COLOMBIA / ELECCIONES PRESIDENCIALES

Colombia entra en la recta final con Iván Cepeda al frente y la derecha en disputa

09.05.2026

BOGOTÁ (Uypress) – Colombia se encamina a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo con un escenario marcado por la ventaja de Iván Cepeda, la fragmentación del campo opositor y una campaña atravesada por seguridad, economía, reformas sociales y la disputa por el legado de Gustavo Petro.

A menos de un mes de las elecciones, Cepeda aparece consolidado como el candidato mejor posicionado. La última encuesta del Centro Nacional de Consultoría para la revista Cambio lo ubica con 37% de intención de voto, por delante de Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, los principales nombres del bloque de derecha.

El dato más relevante no es solo que Cepeda lidere la primera vuelta, sino que también aparece competitivo en todos los escenarios de segunda vuelta. Según ese sondeo, vencería a De la Espriella, Valencia, Sergio Fajardo y Claudia López. Sin embargo, el mismo estudio muestra una alerta para el candidato de izquierda: también es quien registra el mayor nivel de rechazo, con 32,7% de electores que dicen que nunca votarían por él.

Cepeda llega a esta etapa con una historia política cargada de símbolos. Hijo del senador de la Unión Patriótica Manuel Cepeda, asesinado en 1994, construyó su carrera pública alrededor de la defensa de los derechos humanos, la memoria de las víctimas, la paz y la crítica a sectores del establecimiento político y militar. Su candidatura representa la continuidad del campo progresista, aunque con un estilo distinto al de Petro.

El oficialismo busca instalar la idea de una transición ordenada dentro del progresismo. Cepeda intenta mostrarse como una figura más serena, institucional y dialogante que el actual presidente, sin abandonar banderas como la implementación del acuerdo de paz, la reforma social, la justicia transicional y la defensa de comunidades históricamente excluidas.

En los últimos días, su campaña recibió un respaldo importante con la adhesión de Luis Gilberto Murillo, excanciller y exembajador en Estados Unidos, quien declinó su propia aspiración presidencial para sumarse a la “Alianza por la Vida”. El movimiento fortalece a Cepeda en sectores liberales, afrodescendientes, regionales y de centro progresista.

Del otro lado, la derecha no llega unificada. Abelardo de la Espriella creció hasta 20,4% y se posiciona como el candidato más competitivo de ese bloque, con un discurso duro contra el petrismo, fuerte presencia mediática y apelación directa a votantes conservadores. Paloma Valencia, del Centro Democrático, aparece con 15,6% después de haber perdido impulso respecto a mediciones anteriores.

La disputa entre De la Espriella y Valencia será decisiva. Si uno logra concentrar el voto antipetrista, puede convertirse en el rival de Cepeda en segunda vuelta. Si la derecha permanece dividida, el candidato progresista podría llegar con mayor ventaja relativa al tramo final.

De la Espriella enfrenta además una controversia electoral. El Consejo Nacional Electoral estudia una solicitud para revocar su candidatura por presuntas irregularidades en firmas de inscripción. El candidato rechazó las acusaciones, aseguró que sus apoyos fueron verificados por la Registraduría y denunció una maniobra política para sacarlo de la contienda.

El centro político llega debilitado. Sergio Fajardo y Claudia López mantienen reconocimiento nacional, pero no logran romper la polarización entre progresismo y derecha. Ambos intentan presentarse como alternativas frente a los extremos, aunque el clima electoral parece cada vez más ordenado por la pregunta de continuidad o ruptura con el gobierno Petro.

El calendario electoral es claro. La primera vuelta será el 31 de mayo y, si ningún candidato obtiene la mitad más uno de los votos, la segunda vuelta se realizará el 21 de junio. La Registraduría Nacional sostiene que el proceso cuenta con garantías logísticas e institucionales, en un país donde la confianza electoral será nuevamente una variable política sensible.

La campaña se desarrolla en un contexto complejo. Colombia llega a las urnas con debates abiertos sobre seguridad, negociación con grupos armados, reforma laboral, sistema de salud, economía regional, narcotráfico, migración, corrupción y la propuesta de una Asamblea Constituyente impulsada por sectores cercanos a Petro.

El peso del actual presidente atraviesa toda la elección. Para sus partidarios, el próximo gobierno debe defender las reformas sociales y profundizar el cambio iniciado en 2022. Para sus críticos, la elección es la oportunidad de frenar un proyecto que consideran polarizante, ineficaz en seguridad y riesgoso para la institucionalidad.

La seguridad será uno de los temas centrales. El deterioro en varias regiones, la expansión de economías ilegales, la violencia contra líderes sociales y los límites de la política de paz total golpean al Gobierno y ofrecen a la oposición un eje de campaña. Cepeda deberá defender una agenda de paz en un clima donde parte del electorado reclama más autoridad estatal.

También pesa la economía. Aunque Colombia evitó una crisis macroeconómica profunda, el crecimiento débil, el costo de vida, el desempleo juvenil y la incertidumbre regulatoria condicionan el humor electoral. Los candidatos intentan responder a un país que quiere reformas, pero también estabilidad, empleo y resultados concretos.

El escenario colombiano queda así abierto. Cepeda lidera, pero no tiene asegurada la victoria. La derecha busca ordenar su representación. El centro intenta no desaparecer. Y el petrismo pone a prueba si su proyecto puede sobrevivir políticamente más allá de Petro.

La elección de 2026 no definirá únicamente un nuevo presidente. Definirá si Colombia confirma un ciclo progresista, gira hacia una derecha dura o intenta reconstruir un centro político debilitado. A pocas semanas de la primera vuelta, la ventaja de Cepeda es clara, pero la segunda vuelta sigue siendo el verdadero campo de batalla.

Internacionales
2026-05-09T15:36:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias