Cuba: En su blog, “Segunda Cita”, Silvio Rodríguez advierte sobre el silencio y las contradicciones del régimen

18.03.2026

LA HABANA (Uypress)- Bajo un comunicado del ex presidente mexicano Andrés López Obrador, publicado en su blog, Segunda Cita, invitando a depositar en una cuenta de la asociación civil Humanidad con América Latina, para ayudar al pueblo cubano, el trovador Silvio Rodríguez expone las contradicciones de una Cuba que negocia en silencio.

 

"El anuncio del presidente Miguel Díaz-Canel sobre la existencia de conversaciones entre funcionarios cubanos y el gobierno de Estados Unidos no es solo una noticia diplomática; es un acontecimiento político, social y comunicacional de primera magnitud que desnuda las contradicciones históricas del proyecto revolucionario y las tensiones de su relación con la sociedad que dice representar.

Políticamente, el gobierno cubano se enfrenta a un dilema existencial. Su legitimidad histórica se ha construido, en gran medida, sobre el pilar de la resistencia antimperialista. El relato fundacional descansa en la máxima de Fidel: "No negociamos nuestra soberanía". Sin embargo, la realidad material -tres meses sin un barco de petróleo- ha impuesto una lógica de supervivencia que fuerza una cuadratura del círculo ideológico.

El hecho de que estas conversaciones estén "dirigidas por el General de Ejército Raúl Castro" no es un detalle menor. Es una operación de blindaje político. Al colocar al "líder histórico" al frente del proceso, se intenta transferir su capital simbólico a una acción que, en esencia, rompe con la ortodoxia del enfrentamiento. Es el reconocimiento tácito de que el modelo de confrontación permanente ha llegado a un límite estructural. La pregunta que emerge en la sociedad política es: ¿estamos ante una táctica de supervivencia o ante un cambio de paradigma en la relación con el imperio?

La discreción extrema, el secretismo que rodeó las conversaciones, responde a esa fragilidad política. No se podía comunicar un proceso que internamente podía ser leído como una claudicación. El gobierno actuó con la lógica del Estado profundo: primero, se asegura la viabilidad del contacto; después, se gestiona el impacto político. El problema es que esa lógica choca frontalmente con la necesidad de legitimación social.

Socialmente, la brecha entre la institución y la ciudadanía se ensancha. El anuncio llega en un contexto de agotamiento extremo. La población no solo sufre la asfixia del bloqueo, sino la erosión de los servicios básicos y la incertidumbre cotidiana. En ese escenario, la demanda de información no es un capricho liberal, sino una necesidad vital.

"Tenemos derecho a saber quiénes nos representan", clama la voz popular. Esta exigencia de transparencia es, en esencia, una demanda de participación. Cuando el ciudadano desconoce si quien negocia es un diplomático de carrera o un "guardia de seguridad personal", se instala la sospecha de que los asuntos públicos se dirimen en círculos endogámicos, ajenos al control social. La opacidad en la nomenclatura de los funcionarios no es un tecnicismo; es un acto político que desempodera al pueblo y lo convierte en espectador de su propio destino.

El cuestionamiento popular lo resume de manera brutal: "Entonces lo que decían los medios apátridas pagados por el imperio era verdad y lo que decía el noticiero era mentira". Esta frase que leo de un amigo y se repite en otros y otros encapsula la crisis de confianza. Cuando el emisor oficial (el gobierno) calla, el emisor hostil (el lobby de Miami) ocupa el espacio. Y lo hace con una eficacia que el oficialismo no puede ignorar. La consecuencia es la perplejidad y la duda, el caldo de cultivo perfecto para la desmovilización y el desencanto.

Comunicacionalmente, el gobierno cubano comete un error estratégico recurrente: confunde la necesaria reserva diplomática con el secretismo político. El presidente afirma que "no ha sido ni es práctica del liderazgo responder a campañas especulativas". Pero esa postura, lejos de fortalecer, debilita. En la era de la inmediatez informativa, el silencio no es una coraza, es una invitación a que otros construyan tu relato.

La comparecencia de Díaz-Canel, si bien necesaria, llegó tarde y con cuentagotas. Se anunció a través de canales oficiales pero la información se dosificó de manera fragmentada, como si aún se temiera el impacto de la propia noticia. Mientras tanto, en los barrios sin electricidad, la gente no seguía la transmisión en vivo; recibía fragmentos, titulares descontextualizados y, sobre todo, la versión del enemigo.

La comunicación defensiva es una muestra de debilidad. Cuando la reacción oficial es siempre a posteriori, se asume una postura reactiva que entrega la iniciativa narrativa al adversario. La pregunta que flota en muchos perfiles de personas cívicas y serias es tan simple como demoledora: "No sé por qué mienten tanto todo el tiempo, es una necesidad incontrolable e impulsiva". Aunque la acusación de "mentira" pueda ser una hipérbole del descontento, refleja una percepción real: la falta de proactividad informativa se interpreta como ocultamiento, y el ocultamiento, como culpa.

Las conversaciones con Estados Unidos son, probablemente, una necesidad realista. El bloqueo es un crimen y la búsqueda de espacios de entendimiento es un derecho. Sin embargo, el proceso está lastrado por una gestión política y comunicacional que reproduce las peores prácticas del pasado.

Si el gobierno negocia con quien ha machacado la soberanía del pueblo, debe hacerlo con la fortaleza que da la transparencia. No se trata de airear cada secreto de Estado, sino de comunicar con claridad los principios, los objetivos y, sobre todo, los actores de esa negociación. La credibilidad del sistema político cubano depende, hoy más que nunca, de su capacidad para entender que, en la relación con su pueblo, el diálogo no puede ser un monólogo aplazado.

Mientras la verdad oficial siga llegando después de la versión del imperio, la soberanía no se defenderá solo en las mesas de negociación, sino también en la mente y el corazón de un pueblo que exige, legítimamente, saber".

Internacionales
2026-03-18T02:14:00

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