OPINIÓN
Cuba se queda a oscuras
20.03.2026
NUEVA YORK (Uypress) – Cuba enfrenta la que podría ser su peor crisis eléctrica desde que los revolucionarios de Fidel Castro llegaron al poder hace 67 años. Tras semanas de frecuentes apagones, la red eléctrica nacional sufrió una «desconexión total» el lunes, según el Ministerio de Energía.
Brindamos a continuación el análisis de Pablo Robles, Simon Romero y Tim Wallace, publicado en The New York Times.
Cuba enfrenta la que podría ser su peor crisis eléctrica desde que los revolucionarios de Fidel Castro llegaron al poder hace 67 años. Tras semanas de frecuentes apagones, la red eléctrica nacional sufrió una «desconexión total» el lunes, según el Ministerio de Energía.
Los apagones se están agravando y, en algunos días, toda la isla se sume en una oscuridad casi total.
Cuba genera la mayor parte de su electricidad a partir del petróleo y, durante casi tres décadas, el crudo venezolano ha sido el salvavidas energético de la nación insular.
La administración Trump ordenó a Venezuela que dejara de suministrar petróleo a Cuba después de que intentara capturar al presidente del país, Nicolás Maduro, en enero. Poco después, México también fue presionado por Estados Unidos para que detuviera sus envíos. Ningún otro país ha acudido al rescate de Cuba con suministros de petróleo.
Las autoridades estadounidenses están utilizando ahora la crisis energética para ejercer presión sobre los líderes cubanos, aun cuando algunos sectores en Cuba advierten que los reiterados apagones podrían dificultar aún más el acceso de la población a alimentos, agua corriente y atención médica.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha reconocido públicamente este mes que su gobierno ha estado manteniendo conversaciones con Washington en un esfuerzo por encontrar soluciones al enfrentamiento que Cuba mantiene con Estados Unidos.
La capital, La Habana, suele ser una prioridad en la generación de electricidad por ser la sede del gobierno. Sin embargo, a medida que la crisis energética se agrava, tampoco ella se libra de quedarse a oscuras.
Toda la ciudad está sufriendo las repercusiones en cadena.
La basura se acumula, ya que los camiones recolectores permanecen inactivos debido a la falta de combustible. Al carecer de refrigeración, la carne y los productos lácteos, tanto en los hogares como en los mercados de alimentos, se están echando a perder.
Dado que el sistema de abastecimiento de agua de La Habana depende de bombas eléctricas, el suministro de agua corriente se ha interrumpido para muchos residentes, quienes ahora hacen fila con garrafas ante las cisternas comunitarias de alimentación por gravedad, según Jorge R. Piñón, experto en petróleo de la Universidad de Texas que monitorea la industria energética cubana. Las autoridades de salud pública han pospuesto decenas de miles de cirugías, y los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia han visto interrumpidos sus tratamientos a causa de los cortes de electricidad y la falta de medicamentos que requieren refrigeración.
Las «burbujas de lujo»
Las luces permanecen encendidas en gran medida en zonas turísticas como Varadero, Cayo Coco y Cayo Santa María, hogar de una sucesión de hoteles de playa y complejos de spa. A diferencia de las zonas residenciales, que dependen de la deficiente red eléctrica nacional, los hoteles de estos lugares cuentan con sus propios generadores, y el suministro de combustible para estas ubicaciones es una prioridad absoluta, a la par de los hospitales.
Esto se debe a que el turismo sigue siendo una fuente crucial de divisas para el gobierno cubano, incluso después de que algunas aerolíneas suspendieran sus vuelos a Cuba debido a la escasez de combustible para aviones en los principales aeropuertos, provocada por el bloqueo estadounidense.
La crisis energética ha generado una realidad insólita en estas zonas.
Estas áreas figuran entre las principales beneficiarias de los recientes esfuerzos por crear una red descentralizada de pequeñas instalaciones solares mediante tecnología china. Esto implica que los trabajadores de estos complejos turísticos se desplazan desde lugares con escasa electricidad, falta de agua corriente y alimentos en descomposición hacia «burbujas de lujo» donde los turistas disfrutan de habitaciones con aire acondicionado y bufés refrigerados. Los puestos de control militar regulan estrictamente el acceso a estas ubicaciones.
Estallan disturbios en las provincias
El resto de Cuba -alejado tanto de la sede del poder como de los complejos turísticos de playa- es el que sufre con mayor dureza los embates de la crisis.
Tras semanas de apagones, cientos de personas en Morón -una ciudad de 70.000 habitantes en el centro de Cuba- salieron a las calles. El 13 de marzo, saquearon la sede local del Partido Comunista, arrastrando muebles, computadoras y documentos hacia la calle para prenderles fuego.
En el oriente de Cuba, la empresa eléctrica provincial de la ciudad de Holguín suministra electricidad a los barrios residenciales durante apenas unas tres horas al día. Los principales motores económicos -como las plantas de procesamiento de níquel- se han visto obligados a reducir sus operaciones, lo que ha mermado las exportaciones del país.
Santiago, la segunda ciudad más grande de Cuba, padece graves interrupciones tanto en el suministro eléctrico como en el de agua corriente. Sus habitantes han comenzado a realizar protestas nocturnas conocidas como «cacerolazos», en las que golpean ollas y sartenes para manifestar su indignación.
Un sistema energético obsoleto
Para Cuba, la crisis ha dejado al descubierto los riesgos que conlleva depender tan estrechamente del petróleo extranjero mientras se intenta mantener un sistema económico socialista de planificación centralizada. Mientras que países de todo el mundo utilizan diversos métodos para generar electricidad -tales como el gas natural, la energía eólica o el almacenamiento en baterías-, Cuba sigue anclada en un modelo del siglo XX excepcionalmente dependiente del petróleo. Esto hace que la nación insular sea extremadamente vulnerable a las crisis petroleras.
La última llegada confirmada de un buque petrolero de gran envergadura fue la del *Ocean Mariner*, que atracó en La Habana el 9 de enero con unos 86.000 barriles de combustible procedentes de México. Desde entonces, Cuba ha tenido que depender de su propia y escasa producción de crudo extrapesado, la cual cubre apenas el 40 por ciento de la demanda energética.
Ese déficit podría llevar al punto de ruptura a todo el sistema económico de Cuba, y no solo a su red eléctrica.
Imagen: Diario de Cuba
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias