COLOMBIA / GIRO DIPLOMÁTICO EN ORIENTE MEDIO

Colombia reconoce la soberanía israelí sobre el Golán y abre una crisis con el mundo árabe

13.08.2026

BOGOTÁ (Uypress) – Apenas tres días después de asumir la Presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por las fuerzas israelíes desde 1967 y anexionado unilateralmente en 1981.

Colombia se convirtió así en el segundo país que adopta esa posición. El único antecedente era Estados Unidos, que reconoció la soberanía israelí sobre el territorio en marzo de 2019, durante el primer Gobierno de Donald Trump.

La Cancillería colombiana justificó la decisión por la importancia estratégica del Golán para la seguridad de Israel y por la inestabilidad existente en Oriente Medio. Según el planteamiento oficial, conservar el control del territorio resulta esencial para la defensa israelí y la protección de sus ciudadanos.

El anuncio rompe con la posición tradicional de Colombia y con el consenso internacional, que considera los Altos del Golán como territorio sirio ocupado.

Israel tomó la mayor parte de la meseta durante la Guerra de los Seis Días de 1967. Catorce años después, el Parlamento israelí aprobó la aplicación de sus leyes y su administración sobre el territorio, una medida considerada equivalente a una anexión.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respondió mediante la Resolución 497, aprobada por unanimidad en diciembre de 1981. El organismo determinó que la imposición de las leyes y la administración israelíes sobre el Golán era nula y carecía de efectos jurídicos internacionales.

El reconocimiento colombiano no modifica el estatuto legal del territorio ante las Naciones Unidas, pero incorpora a Bogotá al reducido grupo de gobiernos que respaldan la posición israelí.

El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, calificó el anuncio como una decisión histórica y un logro diplomático. El primer ministro Benjamín Netanyahu también agradeció públicamente a De la Espriella y reiteró que el Golán resulta vital para la seguridad de su país.

La reacción del mundo árabe fue inmediata. La Liga Árabe, integrada por 22 Estados, sostuvo que la declaración colombiana carece de valor jurídico y pidió al Gobierno que se retracte.

Siria afirmó que el Golán constituye una parte inseparable de su territorio y anunció que utilizará los mecanismos diplomáticos y jurídicos disponibles para defender su soberanía y reclamar la devolución de las zonas ocupadas.

Egipto consideró que el reconocimiento contradice las normas del derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas. Arabia Saudita lo calificó como una violación de esas disposiciones y advirtió que decisiones de esta naturaleza no contribuyen a alcanzar la paz.

La medida profundiza el giro iniciado por De la Espriella antes de asumir el Gobierno. Su administración acordó restablecer plenamente las relaciones diplomáticas y económicas con Israel, deterioradas durante la Presidencia de Gustavo Petro.

La nueva política incluye la designación de embajadores, la eliminación recíproca de visados para turistas, la reanudación de las exportaciones colombianas de carbón y el fortalecimiento de la cooperación en seguridad e inteligencia.

El Gobierno también anunció su intención de trasladar la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén y de retirar la declaración de intervención presentada por Colombia en el proceso iniciado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.

La Organización de Cooperación Islámica, integrada por 57 Estados, ya había advertido en julio que el eventual traslado de la embajada podría perjudicar las relaciones y los intereses compartidos entre Colombia y sus países miembros.

El reconocimiento del Golán añade un nuevo foco de tensión, aunque todavía no se anunciaron rupturas diplomáticas, sanciones económicas ni medidas colectivas contra Colombia.

Presentar al país como un posible “Estado paria” constituye, por el momento, una valoración política y no una consecuencia comprobada. Lo verificable es que Bogotá se apartó de una posición internacional casi unánime y redujo su margen de entendimiento con Siria y buena parte del mundo árabe.

La decisión tampoco altera por sí sola la soberanía reconocida internacionalmente sobre el territorio. Su efecto inmediato es político: consolida el alineamiento de De la Espriella con los gobiernos de Israel y Estados Unidos y convierte a Colombia en una excepción dentro de América Latina y de la comunidad internacional.

El anuncio llegó mientras el nuevo Gobierno enfrentaba las consecuencias del devastador terremoto que golpeó al país. En sus primeros días de mandato, De la Espriella abrió así simultáneamente dos frentes de alta complejidad: la reconstrucción interna y una controversia diplomática cuyas consecuencias todavía no pueden determinarse.

Internacionales
2026-08-13T14:19:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias