Confirmadas
Conversaciones paralelas entre gobierno Trump y nieto de Raúl Castro
28.02.2026
LA HABANA – WASHINGTON D.C. (Uypress – Servicio Especial)- El Partido Comunista de Cuba (PCC) atraviesa lo que analistas regionales describen como una parálisis estratégica. Mientras el canal de negociación entre nieto de Raúl Castro(“El Cangrejo" ) y Marco Rubio avanza por una vía pragmática y militar, el aparato del Partido ha quedado relegado a un rol de "contención ideológica" y gestión de la escasez.
Originalmente previsto para abril de 2026, el IX Congreso del PCC fue pospuesto indefinidamente por decisión de Raúl Castro. El motivo oficial, "Consagrar todos los recursos a resolver los problemas actuales" (la crisis energética y alimentaria).
El aplazamiento refleja la incapacidad del Partido para presentar un plan de futuro coherente y el temor a que un cónclave masivo evidencie las profundas divisiones entre los reformistas (aliados de la familia Castro) y los dogmáticos.
La "vieja guardia" (los comandantes de la Sierra Maestra que aún viven y los generales octogenarios) juega un papel de freno ideológico, figuras como Ramiro Valdés siguen siendo el símbolo de la línea dura que rechaza cualquier concesión política a EE. UU. Sin embargo, su influencia real se ha desplazado de la toma de decisiones económicas hacia la supervisión de la "fidelidad revolucionaria".
Aunque retirado, Raúl Castro sigue siendo el árbitro final, él ha autorizado a su nieto ("El Cangrejo") a negociar para salvar la institución militar, incluso si eso significa dejar que el aparato del Partido se marchite.
Bajo la nueva dirección de Yuniasky Crespo Baquero (nombrada a finales de 2025), el aparato ideológico ha radicalizado su discurso para cubrir la falta de soluciones prácticas, el PCC ha intensificado la retórica de la "Economía de Guerra", pidiendo sacrificios al pueblo mientras los cuadros intermedios ven cómo el poder real se traslada de las sedes del Partido a las oficinas de GAESA (empresa de las Fuerzas Armadas de Cuba) y los negociadores secretos.
Su función principal hoy es evitar que el descontento por los apagones (que afectan al 60% del país) se convierta en una revuelta organizada, utilizando la estructura de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) para la vigilancia.
Muchos cuadros del PCC de entre 40 y 55 años se encuentran en una posición precaria, ven cómo Díaz-Canel es puenteado por Washington y cómo el clan Castro negocia directamente con Rubio.
Existe un miedo creciente entre los dirigentes locales de que, en un eventual acuerdo, ellos sean los sacrificados para satisfacer las demandas de justicia del exilio y la población, mientras la élite militar conserva sus privilegios.
El PCC está operando como una "cáscara" vacía. El poder real ha retornado a la línea dinástica-militar. El Partido ya no dirige la política, sino que intenta explicar (sin mucho éxito) por qué el país está colapsando mientras los "herederos" buscan un pacto de supervivencia con el Secretario de Estado de EE. UU.
El papel del MINFAR (Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) es clave, porque en Cuba el poder no es solo político, es corporativo. Si las tratativas con "El Cangrejo" avanzan, el ejército es el actor que tiene las llaves de la caja fuerte y de las celdas.
El punto más sensible de la negociación con Raúl Guillermo es el destino de GAESA, el conglomerado empresarial de los militares que controla desde el turismo hasta las remesas, Washington quiere desmantelar el monopolio de GAESA para que el sector privado (las mipymes) pueda competir.
Los generales de la "vieja guardia" no cederán el poder si eso significa perder sus activos económicos. Se especula que las tratativas incluyen "garantías de retiro" o la conversión de estos generales en empresarios privados legales bajo un nuevo marco jurídico.
El Modelo "Ruso" o "Vietnamita", está planteado que el MINFAR podría estar buscando una salida al estilo de la ex-Unión Soviética o Vietnam.
Que los altos mandos militares se conviertan en los dueños formales de las empresas que hoy administran para el Estado. El ejército aceptaría reformas políticas (como una apertura democrática limitada) a cambio de mantener el control de la seguridad interna y sus fortunas personales.
Un punto crítico es la división interna en el MINFAR, los coroneles y generales de más de 80 años que ven cualquier trato con EE. UU. como una traición. Los oficiales más jóvenes, cercanos a "El Cangrejo", que viajan al extranjero y entienden que el modelo actual es insostenible. Ellos son los que están impulsando la negociación para evitar un estallido social que los obligue a usar las armas contra el pueblo, algo que muchos quieren evitar.
Al ser el nieto de Raúl Castro y haber crecido en el seno del poder militar, Rodríguez Castro es el único con la legitimidad de sangre para convencer a los generales de que un trato con Marco Rubio es mejor que un colapso total al estilo Haití.
Por ejemplo la agencia Bloomberg resalta que el concepto de Trump de una "toma de control amistosa" (friendly takeover) ha calado en el debate de Florida, Se percibe la negociación no como un proceso diplomático tradicional, sino como una transacción comercial de alto nivel.
El exilio económico espera que este acercamiento abra las puertas para que cubano-americanos puedan invertir directamente en la isla sin pasar por las restricciones del Partido Comunista.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro ("El Cangrejo"), es el nieto predilecto de Raúl Castro (hijo de Débora Castro Espín y del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien fue el zar de GAESA. Es Teniente Coronel del Ministerio del Interior (MININT) y jefe de la Seguridad Personal de su abuelo. A diferencia de otros cuadros, no es un intelectual ni un político; es un hombre de acción y confianza absoluta de la familia.
Se ha convertido en el interlocutor clave de Marco Rubio reporta que Rubio lo prefiere porque representa la "sangre" y el acceso directo al General de Ejército Raúl Castro, saltándose la burocracia del Partido Comunista.
Alejandro Castro Espín ("El Tuerto"), es el único hijo varón de Raúl Castro y Vilma Espín. Se le apoda "El Tuerto" debido a una lesión ocular sufrida durante la guerra en Angola, es Coronel (algunas fuentes indican ascenso reciente a General) y exjefe de los Servicios de Inteligencia y Contrainteligencia. Es considerado el cerebro estratégico y el hombre más temido de Cuba.
Según reportes de ABC y El Colombiano, Alejandro estaría negociando directamente con canales de inteligencia de EE. UU. (presumiblemente la CIA) una "salida controlada". Su enfoque es la arquitectura del poder: cómo desmantelar el sistema actual sin que termine en una persecución judicial contra la cúpula militar.
Varios medios coinciden en que la presencia de estos dos personajes en la mesa de negociaciones confirma que Miguel Díaz-Canel es una figura decorativa. Mientras el presidente cubano lidia con las protestas por los apagones y la falta de comida, la familia Castro está negociando el destino del país directamente con Washington por dos vías: la económica (el nieto) y la de seguridad (el hijo).
Nota: estamos completando una investigación sobre cuales son las exigencias del gobierno Trump a Cuba y el peso de la situación económica en los Estados Unidos, que alejan la posibilidad de una intervención militar directa, con la necesidad de invertir y gastar decenas de millones de dólares, que no tienen.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias