CUBA / RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS

Cuba afirma que el diálogo con Estados Unidos está “completamente estancado”

02.09.2026

WASHINGTON (Uypress) – La principal representante diplomática de Cuba en Estados Unidos, Lianys Torres Rivera, afirmó que ambos gobiernos no consiguen acordar siquiera una agenda básica para negociar. La Habana acusa a Washington de desarrollar una “guerra sin bombas”, mientras la administración de Donald Trump responsabiliza a la dirigencia cubana por la crisis y la falta de avances.

“El canal de diálogo se encuentra completamente estancado”, declaró Torres Rivera durante una entrevista concedida a Bloomberg.

“No hay negociaciones”, agregó la diplomática, quien aseguró que la administración estadounidense no está dispuesta a discutir asuntos comerciales, diplomáticos o humanitarios que puedan aliviar los efectos de las sanciones.

La afirmación representa un nuevo retroceso respecto de los contactos iniciados durante los primeros meses de 2026, cuando funcionarios de ambos países mantuvieron reuniones directas para explorar una posible agenda bilateral.

Aquellas conversaciones abordaron la escasez energética, la migración, la seguridad, los presos políticos y las sanciones. Cuba reclamó como prioridad el levantamiento de las restricciones sobre el suministro de petróleo.

Estados Unidos planteó como condiciones la liberación de presos políticos, reformas económicas, garantías para la oposición y cambios en las políticas internas de La Habana.

Las diferencias impidieron alcanzar acuerdos sustanciales. En julio, el canciller cubano Bruno Rodríguez ya había señalado que las conversaciones no mostraban avances, aunque sostuvo que su país continuaba abierto al diálogo.

Torres Rivera aseguró que el Gobierno cubano desea mantener una relación respetuosa con Estados Unidos y negó que la isla constituya una amenaza para la seguridad estadounidense.

“Cuba no es una amenaza para Estados Unidos”, afirmó. “Cuba desea una relación de respeto con Estados Unidos en la que podamos hablar de nuestras prioridades comunes”.

La diplomática calificó las sanciones, las restricciones financieras y los obstáculos al suministro de combustible como una “guerra sin bombas” dirigida a provocar el colapso de la economía cubana.

La administración Trump intensificó durante 2026 la presión sobre los países, navieras y empresas que suministran petróleo a la isla. También adoptó medidas contra compañías extranjeras con operaciones comerciales en Cuba.

La reducción del abastecimiento energético agravó los apagones, las dificultades del transporte y los problemas de funcionamiento de hospitales, sistemas de agua, industrias y servicios públicos.

En algunas zonas del país, las interrupciones eléctricas llegan a extenderse durante gran parte del día. La falta de combustible también afecta la producción y distribución de alimentos y medicamentos.

El Gobierno cubano atribuye la mayor parte de la crisis al embargo y a las nuevas restricciones estadounidenses. Economistas independientes señalan, sin embargo, que también intervienen la baja productividad, la falta de inversión, el deterioro de la infraestructura, los errores de política económica y las limitaciones del sistema centralizado.

Un funcionario estadounidense consultado por Bloomberg rechazó las acusaciones de Torres Rivera y describió a Cuba como un Estado fallido sometido durante décadas a una administración deficiente.

Washington sostiene que el principal obstáculo para mejorar las relaciones es una dirigencia que controla los recursos y las instituciones en beneficio propio, reprime la disidencia e impide reformas políticas y económicas.

El Gobierno estadounidense también acusa a Cuba de realizar actividades de inteligencia, mantener vínculos con países considerados adversarios y promover movimientos contrarios a los intereses de Washington.

La Habana rechaza esas acusaciones y afirma que son utilizadas como justificación para mantener las sanciones e impulsar un cambio de régimen.

Ambos países conservan relaciones diplomáticas y mantienen abiertas sus representaciones, pero los canales políticos de alto nivel se encuentran paralizados. Los contactos técnicos o consulares no equivalen a una negociación integral sobre la relación bilateral.

La tensión actual contrasta con el proceso de normalización iniciado por Barack Obama y Raúl Castro en 2014, que permitió restablecer relaciones diplomáticas y reabrir las embajadas después de más de cinco décadas.

Donald Trump revirtió gran parte de esa apertura durante su primer mandato y profundizó las sanciones después de regresar a la Casa Blanca.

Torres Rivera afirmó que Cuba continúa dispuesta a negociar, pero únicamente bajo condiciones de respeto a su soberanía y sin exigencias destinadas a modificar su sistema político.

Washington mantiene que cualquier flexibilización dependerá de acciones concretas del Gobierno cubano en materia de derechos humanos, presos políticos y apertura económica.

Las posiciones dejan escaso margen para una reanudación inmediata del diálogo, mientras la población cubana afronta una de las crisis económicas y energéticas más graves de las últimas décadas.

Internacionales
2026-09-02T10:12:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias