CUBA / MINERALES CRÍTICOS
Dos grupos inversores compiten por el control de Sherritt tras las sanciones estadounidenses a Moa Nickel
24.08.2026
TORONTO (Uypress) – Dos grupos inversores compiten por adquirir una participación mayoritaria en Sherritt International, la minera canadiense que suspendió su intervención directa en negocios conjuntos de Cuba después de que Estados Unidos ampliara sus sanciones contra la isla.
Sherritt mantiene desde hace más de tres décadas operaciones cubanas y posee el 50% del denominado Moa Joint Venture. El otro 50% pertenece a la empresa estatal cubana General Nickel Company.
La sociedad extrae y procesa mineral en Moa, en la provincia de Holguín, y lo envía posteriormente a una refinería de Fort Saskatchewan, en la provincia canadiense de Alberta.
La operación produce níquel y cobalto, dos minerales considerados críticos para baterías, vehículos eléctricos, aleaciones industriales y diferentes tecnologías vinculadas con la transición energética.
La situación cambió el 1.º de mayo, cuando el Gobierno de Donald Trump amplió las sanciones contra sectores económicos cubanos. El 7 de mayo, Estados Unidos incorporó a Moa Nickel S.A. a la lista de Nacionales Especialmente Designados de la Oficina de Control de Activos Extranjeros.
La inclusión bloquea los bienes de la entidad que se encuentren bajo jurisdicción estadounidense y prohíbe, salvo autorización, que ciudadanos y empresas de Estados Unidos realicen transacciones con ella.
Sherritt respondió suspendiendo su participación directa en las actividades de sus sociedades cubanas y repatriando personal. La empresa señaló que las restricciones alteraron su capacidad para operar, acceder a servicios financieros y mantener relaciones con proveedores.
Inicialmente, la compañía anunció que procuraría disolver la sociedad de Moa, desprenderse de sus actividades cubanas y conservar la refinería canadiense.
Pocos días después, abandonó ese plan inmediato al considerar una alternativa que podía preservar mayor valor para sus accionistas. La suspensión de su participación directa en Cuba, sin embargo, continuó vigente.
Sherritt confirmó posteriormente un acuerdo preliminar y no vinculante con Gillon Capital, una oficina de inversiones familiares con sede en Dallas vinculada con Ray Washburne.
Washburne fue presidente de la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero durante la primera Administración de Trump, integró el Consejo Asesor de Inteligencia Presidencial y participó en actividades de financiación del Partido Republicano.
La operación proyectada permitiría a Gillon adquirir hasta el 55% de Sherritt mediante una colocación privada y convertirse en su accionista mayoritario.
Los departamentos de Estado y del Tesoro comunicaron que no objetaban la apertura de las negociaciones. Esto no representa una autorización definitiva: cualquier acuerdo deberá recibir el permiso de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y de los reguladores canadienses.
Un segundo grupo respaldado por Glencore presentó una propuesta competidora para adquirir también el control del 55% de la compañía.
De acuerdo con Financial Times, el consorcio incluye a Kyma Capital, al cofundador de Brevan Howard Trifon Natsis y a una importante oficina familiar estadounidense cuya identidad no fue revelada.
La propuesta contempla aportar nuevo capital mediante una sociedad constituida en Estados Unidos y restablecer la capacidad operativa de Sherritt en el mercado de minerales críticos.
Las negociaciones no suponen la venta directa de la mitad cubana de Moa Nickel ni transfieren automáticamente el control de la mina. Cualquier modificación de la estructura operativa necesitará resolver la participación de General Nickel Company y las restricciones derivadas de las sanciones.
La crisis energética cubana ya había reducido la producción antes de las medidas estadounidenses. Los problemas de abastecimiento de combustible afectaron las instalaciones de Moa y disminuyeron el suministro de material para la refinería canadiense.
La paralización también repercutió en las finanzas de Sherritt, que enfrenta dificultades de liquidez, demoras en la presentación de estados contables y el riesgo de incumplir obligaciones crediticias.
La disputa por la empresa posee una dimensión estratégica. La planta de Alberta es considerada la única refinería importante de cobalto y una de las tres principales instalaciones de refinación de níquel existentes en América del Norte.
Por ahora no existe una venta concluida ni una licencia estadounidense definitiva. Sherritt deberá evaluar las propuestas, obtener las autorizaciones regulatorias y resolver cómo podría funcionar su cadena de suministro sin infringir las sanciones aplicadas a Moa Nickel.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias