CISJORDANIA / TRATO A DETENIDOS PALESTINOS
El Ejército israelí admite que sus soldados marcaron con números a palestinos detenidos en Cisjordania
19.08.2026
QABATIYA, Cisjordania ocupada (Uypress) – Soldados israelíes escribieron números con marcador sobre la frente y otras partes del cuerpo de palestinos detenidos durante una redada militar en Qabatiya, al sur de Yenín, una práctica que el propio Ejército de Israel terminó reconociendo después de la difusión de imágenes.
Uno de los videos muestra a un hombre liberado después del interrogatorio con el número 44 escrito en grandes caracteres sobre la frente. Medios israelíes lo identificaron como Ahmad al-Hathnawi.
También circularon imágenes atribuidas al periodista palestino Mahmoud Zakarneh, presentado por medios regionales como otro de los detenidos marcados durante el operativo. Las informaciones disponibles no permiten establecer con certeza si todas las grabaciones difundidas corresponden a una misma persona o a distintos afectados.
Al-Hathnawi afirmó que no fue el único palestino numerado y que los militares aplicaron el procedimiento a otras personas interrogadas. Según su testimonio, los soldados también le advirtieron que no participara en enfrentamientos si colonos israelíes ingresaban en la localidad.
El diario israelí Haaretz informó que varios de los detenidos fueron liberados con números escritos sobre la frente, los brazos u otras partes del cuerpo. Fuentes palestinas citadas por el periódico denunciaron además que algunos habían sido golpeados durante la redada.
El Ejército israelí reconoció que sus fuerzas habían marcado a personas consideradas sospechosas mientras eran sometidas a interrogatorios.
“Los comandantes dejaron clara a los soldados la gravedad del acto y se aprendieron las lecciones”, respondió la institución militar.
La declaración no explicó quién ordenó el procedimiento, cuántas personas fueron marcadas, qué unidad lo ejecutó ni si se adoptarán sanciones disciplinarias.
Una redada sobre un centenar de edificios
El operativo se desarrolló el lunes 17 de agosto en Qabatiya, localidad situada en el norte de la Cisjordania ocupada.
El Ejército israelí informó que comandos de la unidad Duvdevan detuvieron a dos palestinos sospechosos de planificar atentados en Qabatiya y en el cercano campamento de Far’a.
Durante la operación, las fuerzas militares registraron alrededor de un centenar de edificios, detuvieron a varias personas e interrogaron a otros residentes.
La numeración de los palestinos fue aparentemente utilizada como un mecanismo de identificación y control durante esos interrogatorios. Esa finalidad operativa no elimina, sin embargo, el carácter degradante de escribir identificaciones directamente sobre el rostro o el cuerpo de una persona detenida.
Las imágenes provocaron condenas porque convierten visualmente a los afectados en números y eliminan ante los soldados su identidad individual.
“Épocas oscuras”
El diputado israelí árabe Ahmad Tibi, integrante de la Knéset por la alianza Hadash-Ta’al, calificó el episodio como “impactante y repugnante”.
“Así se ve la deshumanización: se borra a la persona y se la convierte en un número”, afirmó.
Tibi sostuvo que las imágenes evocaban “épocas oscuras”, en una referencia a los números tatuados por los nazis sobre los prisioneros de Auschwitz y otros campos de concentración.
El recuerdo histórico resulta particularmente sensible dentro de Israel. Durante el Holocausto, los nazis tatuaron números de identificación en prisioneros enviados al complejo de Auschwitz. No fue una práctica aplicada de la misma manera en todos los campos, pero se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la deshumanización y persecución sistemática de los judíos europeos.
El episodio de Qabatiya no es históricamente equivalente al sistema nazi de concentración y exterminio. La comparación surge del acto concreto de sustituir públicamente la identidad de personas detenidas por números escritos sobre sus cuerpos.
En términos periodísticos, corresponde atribuir esa analogía a quienes la formularon y no presentarla como una equivalencia histórica establecida. La gravedad del hecho puede describirse sin borrar las diferencias entre ambos contextos.
No era la primera vez
La respuesta del Ejército resulta especialmente controvertida porque una situación similar había ocurrido en abril de 2026.
En aquella oportunidad, imágenes mostraron a mujeres palestinas con números escritos sobre las manos después de recibir autorización temporal para ingresar al campamento de refugiados de Yenín y recoger pertenencias de sus viviendas.
Las fuerzas israelíes habían dividido el campamento en sectores identificados mediante números y letras. El Ejército sostuvo entonces que la idea de anotar el sector correspondiente sobre cada persona había surgido de los propios palestinos, pero reconoció que el procedimiento demostraba “falta de criterio”.
También afirmó que se habían aclarado las normas de conducta y que los militares habían aprendido la lección.
Cuatro meses después, el Ejército volvió a utilizar prácticamente la misma fórmula para responder a lo ocurrido en Qabatiya.
La reiteración contradice la presentación del episodio como una conducta aislada ya corregida. Si después del primer caso se impartieron instrucciones precisas, la repetición plantea interrogantes sobre su cumplimiento, la supervisión de los mandos y la existencia de consecuencias reales para quienes aplican estas prácticas.
Una ocupación marcada por las redadas
Las operaciones militares israelíes se han intensificado en el norte de Cisjordania desde el comienzo de la denominada Operación Muro de Hierro, iniciada en enero de 2025.
Israel afirma que sus incursiones buscan desarticular grupos armados y prevenir ataques. Organizaciones palestinas y entidades de derechos humanos denuncian que las redadas incluyen detenciones masivas, desplazamientos, destrucción de viviendas e infraestructuras y castigos colectivos contra la población civil.
La condición de sospechoso no elimina las obligaciones de trato humano. El derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos prohíben los tratos crueles, inhumanos o degradantes contra personas detenidas.
El Ejército israelí reconoció lo sucedido y admitió su gravedad. Queda por determinar si esa admisión conducirá a una investigación, a responsabilidades concretas y a la eliminación efectiva de una práctica que ya había sido denunciada anteriormente.
Por el momento, las imágenes de Qabatiya muestran algo más que un error de procedimiento: personas privadas de libertad y reducidas, literalmente, a un número escrito sobre su cuerpo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias