"El riesgo de los enfrentamientos armados se intensifica"

El Sáhara Occidental espera la votación de la Asamblea de la ONU mientras crece la tensión sobre el terreno

07.11.2026

BUENOS AIRES (Infobae/Miguel Moreno Mena)- La región del norte de África, con los saharauis como protagonistas, afronta un momento crucial. En los últimos días, Estados Unidos puso sobre la mesa, en Naciones Unidas, un plan que apoya la autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

 

Uno de sus efectos, de haberse aprobado, era eliminar del nombre de la misión de la ONU la mención a una posible independencia. Sin embargo, Rusia utilizó el derecho a veto en el Consejo de Seguridad y dio un vuelco a la negociación, que ha terminado con la disolución de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental).

La próxima fecha señalada es el 10 de noviembre, cuando la Asamblea General tendrá que "debatir la situación del Sáhara Occidental". Así lo ha anunciado una carta de Khalilur Rahman, político de Bangladesh que ejerce como presidente del 81.º período de sesiones de la Asamblea. La cita responde a la resolución 76/262, que establece que el órgano debe reunirse dentro de los 10 días hábiles posteriores al veto de uno o más miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

No obstante, las primeras consecuencias se están viviendo ya sobre el terreno. Como explica el analista Néstor Siurana, la situación supone "una transformación histórica del conflicto" y sus efectos pueden ser múltiples, pues deja al territorio sin una vigilancia sobre el terreno. Según plantea, la no renovación del mandato de la misión "enterraría de forma oficial la posibilidad de un referéndum patrocinado por la ONU", que era uno de los objetivos señalados para la MINURSO desde 1991.

Efectos de la disolución de MINURSO

El principal efecto, de momento, ha sido un aumento de la habitual tensión de la zona. Siurana sostiene que la retirada de la operación de paz eleva la preocupación por un conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario. "Al desaparecer este mecanismo internacional de vigilancia, comunicación y contención de incidentes, el riesgo de que los enfrentamientos armados se intensifiquen y deriven en una guerra abierta y generalizada aumenta exponencialmente", afirma. A falta de confirmación, medios y analistas, como el propio Alisalem, han informado sobre un supuesto traslado de medios militares al Sáhara Occidental por parte del ejército marroquí.

Siurana también señala que Marruecos podría interpretar la salida de la misión como una oportunidad para reforzar su plan de autonomía bajo soberanía marroquí. A su juicio, Rabat buscaría presentar esa alternativa como "la única salida viable, dejando de lado cualquier pretensión de independencia saharaui". Para el Frente Polisario y la población saharaui, la retirada de los cascos azules implica "un vacío de poder e incertidumbre total". El activista saharaui Taleb Alisalem añade un enfoque diferente en el que asegura que la no aprobación "es la derrota del plan de autonomía marroquí y el fin de sus intentos de legitimar la ocupación a través de la ONU".

Aunque la ONU mantiene que la salida de la MINURSO no elimina el derecho a la autodeterminación, el analista considera que el pueblo saharaui pierde una garantía de protección. También advierte sobre las consecuencias para la asistencia humanitaria y la seguridad. "Sin el paraguas de la misión, quedan suspendidas o en el aire las tareas de limpieza de explosivos y minas", cuenta Siurana. Alrededor de las ciudades saharauis se encuentran algunas de las zonas minadas más grandes del mundo. "Al cruzarse los vetos entre ambas superpotencias, la misión se queda sin cobertura legal para seguir operando", señala el experto.

En un comunicado desde Nueva York, que recibió Infobae, el Frente Polisario acusa a Marruecos de haber saboteado la misión y lo responsabiliza de las consecuencias de su retirada. El movimiento saharaui reafirma que seguirá defendiendo el derecho de su pueblo a decidir su futuro. Por el momento, hay derrotas en todas las partes, pues los saharauis pierden la supervisión de la ONU, Marruecos y EEUU ven su plan truncado -o, por lo menos, frenado-, mientras Rusia planta cara, bajo el riesgo de afectar a su relación con Marruecos, con quien ha impulsado acuerdos en las últimas semanas. En cuanto al papel de España, como en casi todo lo que incluye al Sáhara desde 2022, el Gobierno ha optado por mantener el silencio.

Foto: Soldados del Frente Polisario en 2021 / AP /Bernat Armangue


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2026-11-07T08:31:00

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