SALUD / EMERGENCIA INTERNACIONAL

Ébola en Congo: el brote más rápido registrado supera las 2.100 muertes

14.08.2026

KINSHASA (Uypress) – El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo se convirtió en el de crecimiento más rápido desde que existen registros y ya provocó más de 2.100 muertes entre unos 4.500 casos confirmados, según el balance difundido por las autoridades sanitarias congoleñas.

La enfermedad llegó esta semana a una sexta provincia después de confirmarse la muerte de un conductor de mototaxi en Buta, capital de Bas-Uele. El hombre había viajado desde Haut-Uele y falleció luego de presentar síntomas compatibles con la infección.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el virus continúa propagándose más rápido que las operaciones desplegadas para contenerlo. El organismo considera especialmente preocupante que entre el 60% y el 70% de los nuevos casos aparezca fuera de las cadenas de contactos identificadas.

“Estamos persiguiendo al virus y el virus está delante de nosotros”, reconoció el director regional de la OMS para África, Mohamed Yakub Janabi.

Los análisis genéticos realizados bajo la coordinación del Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Congo indican que la transmisión habría comenzado en febrero, tres meses antes de que el brote fuera oficialmente declarado el 15 de mayo.

Durante ese período, algunos de los primeros casos fueron diagnosticados como malaria o fiebre tifoidea. El retraso permitió que personas infectadas se desplazaran entre localidades y provincias sin quedar incorporadas a los sistemas de vigilancia epidemiológica.

El brote está causado por el virus Bundibugyo, una de las especies capaces de provocar la enfermedad del ébola. A diferencia de la variante Zaire, todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados para esta especie.

La OMS puso en marcha ensayos clínicos para evaluar dos tratamientos experimentales: el anticuerpo monoclonal MBP134 y el antiviral remdesivir. También se estudian vacunas candidatas y la posible protección cruzada ofrecida por productos desarrollados contra otras variantes del virus.

La epidemia afecta principalmente a Ituri, donde se concentra alrededor del 90% de los casos y el 80% de las muertes. La respuesta se desarrolla en una región marcada por los enfrentamientos armados, los desplazamientos de población, la actividad minera y las dificultades de acceso a numerosas comunidades.

A estos obstáculos se suman la falta de infraestructura, los problemas de comunicación y la interrupción parcial de las tareas por reclamos salariales. Trabajadores sanitarios denunciaron que permanecieron durante meses sin recibir las remuneraciones prometidas, lo que provocó paros en algunos centros de atención.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reclamó una ampliación urgente y coordinada de la respuesta. En determinadas zonas, los nuevos contagios estaban duplicándose mientras los equipos sanitarios intentaban ampliar el rastreo, el aislamiento y la atención clínica.

La OMS declaró el 17 de mayo que el brote constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional. El organismo aclaró entonces que la situación no reunía los criterios necesarios para ser considerada una emergencia pandémica.

Una comparación que necesita precisión

El crecimiento inicial del brote congoleño supera el ritmo observado durante los primeros meses de la epidemia de África Occidental de 2014-2016, considerada la más grave desde la identificación del virus.

Esto no significa que ya haya superado su magnitud total ni que la OMS haya establecido que inevitablemente lo hará. La epidemia de África Occidental produjo más de 28.600 casos y unas 11.300 muertes, principalmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona.

El brote actual lleva aproximadamente seis meses de transmisión, si se considera febrero como su comienzo probable. Alcanzó las 2.000 muertes en un plazo casi tres veces menor que el registrado durante la emergencia de África Occidental, pero todavía se encuentra lejos de su balance definitivo.

La evolución dependerá de la capacidad para detectar rápidamente a los enfermos, reconstruir las cadenas de contagio, garantizar entierros seguros, proteger al personal sanitario y recuperar la confianza de las comunidades.

El ébola no se transmite por el aire. El contagio ocurre mediante el contacto directo con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de personas infectadas, así como con superficies y materiales contaminados. Una persona comienza a transmitir el virus después de desarrollar síntomas.

Uganda registró 20 casos vinculados epidemiológicamente con la República Democrática del Congo, pero no informó nuevos contagios desde el 21 de junio. Las autoridades mantienen la vigilancia debido a la movilidad fronteriza y al riesgo de nuevas importaciones.

La llegada del virus a Bas-Uele amplía nuevamente el mapa de la emergencia y demuestra que la transmisión todavía no está bajo control. La OMS estima que, incluso con una respuesta eficaz, el brote podría prolongarse durante varios meses.

Internacionales
2026-08-14T17:09:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias