disidentes y estructuras regionales de poder.

Esa diferencia de estilos marca buena parte del balotaje. Cepeda intenta convertir la remontada en causa colectiva, apoyado por militancia digital, creadores de contenido y sectores jóvenes de la izquierda. De la Espriella busca sostener la ventaja con una campaña de alto voltaje emocional, estética de espectáculo y discurso de confrontación.

El uso de influencers ya no es un recurso accesorio. En campañas polarizadas, los creadores de contenido pueden actuar como multiplicadores de mensajes, traductores del discurso político y activadores de comunidades. No sustituyen a los partidos, pero pueden amplificar percepciones, instalar consignas y convertir una frase en tendencia.

En Colombia, esa dimensión adquiere especial relevancia por la intensidad de la polarización. La elección no solo definirá quién sucederá a Petro, sino también si el país profundiza una agenda progresista o gira hacia un modelo de derecha dura, con eje en seguridad, orden y combate frontal al petrismo.

La diferencia de 673.000 votos no es insalvable en términos matemáticos, pero sí exige una movilización efectiva. Cepeda necesita crecer fuera de su base tradicional, retener el voto de izquierda, atraer sectores de centro y reducir el rechazo que genera la continuidad del oficialismo. Su campaña digital intenta justamente eso: transformar una desventaja electoral en relato de resistencia y posibilidad.

El problema es que De la Espriella también entendió el momento. Su campaña no solo comunica propuestas; comunica pertenencia, identidad y antagonismo. Para una parte de sus seguidores, votar por él no es apenas elegir un programa de gobierno, sino castigar al petrismo y expresar una visión de país.

La segunda vuelta colombiana entra así en su fase más intensa. En la superficie, la disputa es por votos. En el fondo, también es por atención, emoción y sentido. Cepeda apuesta a “remontar”. De la Espriella busca administrar la ventaja. Y las redes sociales, una vez más, se convierten en un campo decisivo de la lucha por el poder.

Imagen: simpatizantes de Iván Cepeda durante la campaña / archivo AFP.

Internacionales
2026-06-12T13:53:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias