UCRANIA / CHINA, RUSIA Y LA GUERRA DE DRONES
China entrenó en secreto a militares rusos para la guerra en Ucrania, según inteligencia europea
22.05.2026
PEKÍN / KIEV (Uypress) – La guerra en Ucrania abrió un nuevo capítulo de tensión geopolítica tras una investigación de Reuters que afirma que las Fuerzas Armadas de China entrenaron en secreto a unos 200 militares rusos en territorio chino a fines de 2025, y que parte de ellos habría regresado luego al frente ucraniano.
La información, basada en reportes de tres servicios de inteligencia europeos y documentos revisados por la agencia, indica que el entrenamiento se realizó en el marco de un acuerdo bilateral firmado el 2 de julio de 2025 en Pekín por altos oficiales de Rusia y China. Según Reuters, el pacto preveía la formación de militares rusos en instalaciones chinas, incluidas Pekín y Nanjing, y también el entrenamiento de cientos de militares chinos en bases rusas.
El dato es especialmente sensible porque China ha sostenido públicamente que mantiene una posición neutral frente a la guerra en Ucrania y que actúa como posible mediador de paz. Sin embargo, si los documentos citados por Reuters son correctos, la cooperación militar entre Pekín y Moscú habría pasado de los ejercicios conjuntos y el apoyo tecnológico indirecto a una fase más directa de entrenamiento operativo y táctico.
El foco principal de la formación habría estado en la guerra con drones, un componente decisivo del conflicto. Reuters señaló que los cursos incluyeron uso de drones, guerra electrónica, aviación militar, infantería blindada, manejo de explosivos, construcción y remoción de minas, desminado y medidas de defensa contra drones. Euronews, que retomó la información de la agencia, indicó que algunos de los soldados rusos entrenados ya habrían regresado a Ucrania para combatir.
La dimensión técnica no es menor. En Ucrania, los drones FPV, los sistemas de interferencia electrónica y los dispositivos antidrón se convirtieron en herramientas centrales tanto para ataques de precisión como para defensa de posiciones. Según Reuters, uno de los cursos enseñó a militares rusos a utilizar drones para identificar objetivos de mortero de 82 milímetros, mientras otro estuvo centrado en el combate contra drones mediante rifles de guerra electrónica, redes de captura y sistemas de intercepción.
Uno de los servicios de inteligencia europeos consultados por Reuters afirmó haber identificado a varios militares rusos que recibieron entrenamiento en China y que luego participaron directamente en operaciones con drones en Crimea ocupada y en la región de Zaporiyia. La agencia aclaró, sin embargo, que no pudo confirmar de manera independiente la participación posterior de esos individuos en la guerra.
El acuerdo citado por Reuters incluía cláusulas de reserva. Según la documentación revisada, las visitas no debían tener cobertura de prensa en ninguno de los dos países y no se debía informar a terceros. Ese elemento refuerza la lectura de los servicios europeos: no se trataría de ejercicios militares abiertos, sino de una cooperación discreta orientada a capacidades directamente aplicables al campo de batalla ucraniano.
Moscú rechazó la información. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó el reporte como falso y sostuvo que en los medios europeos y estadounidenses se publica “mucha información falsa”. China, por su parte, no respondió sobre los detalles del entrenamiento, pero su Cancillería dijo a Reuters que mantiene una postura “objetiva e imparcial” y que trabaja para promover conversaciones de paz.
La revelación llega en un momento de creciente coordinación política y militar entre Moscú y Pekín. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, China y Rusia realizaron diversos ejercicios militares conjuntos y profundizaron una asociación estratégica que ambos países habían definido, antes de la guerra, como una relación “sin límites”. Reuters recordó que China también se convirtió en un sostén económico clave para Rusia mediante la compra de petróleo, gas y carbón, mientras Occidente intentaba aislar a Moscú.
El antecedente inmediato ya venía generando preocupación en Europa. Reuters informó en septiembre que expertos de empresas privadas chinas habían realizado trabajos técnicos vinculados al desarrollo de drones militares para un fabricante ruso de drones de ataque. Dos de esas empresas fueron sancionadas luego por la Unión Europea.
También había indicios previos de presencia china, aunque con otro nivel de involucramiento. En abril de 2025, Reuters informó que más de 100 ciudadanos chinos combatían junto a fuerzas rusas como mercenarios, sin que funcionarios estadounidenses vieran en ese caso una conexión directa con el gobierno de Pekín. Pero un exfuncionario de inteligencia occidental sostuvo entonces que oficiales militares chinos habían estado detrás de las líneas rusas, con aprobación de Pekín, para observar y extraer lecciones tácticas de la guerra.
La diferencia del nuevo reporte es cualitativa. No se trata ya de ciudadanos chinos actuando como combatientes irregulares ni de empresas privadas proveyendo componentes de doble uso, sino de entrenamiento militar formal, en territorio chino, a soldados rusos que luego podrían haber regresado al frente. Por eso, un funcionario de inteligencia citado por Reuters sostuvo que China estaría más directamente involucrada en la guerra europea de lo que se conocía hasta ahora.
Para Ucrania y sus aliados, el informe refuerza la tesis de que Rusia no combate sola, sino dentro de una red de apoyo externo que incluye tecnología, piezas de doble uso, asistencia norcoreana, canales financieros alternativos y cooperación militar con países dispuestos a desafiar el esquema de sanciones occidentales. Para China, en cambio, el riesgo es quedar cada vez más asociada a la maquinaria bélica rusa, justo cuando busca presentarse como mediador global y actor responsable ante Europa.
El caso también expone la centralidad de los drones en la guerra moderna. Si el entrenamiento chino efectivamente fortaleció capacidades rusas en drones, guerra electrónica y defensa antidrón, el impacto no se reduce a 200 soldados. Varios de los militares entrenados serían instructores capaces de transmitir conocimiento a unidades completas, multiplicando el efecto operativo dentro de la estructura rusa.
La cuestión de fondo es hasta dónde llega la alianza entre Pekín y Moscú. China evita reconocer un apoyo militar directo a Rusia, pero la acumulación de indicios —componentes de doble uso, observadores militares, entrenamiento técnico y ejercicios conjuntos— estrecha cada vez más el margen entre neutralidad declarada y cooperación estratégica efectiva.
Si se confirma plenamente, el entrenamiento secreto de militares rusos en China marcaría un salto político en la guerra de Ucrania: no porque cambie por sí solo el equilibrio del frente, sino porque demostraría que la confrontación ya no se limita a Rusia contra Ucrania, ni siquiera a Rusia contra Occidente. El campo de batalla ucraniano se consolida como laboratorio de una disputa global en la que cada dron, cada simulador y cada curso militar cuenta.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias