COLOMBIA — DISCURSO DE MANO DURA
De la Espriella promete someter a los “bandidos” con las armas del Estado
20.07.2026
MEDELLÍN (Uypress) – El presidente electo de Colombia reafirmó este 20 de julio que asumirá en una guarnición militar y prometió respaldo político a soldados y policías. En su discurso por el Día de la Independencia anunció una ofensiva contra las organizaciones criminales y advirtió que el Estado usará la fuerza contra quienes no se sometan a la ley
Abelardo de la Espriella pronunció el mensaje durante la apertura del desfile militar y policial realizado en Medellín para conmemorar los 216 años de la independencia de Colombia.
El mandatario electo estuvo acompañado por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Durante su intervención destacó el apoyo electoral recibido en ese departamento y lo presentó como un modelo que buscará proyectar al resto del país.
El centro de su discurso estuvo, sin embargo, en la Fuerza Pública. De la Espriella prometió convertirse en el principal defensor político de policías y soldados y afirmó que “no volverán a temer por hacer cumplir la ley”.
A continuación dirigió una advertencia a los grupos armados ilegales y las organizaciones criminales. “Vamos por ellos, los vamos a someter”, expresó, antes de señalar que quienes rechacen someterse a la ley deberán enfrentar el “fuego de las armas del Estado”.
El presidente electo encuadró esa ofensiva dentro del restablecimiento de la autoridad y sostuvo que la delincuencia será perseguida y sometida conforme al derecho. No presentó durante el acto un plan operativo, una definición de objetivos ni los mecanismos de control que acompañarían esa política.
La intervención profundiza una línea que De la Espriella sostuvo durante la campaña y reforzó después de ganar la segunda vuelta presidencial: mayor protagonismo de la seguridad, respaldo político a los uniformados y finalización de los actuales procesos de negociación con organizaciones armadas.
UyPress informó el pasado 9 de julio que el futuro mandatario pretende asumir el 7 de agosto en una guarnición militar, apartándose de la tradicional ceremonia en la Plaza de Bolívar, en Bogotá. Cinco días después, el presidente electo anunció que sustituirá el enfoque de negociación con los grupos armados por una política centrada en la seguridad.
La elección del lugar para la investidura continúa generando controversia. La Constitución colombiana establece que el presidente debe tomar posesión ante el Congreso. El eventual traslado de la ceremonia requiere, por tanto, la participación de las autoridades legislativas y un acuerdo institucional que todavía no está cerrado.
El presidente saliente, Gustavo Petro, rechazó la utilización de instalaciones militares mientras permanezca como comandante en jefe de la Fuerza Pública. La disputa convirtió el escenario de la investidura en algo más que una cuestión protocolar: representa dos concepciones enfrentadas sobre el papel de los uniformados y el ejercicio del poder civil.
El mensaje de Medellín supone el pasaje de una consigna electoral a una señal de gobierno. De la Espriella promete devolver iniciativa y respaldo a las fuerzas estatales, pero el uso de la fuerza seguirá sujeto a la Constitución, la ley y las obligaciones de derechos humanos.
La primera prueba de su administración será demostrar que el restablecimiento de la autoridad puede ser eficaz sin convertirse en una habilitación para la arbitrariedad. Desde el 7 de agosto, la dureza de las palabras deberá medirse por sus resultados y por el respeto a los límites del Estado de derecho.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias