CHINA / SANCIONES, IRÁN Y PETRÓLEO
China desafía a Washington y bloquea sanciones contra refinerías vinculadas al petróleo iraní
03.05.2026
BEIJING (Uypress) – China ordenó no reconocer ni aplicar sanciones de Estados Unidos contra cinco empresas chinas acusadas de comprar petróleo iraní. La medida marca una nueva escalada entre Beijing y Washington por sanciones extraterritoriales, energía y la presión sobre Teherán.
El Ministerio de Comercio chino emitió el sábado 2 de mayo una orden de prohibición que impide a personas y entidades dentro de China reconocer, ejecutar o cumplir las sanciones estadounidenses contra cinco compañías acusadas de participar en transacciones petroleras con Irán. La decisión fue presentada por Beijing como una defensa frente a la aplicación “impropia” de leyes extranjeras.
Las empresas alcanzadas son Hengli Petrochemical (Dalian) Refining Co., Shandong Shouguang Luqing Petrochemical, Shandong Jincheng Petrochemical Group, Hebei Xinhai Chemical Group y Shandong Shengxing Chemical. Según Xinhua, las medidas estadounidenses incluían su incorporación a la lista SDN, congelamiento de activos y prohibición de transacciones con ellas.
El movimiento responde a la ofensiva del Tesoro estadounidense contra el comercio petrolero de Irán. El 24 de abril, la Oficina de Control de Activos Extranjeros sancionó a Hengli Petrochemical, a la que describió como una de las mayores compradoras de crudo y productos petroleros iraníes, y también apuntó contra unas 40 compañías y buques vinculados a la llamada flota sombra iraní.
Washington sostiene que las refinerías independientes chinas, conocidas como teapots, cumplen un papel clave en el financiamiento de Irán. El Tesoro afirmó que esas plantas compran la mayoría del crudo iraní y proporcionan ingresos relevantes al régimen y a sus fuerzas armadas. También señaló que Hengli recibió cargamentos de petróleo iraní desde buques previamente sancionados.
Beijing rechaza esa lógica. Para China, las sanciones estadounidenses son medidas unilaterales sin base en el derecho internacional y constituyen una aplicación extraterritorial de normas nacionales. La orden de bloqueo busca, por tanto, proteger a sus empresas y enviar una señal política: China no acepta que Washington imponga indirectamente reglas sobre su comercio energético con terceros países.
La importancia de Hengli explica la dureza de la respuesta china. Reuters informó que la refinería de Dalian tiene capacidad de unos 400.000 barriles diarios y es la compañía china más relevante sancionada por Estados Unidos desde la reactivación de la presión contra Irán en 2019. Tras el anuncio estadounidense, las acciones de Hengli llegaron a caer 10%, y la empresa negó vínculos con el comercio petrolero iraní.
El caso también muestra los límites prácticos de las sanciones. Aunque el sistema financiero estadounidense sigue teniendo enorme poder, muchas refinerías independientes chinas tienen baja exposición directa a Estados Unidos y operan con redes comerciales alternativas. Reuters informó que China representó más de 80% de las exportaciones petroleras iraníes el año pasado, según Kpler, y que parte de esos cargamentos llega con origen disimulado como malasio o indonesio.
El comercio no está libre de tensión. Reuters señaló que las compras chinas de petróleo iraní comenzaron a frenarse por la caída de márgenes de refinación, aunque los cargamentos en tránsito siguen siendo importantes. En marzo, las importaciones chinas de crudo iraní alcanzaron un récord de 1,8 millones de barriles diarios, pero la debilidad de la demanda interna y los menores márgenes redujeron el incentivo económico para seguir comprando al mismo ritmo.
La disputa energética se produce en un momento de máxima tensión por la guerra en Medio Oriente y el intento de Estados Unidos de cortar los ingresos petroleros de Teherán. Para Washington, bloquear las ventas de crudo iraní es parte de una estrategia de presión económica destinada a limitar la capacidad militar y nuclear de Irán. Para China, en cambio, mantener acceso a petróleo con descuento y preservar su autonomía comercial son prioridades estratégicas.
La orden china no elimina el riesgo para las empresas sancionadas. Bancos, aseguradoras, operadores logísticos y socios internacionales pueden optar por evitar vínculos con esas compañías para no quedar expuestos al sistema estadounidense. Reuters informó que, tras las sanciones, Hengli reestructuró su brazo comercial en Singapur, aunque algunos intermediarios y firmas occidentales mantuvieron dudas sobre su capacidad de operar sin riesgos de cumplimiento.
El episodio confirma que el petróleo iraní se convirtió en un frente directo de la rivalidad entre Estados Unidos y China. No se discute solo una compraventa de crudo, sino quién tiene autoridad para definir las reglas del comercio global, hasta dónde llega el poder extraterritorial de Washington y cuánto margen tiene Beijing para proteger empresas que considera estratégicas.
La respuesta china marca un cambio cualitativo. Hasta ahora, Beijing solía condenar las sanciones estadounidenses y prometer defensa diplomática de sus empresas. Esta vez dio un paso más: dictó una orden interna para bloquear su cumplimiento. Si esa línea se consolida, la guerra económica entre ambas potencias dejará de ser solo una disputa de sanciones y pasará a ser también una batalla jurídica por la validez de cada sistema normativo fuera de sus fronteras.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias