Crónica del derrumbe de Manuel Adorni, vocero de Milei, entre viajes de lujo y préstamos de jubiladas
11.04.2026
BUENOS AIRES (Uypress)- “Al que robe le corto la mano”, había dicho Milei, relato que queda herido con la novela de su vocero, Manuel Adorni, envuelto en irregularidades por supuesto enriquecimiento ilícito. Un perfil de un funcionario en caída libre, según detalla Alejandro Seselovsky para diario El País.
No parece, la Argentina, terminar de alcanzar su punto de habituación, de acostumbramiento, frente al rito invariable del escándalo político que, por supuesto, para ser traficado masivamente toma la forma del escándalo mediático.
Puede ser que hayamos tenido algunas semanas de reposo después de las elecciones de medio término que el gobierno de Javier Milei ganó con el 40 por ciento en octubre de 2025. Pero quizá solo se trató de unos pasos hacia atrás, como quien toma envión, para volver a poner a prueba el asombro social, el estupor colectivo. Esta vez, lo que tenemos en la autopista de nuestras pantallas es un vocero que no tiene voz, que ha renunciando a tenerla. Un vocero que no habla. Un delegado de la palabra oficial que se ha retirado del campo de la palabra. En el inicio de la gestión Milei, las conferencias de Manuel Adorni fueron diarias. Después, semanales. Después, esporádicas. Ahora, finalmente, han desaparecido. La última fue el 25 de marzo y por el momento no tiene previsto ofrecer ninguna otra.
Es decir que el sujeto que organiza la defensa integral de una gestión de gobierno mediante la instrucción de una narrativa, bueno, se ha sumergido en la condición muda de un silencio público, que no es otra cosa que el antónimo mismo de toda narrativa. ¿Ustedes se dan cuenta de la paradoja, del absurdo, del formidable sinsentido que esto supone? Un delegado de la voz oficial del gobierno que, de golpe, calla. Fascinante.
El 29 de este mes, el vocero Manuel Adorni -que es también el jefe de Gabinete- deberá presentar su informe de gestión ante el Congreso Nacional. Los diputados y los senadores están habilitados a enviar previamente sus preguntas. Bien, la oficina de Adorni ya recibió 4.800 preguntas. Es un récord para el cargo desde que fue establecido por la reforma de la Constitución en 1994. Faltan menos de 20 días para esa presentación. Después de que todos supiéramos que su esposa viajó a Nueva York en el avión de Presidencia, y de que un racimo de irregularidades por enriquecimiento ilícito quedara bajo la luz de las noticias, nadie en la Argentina se anima a asegurar que Adorni llegará con vida política a esa fecha. Es un funcionario en caída libre cuyo descenso vertical aún no ha encontrado un piso.
Origen y formación de Manuel Adorni: de La Plata a la militancia liberal
Manuel Adorni nació en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, en 1980. Y se graduó como economista en La Plata también. Liberal temprano, creció en una ciudad de naturaleza universitaria, joven, progresista que entre otras cosas produjo a Virus y a Los Redondos. Es probable que no se haya sentido cómodo en los bares de su adolescencia.
Su carrera en la política formal tiene poco más de dos años. Antes, Adorni fue profesor en universidades de mediana calificación como la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), que según el QS World University Ranking y el Times Higher Education -referentes globales en la medición de calidad académica privada- son instituciones por debajo de la Universidad de San Andrés, Austral, la Católica Argentina o la Di Tella. Eso que podríamos llamar fama fue construido, como muchos otros libertarios que hoy son funcionarios de gobierno, por su profusa actividad como tuitero, red social a la que se unió en 2009. Desde allí construyó una voz que lo llevaría a los medios de comunicación tradicionales. Fue columnista de radio y de televisión y tuvo programa propio en el Canal Metro.
El 27 de octubre de 2023, escribió en su cuenta @madorni:
Gorila: dícese de la persona que trabaja todos los días para poder vivir un poco mejor, pero que aporta más de la mitad de lo que gana en impuestos para poder mantener un Estado inviable. Además quiere eliminar planes sociales a piqueteros y vagos. También se lo llama facho. Fin.
Estas líneas y algunas otras le valieron el premio Martín Fierro a mejor tuitero de ese año, distinción entregada por la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (Aptra). Ya había mostrado un acercamiento a la política cuando en 2019 fundó Uni2, un sello de sesgo liberal que terminó formando parte de Republicanos Unidos, un partido que tuvo entre sus principales referentes a Ricardo López Murphy. Entrevistó a Javier Milei unas horas después de que se consagrara presidente electo. Aún no formaba parte de los equipos técnicos de gobierno. Fue convocado por el presidente precisamente después de realizar aquella entrevista.
La conclusión de su curva podría decir que ha sido un hombre más bien flotante entre los campos de la docencia, las redes, la consultoría y la política. Está casado con Bettina Angeletti, licenciada en administración de empresas y directora de +Be, una consultora que ofrece cursos de coaching ontológico corporativo.
Hice coaching ontológico, una vez. Entré en ese mundo donde la gente se hace dibujos y después llora. Escribí la experiencia para la revista del diario Crítica que dirigía Jorge Lanata. Creí que iba a encontrarme con una disciplina rigurosa, pero no. Sin validación de evidencia científica robusta o un cuerpo consistente de resultados empíricos, me pareció que el coaching ontológico, como metodología capaz de arrojar resultados constatables, estaba apenas por encima del tarot. Ojo, hay gente que cree en el tarot.
Finalmente, Manuel Adorni arrasó en las elecciones legislativas de la ciudad de Buenos Aires en mayo de 2025, allá por los tiempos en los que era un intocable y todavía no existía el meme de él vistiendo el tapado de María Julia, circulando como circula hoy entre los teléfonos de los profesionales de la política y también entre la gente de a pie. El tapado de María Julia, recordarán ustedes: una tapa de la revista Noticias en el fulgor del menemismo con María Julia Alsogaray, ministra estrella de la época, desnuda, solo cubierta por un abrigo de piel. La tapa se hizo símbolo, al menemismo lo despedazó el índice de desocupación y María Julia terminó presa. Juró y volvió a jurar, Adorni, que asumiría como diputado de la ciudad. Que la suya no sería solo una candidatura testimonial para jetonear votos. Nunca asumió.
El impacto de las denuncias de corrupción en el relato "anticasta" de Javier Milei
El mejor y más consolidado newsletter de política en la Argentina lo escribe Esteban Schmidt. Copio de sus últimas entregas:
"El mileísmo, un emprendimiento único y aluvional, excepcional, delirante, le tiró encima a Manuel Adorni, un argentino del montón, un cargo para el que le falta mucha sopa, y al que sólo había aplicado con dosis monumentales de alcahuetería sobre otra amateur, Karina, una buscavidas egoísta y corta, con menos política que la revista Anteojito. Todo esto junto era un muy mal pronóstico para lidiar con profesionales del poder y de la injuria".
Crudo, Esteban. Crudo y certero. Y creanmé que no es kirchnerista.
Otro buen ojo de este páramo en el que los representantes desencantan una y otra vez la fe de la gente que los vota es el de Guido Carelli Lynch, periodista de política en el diario Clarín y acreditado en Casa Rosada desde 2015. Es decir que ya va por su tercer gobierno orejeando el centro mismo del poder. Mauricio Macri, Alberto Fernández, Milei. No puede haber tres rumbos más diferentes. Le pregunto a Guido:
-¿Cae Adorni como cayó José Luis Espert?
-Hay una diferencia grande: Espert no era de Karina. Adorni, sí. Karina Milei lo va a respaldar hasta el final.
-Pero entonces igualmente habrá un final.
-Es que a Manuel Adorni yo no le veo salida. El caso Libra la gente no lo termina de comprender, pertenece al mundo cripto, tiene lenguaje propio. Pero el tema Adorni pertenece a un habla común: viajes, departamentos. Todos comprenden de qué se trata ese tipo de riqueza, por eso el tema ganó la calle y no baja. Porque se coló en los bares, en las charlas de café.
-¿Cómo definirías hoy a Manuel Adorni?
-Es un juguete roto.
El recuadro que acompaña esta nota (ver más abajo) detalla cada uno de los estallidos de corrupción presunta, en fase de investigación judicial, que le explotaron en la cara al vocero y señor jefe de ministros. Si uno los revisa, y sobre todo si uno los compara con la sustracción endémica monumental que décadas enteras de política estructural se han llevado por izquierda de las arcas argentinas, bueno, parece el robo de una gallina perpetrado por un perejil. El problema no es tanto lo que Adorni podría haber manoteado como lo que hiere el relato mileísta de una moral como política de Estado.
"Al que robe le corto la mano", dijo Milei antes de asumir. En su último acto público, el día en el que fueron homenajeados los excombatientes de Malvinas, Milei lo vio a Adorni y lo estrechó con un fuerte abrazo. Fue una señal. Para sus ministros, para el sistema de medios, para la familia judicial y para la sociedad entera. Javier Milei, un hombre hábil para la comunicación efusiva, dejó claro que no le cortará nada a su vocero: ni la mano ni los cargos. Mientras tanto, y por alguna razón que no ha sido dicha, la justicia argentina avanza a una velocidad inusitada. Vivimos una era del relato omnisciente. El kirchnerismo buscó entre los derechos humanos que había despedazado Carlos Menem indultando a los genocidas de la dictadura y construyó el suyo con esa sémola. Macri buscó el relato de la república y la salud institucional que tres gobiernos peronistas habían derretido. Trump tiene su relato. Khamenei tiene su relato. Los dos dicen que ganaron la guerra. No puede ser que haya una guerra que la ganen los dos. Hubo un momento en América Latina en el que José Mujica era un relato andante.
El relato con el que Milei llegó al poder se escribe más o menos así: los políticos tradicionales son todos ladrones, del primero al último. Así que ahora venimos nosotros, que no somos políticos, para terminar con esta casta inmunda que ha saqueado a la Argentina.
En esta Argentina subvertida de la razón siempre entredicha hay un presente que quema y no se explica. La pobreza, asunto central de toda centralidad, ha descendido según las estadísticas oficiales del gobierno, pero también según el observatorio social de la UCA o de la universidad Torcuato Di Tella, fuentes serias, seguras y confiables. Ahora bien: la sensación en la calle, el pálpito de las ciudades y sus cordones periféricos es que ese descenso es solo estadístico. El presidente por primera vez acaba de reconocer, tuit mediante, que no todos los sectores gozan de la misma salud: minería, tech, campo, son industrias en alza. Mientras que se hunden los textiles, el salario real, los jubilados, las pymes.
Puede ocurrir que tomarte un avión privado para ir de vacaciones a Punta del Este produzca un escozor, una tirria fuerte, entre los que no ven salir el sol de sus economías, incluso si pagaste ese viaje con dinero bien habido. Ahora, si encima de que sos el vocero, el sujeto crucial de un gobierno que llegó para desterrar lo corrompido, ni siquiera podés explicar de dónde la sacaste, entonces sí se comprenden tu apagón de la voz y tu silencio. Eso se llama esconderse.
La desprofesionalización de la política fue un activo electoral cuando, en 2023, hubo que elegir al primer magistrado de la República. El equipo de La Libertad Avanza liderado por Javier Milei no llegaba al gobierno "a pesar" de no tener instrucción política formal, sino precisamente gracias a ello. Los profesionales de la política habían llevado al país a una pobreza del 45 por ciento y una inflación disparada: la mensual de diciembre fue del 25 por ciento. La no-política era una opción que simplemente tenía sentido. Pero lo que te sirve para ganar elecciones no necesariamente te sirve para la gestión real. Milei llegó sin equipos técnicos, sin cuadros formados, sin legisladores. Manuel Adorni es la expresión más contundente de esa fenomenología política donde alguien un día mete un buen tuit y al día siguiente es jefe de ministros.
El presidente de la primera potencia del mundo amenaza con extinguir una civilización entera en una sola noche. Pero igual hablamos de Adorni. Los noticieros ponen sus relojes en cuenta regresiva porque se espera para dentro de un rato el armageddon. Aunque no dejamos de hablar de Adorni. Cuatro astronautas le buscan el lado oscuro a la luna y alcanzan la distancia más grande con respecto a la Tierra en la historia de la especie que somos. No importa: Adorni. Llevamos más de un mes con Adorni en tapa. Su torpeza para la (no) comunicación y la sensación de empobrecimiento en un país que estadísticamente se enriquece han fortalecido el tema, probablemente.
Lo que queda por delante: la esperanza de que un día no vivamos a los saltos entre la defraudación y el asombro. Pero tal vez eso sea demasiado esperar.
ESCÁNDALOS
Cronología de un derrumbe: viajes, inmuebles y jubiladas
Entre el 12 y el 17 de febrero de este año, partiendo del aeropuerto de San Fernando (Argentina) y aterrizando en el de Laguna del Sauce (Uruguay) Manuel Adorni, junto a su esposa e hijos, tomó vuelos privados de ida y de vuelta para darse unas vacaciones en Punta del Este. Solo los pasajes cotizan unos 10.000 dólares. El sueldo de Adorni es de tres millones de pesos argentinos, unos 2.000 dólares. Dijo que se lo pagó un amigo.
El 10 de marzo se confirmó que Bettina Angeletti, esposa del vocero y jefe de ministros, viajó a bordo del ARG-01, el avión oficial de presidencia, con destino a Nueva York, donde se celebró el Argentina Week. Manuel Adorni dijo que ella había pagado sus propios gastos. Y después, que no entendía las críticas porque él había estado "deslomándose" en Estados Unidos. Fue su primer gran tropiezo discursivo. Terminó pidiendo perdón por sus dichos.
El 25 de marzo se conoció que Adorni había adquirido un departamento de 200 metros cuadrados sobre la calle Miró al 500, en el barrio porteño de Caballito, por el valor de 230.000 dólares, pagados con un adelanto de 30.000 más un préstamos privado que obtuvo, en cuotas y sin interés, de dos mujeres jubiladas.
La suma de situaciones inexplicables llevó al fiscal Gerardo Pollicita a pedir un registro completo de salidas del país, lo que arrojó otro viaje de lujo de Manuel Adorni y su familia, esta vez a la isla de Aruba, en el Caribe, desde el 29 de diciembre de 2025 hasta el 10 de enero de 2026. Los Adorni se alojaron en el Tamarijn Aruba All Inclusive.
En noviembre de 2024, con escritura a nombre de su esposa, Adorni adquirió una casa en el lote 380 del country Indio Cua, en la localidad de Exaltación de la Cruz, provincia de Buenos Aires. La propiedad no fue ingresada en su declaración jurada de 2025 y en estas últimas horas el fiscal Pollicita citó al contratista Matías Tabar, quien estuvo a cargo de las últimas refacciones que se le hicieron a la propiedad.
Finalmente, y como en toda trama que crece, apareció el primer gran personaje secundario, siempre crucial para una historia que se precie: Adriana Nechevenko es la escribana de Manuel Adorni y fue citada a declarar. También fue invitada al streaming de Infobae, donde dio una entrevista. La coconductora Cecilia Buffet le preguntó entonces a la escribana:
-En estos dos años, Manuel Adorni hizo tres operaciones de inmuebles. En los 15 años anteriores que usted lo conocía, ¿cuántas operaciones había hecho con inmuebles?
La respuesta de Nechevenko sonó como un trueno:
-Justo ninguna. Nada.
El remate, con buenos reflejos, le quedó al conductor Gonzalo Sánchez, quien dijo:
-Ah, le vino la buena.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias