Cómo van los candidatos de Perú en las últimas encuestas presidenciales, según las cifras de Ipsos, Datum y CPI

04.04.2026

LIMA (Infobae/Marilyn Corrales Valqui)- A una semana de las Elecciones presidenciales en Perú, el tablero político se mantiene en un estado de fragmentación sin precedentes, con hasta 35 candidatos compitiendo por la presidencia y ningún postulante logrando consolidar un liderazgo nacional.

 

Las encuestas de las principales firmas -Ipsos, Datum y CPI- reflejan una ciudadanía marcada por la desconfianza, el desencanto y la volatilidad, con niveles de indecisión y voto en blanco que superan al respaldo individual de cualquier candidato. En este clima de incertidumbre, los debates presidenciales apenas han movido el tablero, y el desenlace se perfila impredecible.

Ipsos: Carlos Álvarez pasa al segundo lugar

La encuesta nacional de Ipsos, realizada entre el 2 y 3 de abril de 2026, muestra los resultados de intención de voto señalan que Keiko Fujimori (Fuerza Popular) consolida su ventaja y alcanza el 18,6% de votos válidos a nivel nacional, incrementando más de un punto respecto al simulacro anterior. La candidata se posiciona como la favorita para liderar la primera vuelta, impulsada por un sólido desempeño en Lima (18,2%) y en regiones como el norte (20,3%), el centro (22,2%) y, sobre todo, en la selva (36,9%).

La gran novedad de la semana es el ascenso de Carlos Álvarez (País para Todos), quien logra el 12,1% de votos válidos y desplaza a Rafael López Aliaga al tercer lugar. Álvarez capitaliza especialmente en Lima (18,6%) y en el sur (8,6%), consolidándose como el candidato outsider con mayor crecimiento en la recta final. Su salto de más de cuatro puntos en dos semanas lo convierte en el contendiente de mayor impulso en el tramo decisivo de la campaña.

En contraste, Rafael López Aliaga (Renovación Popular) experimenta un retroceso significativo: cae a 10,9% de votos válidos, perdiendo terreno respecto al 17,2% que había registrado en marzo. Aunque mantiene cierto arrastre en Lima y el centro, no logra consolidar su liderazgo y enfrenta una caída pronunciada en el norte y el sur.

Detrás de los tres primeros, la competencia se mantiene abierta. Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) sube a 9,0%, con buen desempeño en el sur (27,8%) y un crecimiento sostenido en el interior del país. Jorge Nieto (Partido del Buen Gobierno) alcanza el 5,6% y se consolida como una opción de centro, especialmente en Lima (8,7%) y en la zona rural (7,6%).

Otros candidatos destacados son César Acuña (Alianza para el Progreso) con 5,1%, Alfonso López-Chau (Ahora Nación) con 4,4%, y Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras) con 4,3%. Marisol Pérez Tello (Primero la Gente) sube a 3,9%, mientras Yonhy Lescano (Cooperación Popular) y Carlos Espá (SíCreo) se mantienen en torno al 3%.

El bloque "otros" suma 17,5%, reflejando el alto grado de fragmentación, aunque en clara disminución respecto a meses anteriores. El voto en blanco, viciado o nulo, cae a 17,5%, su punto más bajo del año, lo que indica que el electorado comienza a definirse en la semana crucial previa a los comicios.

Datum: variaciones abruptas y polarización limeña

El último sondeo de Datum, realizado entre el 25 y 27 de marzo, revela tendencias similares: en Lima y Callao, Keiko Fujimori registra un repunte de casi cinco puntos, pasando de 11,9% a 16,5% en dos semanas, mientras que Rafael López Aliaga sube aún más, de 11,7% a 17,4%. Carlos Álvarez también crece, de 5% a 7,1%. Sin embargo, fuera de la capital, la volatilidad y la dispersión son la norma.

En la macrorregión norte, Fujimori cae de 16,2% a 7,9%, López Aliaga crece levemente y Carlos Álvarez retrocede a la mitad. Alfonso López Chau y Jorge Nieto logran cifras moderadas, y el voto blanco/nulo/indeciso alcanza 14,6%.

En el centro, Alfonso López Chau se dispara a 15,2%, liderando la región, mientras los demás candidatos se mantienen o no logran crecer. En el sur, Jorge Nieto salta al primer lugar con 9%, Fujimori duplica su base hasta 9,6%, y el voto atomizado y la indecisión persisten.

La comparación de tendencias nacionales muestra que Fujimori pasó de 8,8% en enero a 13% en marzo, con su mayor salto en Lima; López Aliaga subió de 8% a 11,7%, también con fuerza en la capital, pero estable en regiones. Carlos Álvarez crece sostenidamente, sobre todo en Lima y la sierra urbana, mientras Chau y Nieto lideran nichos regionales, pero con baja presencia nacional.

El porcentaje de indecisos, blancos y nulos oscila entre 25% y 28% a nivel nacional, y es aún mayor en el norte y sur, lo que podría modificar radicalmente el mapa electoral en los próximos días. El resumen territorial es claro: Lima define la primera línea de pelea entre Fujimori y López Aliaga, mientras el resto del país se reparte entre liderazgos regionales y una fuerte desafección.

CPI: escenario ajustado y liderazgo disputado voto a voto

La encuesta de CPI, difundida por RPP, sostiene la tendencia de fragmentación: Rafael López Aliaga lidera con 11,7%, seguido de Keiko Fujimori con 10,1%. Alfonso López Chau ocupa el tercer lugar con 6,6%, seguido de Jorge Nieto (3,9%) y Carlos Álvarez (3,5%). Otros, como César Acuña, Roberto Sánchez, José Luna Gálvez y Wolfgang Grozo, oscilan entre 3% y 5%. El bloque de indecisos alcanza el 23,1%, con mayor peso entre jóvenes de 18 a 24 años.

El simulacro de votación de CPI, realizado con réplica de la cédula oficial, muestra un virtual empate entre López Aliaga (13,5%) y Fujimori (13,1%) en votos emitidos, que se amplía a 17,9% y 17,3% respectivamente al considerar solo votos válidos. López Chau logra 7,9% de votos emitidos y 10,5% de válidos, mientras Nieto y Álvarez se mantienen entre el 6% y el 5%. El voto en blanco/viciado asciende al 24,2%, superando a cualquier candidatura individual.

Este escenario refuerza la percepción de que la elección se decidirá en los márgenes y en la movilización de los indecisos. Según CPI, la tendencia de López Aliaga es a la baja respecto a inicios de año, mientras Fujimori muestra un crecimiento gradual. López Chau duplica su respaldo y Nieto protagoniza un ascenso notable desde enero. La encuesta confirma que la fragmentación y la volatilidad son la norma, y que cualquier movimiento puede alterar el orden de llegada al ballotage.

Desconfianza, desinformación y lógica pragmática

Los datos de las tres principales casas encuestadoras coinciden en varios puntos: la fragmentación extrema, la ausencia de un liderazgo nacional sólido, el peso del voto blanco/indeciso y la volatilidad regional. La cantidad inédita de candidatos -35 en total- y el tamaño del tarjetón electoral reflejan una oferta política que ha perdido la capacidad de representar y entusiasmar a la ciudadanía.

Especialistas como Paulo Vilca Arpasi, del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), subrayan para la revista 'Memoria' de la PUCP que la ruptura entre ciudadanos y política es profunda y viene de una larga crisis institucional. La percepción de que los procesos electorales no tienen impacto en la vida cotidiana, sumada a la experiencia de presidentes destituidos y congresos dominantes, alimenta el desapego y la desconfianza. La encuesta del IEP de octubre de 2025 identificó tristeza, frustración y cólera como sentimientos dominantes ante la política nacional.

Estudios de Ipsos también muestran que el 68% de los peruanos identifica el crimen y la violencia como su principal preocupación, muy por encima del promedio regional, mientras la corrupción sigue siendo vista como un problema estructural. El desgaste institucional, la inseguridad y la falta de respuestas efectivas desde el Estado refuerzan la desconfianza en los candidatos y en el proceso democrático mismo.

En este clima, el voto peruano se vuelve menos ideológico y más pragmático: el 44% de los ciudadanos declara votar por quien "cree que le irá mejor a la mayoría", frente a solo un 20% que busca afinidad programática. La cultura antipolítica, la fragmentación del sistema de partidos y la saturación de ofertas hacen que el voto sea un ejercicio de minimización de daño, más que de identificación entusiasta.

El proceso electoral de 2026, con su caudal de candidatos, listas y cargos en juego, llega en un contexto de polarización, inseguridad y escasa información: solo el 28% de los ciudadanos se considera bien informado sobre las alternativas en competencia. Los especialistas coinciden en que la desinformación y la apatía son riesgos para la gobernabilidad futura, y que la decisión de los indecisos -y el comportamiento del voto blanco/viciado- podría definir tanto el acceso a la segunda vuelta como el rumbo político de los próximos años.

Un escenario abierto e impredecible

A solo nueve días del 12 de abril, el escenario electoral peruano sigue completamente abierto. Ningún candidato logra tomar la delantera de forma clara, y la suma de indecisos, blancos y nulos supera la adhesión de cualquier postulante. La experiencia reciente demuestra que las sorpresas de último minuto son posibles en un país donde la volatilidad es la regla y la desconfianza el clima dominante.

La jornada de debates y el desenlace de la campaña h movido nuevamente las fichas. De momento, la incertidumbre y el escepticismo de los peruanos condicionan una elección que, como en 2021, podría decidirse en los últimos días y con márgenes mínimos. El reto para los candidatos y la ciudadanía será, más que nunca, reconstruir la confianza y garantizar la gobernabilidad en un país marcado por la crisis política y la demanda de cambio.

Foto: Varios electores de diferentes edades observan con atención y expresión de duda la cédula de sufragio frente a una cabina de votación en un centro electoral durante las elecciones en Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)


Internacionales
2026-04-04T17:10:00

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