ESCALADA EN EL GOLFO

EEUU e Irán vuelven a cruzar ataques y ponen en riesgo el alto el fuego en Ormuz


WASHINGTON/TEHERÁN (Uypress) – Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar ataques militares en el Golfo Pérsico, en una escalada que amenaza con hacer naufragar el frágil alto el fuego alcanzado este mes y vuelve a colocar al Estrecho de Ormuz en el centro de la crisis internacional.

Las fuerzas estadounidenses atacaron infraestructura militar iraní después de que Washington acusara a Teherán de haber lanzado un dron contra un buque comercial que navegaba por la zona del Estrecho de Ormuz. Según el Comando Central de Estados Unidos, los bombardeos alcanzaron instalaciones de vigilancia, comunicaciones, defensa aérea, almacenamiento de drones y capacidades vinculadas a minas navales.

La operación fue presentada por Washington como una respuesta directa a lo que considera una nueva violación iraní del acuerdo de cese de hostilidades. La Casa Blanca sostiene que Irán había tenido oportunidad de respetar el alto el fuego, pero eligió continuar con ataques contra la navegación comercial.

Teherán rechazó esa interpretación y acusó a Estados Unidos de violar el entendimiento alcanzado en junio. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que responderá con mayor fuerza si continúan los ataques estadounidenses y afirmó que sus operaciones contra bases regionales de EEUU forman parte de una represalia legítima.

Poco después de los bombardeos estadounidenses, Irán lanzó drones y misiles contra objetivos en Baréin y Kuwait, dos países del Golfo que albergan instalaciones militares estadounidenses. Kuwait informó que sus defensas aéreas interceptaron los ataques y que no se registraron daños ni víctimas. Baréin, en cambio, reportó daños en un edificio residencial, aunque sin fallecidos.

El Ministerio de Exteriores de Baréin condenó la ofensiva iraní y pidió una acción internacional para frenar lo que calificó como una agresión reiterada. Manama sostiene que los ataques no son hechos aislados, sino parte de un patrón sistemático de presión militar de Teherán sobre países del Golfo.

La crisis elevó el tono político en Washington. Donald Trump acusó a Irán de violar nuevamente el alto el fuego y advirtió que puede llegar un momento en que Estados Unidos “complete militarmente” la operación iniciada contra la República Islámica. En su mensaje, afirmó que si eso ocurre “Irán ya no existirá”.

La amenaza introduce un nuevo nivel de gravedad en un conflicto que, hasta ahora, alternaba contactos diplomáticos, ataques limitados y negociaciones indirectas. El memorándum de entendimiento firmado este mes buscaba detener los combates, reabrir gradualmente el Estrecho de Ormuz y permitir conversaciones sobre el programa nuclear iraní, el tráfico marítimo y las condiciones de seguridad regional.

Ese marco quedó ahora bajo máxima tensión. Irán sostiene que tiene derecho a controlar la navegación por el estrecho y rechaza cualquier esquema alternativo impulsado por Estados Unidos o por una coalición marítima. El canciller Abbas Araghchi advirtió que cualquier intento de imponer nuevos arreglos en Ormuz solo agravará la situación y demorará la normalización del tráfico.

El Estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más sensibles del mundo. Por allí circulaba, antes de la crisis, cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado globalmente. Cualquier interrupción prolongada puede impactar sobre los precios de la energía, las cadenas logísticas y la estabilidad económica internacional.

En las últimas semanas, cientos de buques que habían quedado retenidos o demorados comenzaron a salir gradualmente de la zona, pero la nueva secuencia de ataques vuelve a poner en duda la seguridad del tránsito marítimo. La navegación continúa, aunque por debajo de los niveles históricos y bajo una amenaza militar elevada.

La crisis también alcanza a otros frentes regionales. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán está vinculado a la reducción de tensiones en Líbano, Israel y el Golfo. Sin embargo, los choques entre Israel y Hezbolá, los ataques en el sur del Líbano y la presencia militar estadounidense en países árabes mantienen múltiples puntos de fricción abiertos.

Para Washington, la prioridad declarada es garantizar la libertad de navegación y proteger a los buques comerciales. Para Teherán, el control sobre Ormuz forma parte de su capacidad estratégica y de su respuesta frente a la presión militar y económica estadounidense.

La escalada deja a los países del Golfo en una situación especialmente vulnerable. Baréin y Kuwait se ven arrastrados al conflicto por alojar instalaciones estadounidenses, mientras intentan evitar que sus territorios se conviertan en escenarios directos de una guerra regional.

Las próximas horas serán decisivas. Si los contactos diplomáticos continúan, el alto el fuego podría sobrevivir como marco mínimo para contener la crisis. Si los ataques se repiten, la región puede ingresar en una etapa de confrontación abierta con consecuencias imprevisibles.

Por ahora, el mensaje es claro: el acuerdo entre Washington y Teherán sigue en pie solo formalmente. En el terreno, los drones, los misiles y los bombardeos vuelven a marcar el ritmo de una crisis que amenaza al Golfo, al comercio energético mundial y a la seguridad internacional.

Internacionales
2026-06-28T17:02:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias