ESTADOS UNIDOS / POLÍTICA HACIA AMÉRICA LATINA
Del colonialismo europeo al avance chino: la doctrina Monroe vuelve a escena
14.08.2026
WASHINGTON (Uypress/Claudio Valenti) – El Gobierno de Donald Trump volvió a colocar la doctrina Monroe en el centro de la política exterior estadounidense mediante un mensaje inequívoco: ninguna potencia rival debería disputar el predominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
La doctrina tiene más de dos siglos. Fue formulada el 2 de diciembre de 1823 por el presidente James Monroe durante su mensaje anual ante el Congreso, en un escenario marcado por las independencias latinoamericanas y por el temor a que las monarquías europeas intentaran recuperar sus antiguas colonias.
Monroe declaró que los continentes americanos, debido a la condición libre e independiente que habían alcanzado, ya no podían ser considerados territorios disponibles para futuras colonizaciones europeas. También advirtió que cualquier intento de extender el sistema político de Europa hacia el hemisferio sería considerado peligroso para la seguridad de Estados Unidos.
A cambio, Washington prometía no intervenir en las guerras internas europeas ni afectar las colonias que las potencias del continente todavía conservaban en América.
Tres ideas constituían el núcleo de aquella declaración: la prohibición de nuevas colonizaciones europeas, el rechazo a la intervención de Europa en los países americanos independientes y la separación entre los asuntos políticos del Viejo y el Nuevo Mundo.
La frase “América para los americanos” se convirtió posteriormente en la síntesis más conocida de la doctrina. Sin embargo, no aparece literalmente en el discurso pronunciado por Monroe y su significado siempre estuvo sujeto a interpretaciones contrapuestas.
En América Latina podía entenderse inicialmente como una defensa frente al colonialismo europeo. Con el crecimiento del poder estadounidense, comenzó a adquirir otro sentido: América debía quedar reservada principalmente a la influencia de Estados Unidos.
Una doctrina que cambió con el poder estadounidense
Cuando Monroe presentó su declaración, Estados Unidos no tenía capacidad militar suficiente para imponerla en todo el continente. La oposición británica al restablecimiento de los imperios coloniales contribuyó, en la práctica, a impedir nuevas intervenciones europeas.
La doctrina se volvió más influyente durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando Estados Unidos amplió su territorio, fortaleció su economía y desarrolló una capacidad naval y militar capaz de respaldar sus pretensiones hemisféricas.
El cambio fundamental ocurrió en 1904, cuando el presidente Theodore Roosevelt formuló el denominado Corolario Roosevelt. La interpretación original, esencialmente dirigida contra la intervención europea, pasó a utilizarse como justificación para actuaciones directas de Estados Unidos en América Latina.
Roosevelt sostuvo que, ante situaciones de “inconducta crónica” o inestabilidad, Estados Unidos podía ejercer una función de policía internacional en el hemisferio. Esa interpretación respaldó intervenciones y ocupaciones en Cuba, Nicaragua, Haití y República Dominicana.
La Oficina del Historiador del Departamento de Estado reconoce que el corolario invirtió el sentido original de la doctrina y terminó justificando intervenciones unilaterales estadounidenses.
Durante la década de 1930, Franklin D. Roosevelt adoptó la política del Buen Vecino y proclamó el abandono de las intervenciones militares directas. La idea de que la seguridad hemisférica dependía del liderazgo de Washington, sin embargo, no desapareció.
La doctrina durante la Guerra Fría
Después de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética reemplazó a las potencias coloniales europeas como principal amenaza externa percibida por Estados Unidos.
La doctrina Monroe fue reinterpretada entonces como un principio destinado a impedir la expansión del comunismo en América Latina. Bajo esa lógica, Washington intervino directa o indirectamente en procesos políticos de numerosos países.
La historiografía documenta la participación estadounidense en el derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz en 1954, la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, la intervención militar en República Dominicana en 1965 y las acciones destinadas a debilitar al Gobierno de Salvador Allende antes del golpe de Estado de 1973 en Chile.
Estados Unidos también respaldó gobiernos autoritarios y organismos de seguridad latinoamericanos que presentaban la represión de movimientos políticos y sociales como parte de la lucha continental contra el comunismo.
No todas esas intervenciones fueron justificadas formalmente mediante una invocación directa de la doctrina Monroe. Sin embargo, compartían uno de sus desarrollos históricos centrales: la consideración del hemisferio occidental como un espacio de seguridad en el cual Washington se reservaba un papel predominante.
El historiador Mark Gilderhus señala que las distintas versiones de la doctrina, aunque fueron presentadas mediante discursos sobre solidaridad, democracia o protección continental, sirvieron para promover los intereses estratégicos y económicos que los gobernantes estadounidenses consideraban nacionales.
El regreso explícito con Trump
La doctrina nunca desapareció completamente de la política exterior estadounidense, pero durante algunos periodos dejó de ser mencionada expresamente debido a sus asociaciones con el intervencionismo y el imperialismo.
El primer Gobierno de Trump ya había recuperado esa terminología. En 2018, su secretario de Estado, Rex Tillerson, declaró que la doctrina Monroe seguía siendo tan relevante como cuando había sido formulada.
La reivindicación se hizo todavía más explícita durante su segundo mandato. El 2 de diciembre de 2025, Trump difundió un mensaje presidencial por el aniversario de la doctrina y anunció un nuevo “Corolario Trump”.
Según el documento de la Casa Blanca, Estados Unidos reafirmaba su liderazgo en el hemisferio y rechazaba que gobiernos extranjeros u organismos internacionales pudieran determinar su destino regional.
En agosto de 2026, el Departamento de Estado publicó un video dedicado a la historia de la doctrina. La pieza recuperó episodios de la política hemisférica estadounidense y sostuvo que el predominio de Washington en América no volvería a ser cuestionado.
La formulación va más allá del mensaje original de 1823. Ya no se refiere únicamente a impedir una reconquista colonial europea, sino a limitar la capacidad de cualquier potencia externa para adquirir una presencia estratégica considerada peligrosa por Estados Unidos.
China reemplaza a Europa como competidor
El principal destinatario contemporáneo de esta política es China. Durante las últimas décadas, Pekín incrementó sustancialmente su participación comercial, financiera y tecnológica en América Latina.
Empresas y bancos chinos financiaron o participaron en proyectos de infraestructura, telecomunicaciones, generación eléctrica, extracción de minerales, producción de hidrocarburos y administración portuaria.
China también se convirtió en uno de los principales socios comerciales de países como Brasil, Chile y Perú, mientras consolidó su acceso a materias primas estratégicas, entre ellas petróleo, cobre, hierro y litio.
Para los gobiernos latinoamericanos, esas relaciones representan mercados, inversiones y fuentes alternativas de financiamiento. Para Washington, algunas de ellas pueden convertirse en instrumentos de influencia política o proporcionar a China acceso a infraestructura estratégica próxima al territorio estadounidense.
La preocupación se concentra especialmente en puertos, redes de telecomunicaciones, minerales críticos, rutas marítimas, instalaciones espaciales y proyectos cercanos al canal de Panamá.
Rusia e Irán también aparecen en el discurso estadounidense, particularmente por sus relaciones militares, energéticas o políticas con Cuba, Venezuela y Nicaragua. Sin embargo, la dimensión económica y tecnológica de China convierte a Pekín en el competidor de mayor alcance.
Continuidad y ruptura
La política de Trump combina continuidad y ruptura. La continuidad reside en que Estados Unidos siempre consideró al hemisferio occidental una zona especialmente vinculada con su seguridad nacional.
La ruptura está en la forma directa de expresarlo. Administraciones anteriores intentaron presentar las relaciones continentales mediante conceptos como cooperación, democracia, libre comercio, desarrollo compartido o asociación entre países soberanos.
Trump volvió a utilizar abiertamente las categorías de predominio, control estratégico y exclusión de potencias rivales. Su “Corolario Trump”, también denominado informalmente “doctrina Donroe”, transforma en declaración explícita una concepción que durante otros gobiernos permaneció parcialmente implícita.
La doctrina de 1823 no autorizaba originalmente a Estados Unidos a gobernar América Latina ni a intervenir en cualquier país del continente. Esa pretensión fue construida posteriormente mediante sucesivas reinterpretaciones.
Tampoco todos los golpes de Estado, operaciones encubiertas o intervenciones estadounidenses pueden explicarse exclusivamente por la doctrina Monroe. Influyeron intereses empresariales, rivalidades ideológicas, conflictos internos, recursos naturales y circunstancias propias de cada país.
Sin embargo, la doctrina proporcionó una estructura duradera para pensar el continente: una potencia externa que interviene en América puede ser considerada una amenaza, mientras Estados Unidos se atribuye una responsabilidad especial sobre el orden hemisférico.
Por eso Trump vuelve a reivindicarla. No porque haya recuperado simplemente una declaración olvidada de hace 200 años, sino porque busca establecer que América Latina y el Caribe continúan siendo un espacio estratégico prioritario para Washington.
La diferencia es que la disputa ya no enfrenta a las nuevas repúblicas americanas con los imperios europeos. En el siglo XXI, la doctrina reaparece como parte de la competencia entre Estados Unidos y China por los mercados, los recursos, la tecnología, las rutas comerciales y la influencia política en América Latina.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias