EEUU prepara operaciones terrestres; Teherán: "Los quemaremos"

30.03.2026

NUEVA YORK (ANSA/por Serena di Ronza) – En estudio semanas de incursiones dirigidas. Mediadores trabajando en el Estrecho de Ormuz

 

Una operación terrestre de semanas, formada por incursiones selectivas y no por una invasión a gran escala.

El Pentágono ajusta planes para la próxima fase de la guerra contra Irán en caso de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opte por la escalada.

Irán se declaró listo para enfrentarse a las fuerzas estadounidenses sobre el terreno y las desafió: "Les esperamos, les prenderemos fuego", amenazó el poderoso presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.

Por ahora el comandante en jefe parece preferir la vía diplomática y fijó para el 6 de abril un nuevo ultimátum antes de atacar centrales eléctricas iraníes.

En Islamabad comenzaron las consultas de los negociadores de Pakistán, Turquía, Egipto y Arabia Saudí, centradas principalmente en propuestas para reabrir el estrecho de Ormuz, sobre el cual Teherán habría reclamado control en respuesta al plan de paz en 15 puntos de Estados Unidos.

Según fuentes citadas por la prensa internacional, se estudia la propuesta egipcia que contempla la imposición en el estrecho de peajes similares a los del canal de Suez.

Turquía, Egipto y Arabia Saudí podrían, por su parte, formar un consorcio para gestionar el tránsito de los flujos petroleros por Ormuz; esa propuesta habría sido discutida con Estados Unidos e Irán.

La reapertura del paso es considerada vital por los países del Golfo, cuya riqueza y poder en el escenario mundial dependen del petróleo. Si permaneciera cerrado por largo tiempo, los precios del crudo se dispararían, sus ingresos caerían y una recesión global sería inevitable.

Si las negociaciones no obtuvieran los resultados que Washington espera, Trump podría decidir emplear a los miles de tropas estadounidenses ya desplegadas en la zona en el marco de la operación Furia Epica (Epic Fury, su nombre en inglés).

No se descarta un refuerzo adicional: el Pentágono estudia enviar otros 10.000 soldados, lo que elevaría el total a 17.000 efectivos listos para la acción. Una cifra inferior a los despliegues en las invasiones de Afganistán e Irak, pero suficiente para llevar a cabo incursiones selectivas.

Las tropas podrían usarse, por ejemplo, para capturar u ocupar Kharg, por donde transita el 80% de las exportaciones petroleras iraníes. También podrían apuntar a otras siete islas en el estrecho (Abu Musa, Greater Tunb, Lesser Tunb, Hengam, Qeshm, Larak y Ormuz), consideradas el "arco de defensa" de Irán y cruciales para garantizar el paso seguro por Ormuz.

En los planes del Pentágono también figura la posible utilización de la Delta Force para acciones puntuales en el terreno continental iraní, como el secuestro de uranio en la central nuclear de Isfahán, atrapado bajo tierra tras los bombardeos estadounidenses del pasado junio. Todas esas operaciones conllevan riesgos elevados, y Trump podría decidir emprenderlas en breve.

"No tiene ninguna buena opción disponible", dijeron algunos observadores a medios estadounidenses, explicando que el despliegue de tropas terrestres es una hipótesis real dado que sería difícil justificar los inmensos costes de mover portaaviones y soldados solo para ejercer presión y ganar más influencia en la mesa de negociaciones.

Las alternativas de Trump parecen limitadas: aceptar un acuerdo de paz imperfecto y retirarse del conflicto, o optar por una escalada que podría costarle políticamente en casa.

En el plan de paz en 15 puntos presentado por la Casa Blanca se exige la renuncia de Teherán al arma nuclear y al uranio enriquecido, pero aún no está clara cuál sería la línea roja fijada por el presidente.

El magnate sigue enviando mensajes contradictorios sobre la guerra, lo que divide al movimiento MAGA y pone en riesgo las opciones de nominación en 2028 de JD Vance.

En la CPAC (la conferencia conservadora), las preferencias del vicepresidente descendieron del 61% al 58% en las encuestas: los jóvenes republicanos rechazaron al presidente, la guerra y la defensa incondicional de Israel. También surgieron las primeras grietas en el hasta ahora cohesionado bloque republicano en el Congreso, para el que "boots on the ground" podrían ser un límite que ni siquiera el presidente debería cruzar.

 

Imagen: ANSA


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2026-03-30T10:17:00

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