COMERCIO GLOBAL / ORMUZ Y CANAL DE PANAMÁ
El bloqueo de Ormuz reordena las rutas energéticas y empuja más demanda hacia el Canal de Panamá
27.04.2026
CIUDAD DE PANAMÁ (Uypress) – El cierre de facto del estrecho de Ormuz alteró los flujos marítimos de energía y obligó a compradores asiáticos a buscar rutas y proveedores alternativos. En ese nuevo mapa, el Canal de Panamá gana demanda, aunque no puede sustituir plenamente a la principal vía petrolera del Golfo Pérsico.
La crisis en Ormuz no es un cierre administrativo clásico, sino una restricción operativa sostenida por riesgo militar, permisos selectivos y bloqueos cruzados. Reuters informó que el tránsito diario por el estrecho cayó de entre 125 y 140 buques a apenas siete, sin cargamentos de petróleo de exportación, mientras Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre puertos iraníes e Irán detiene o restringe barcos que no cumplen sus nuevas reglas de tránsito.
El impacto es global, pero golpea con especial fuerza a Asia. La Administración de Información Energética de Estados Unidos estimó que en 2024 el 84% del crudo y condensados, y el 83% del gas natural licuado que atravesaron Ormuz tuvieron como destino mercados asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur concentraron el 69% de los flujos de crudo por esa vía, lo que explica por qué la crisis obliga a la región a mirar con urgencia hacia otros proveedores y corredores marítimos.
Ese desvío empezó a sentirse en Panamá. Associated Press informó que empresas llegaron a pagar hasta US$4 millones en subastas de último momento para cruzar el Canal y evitar los riesgos asociados a Ormuz. La Autoridad del Canal de Panamá indicó que el aumento de demanda elevó los costos de acceso y que algunos buques están utilizando la ruta panameña para cargas redirigidas o compras realizadas en otros mercados, especialmente vinculadas a combustibles.
La propia Autoridad del Canal informó que en la primera mitad del año fiscal 2026, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, registró 6.288 tránsitos, 224 más que en igual período anterior, y movió 254 millones de toneladas PC/UMS, alrededor de 5% más que un año antes. El dato muestra una recuperación de actividad y, al mismo tiempo, una mayor presión sobre una infraestructura que venía de enfrentar restricciones por sequía.
El beneficio panameño, sin embargo, tiene límites claros. El Canal conecta Atlántico y Pacífico y puede facilitar envíos desde Estados Unidos, Canadá, América Latina o el Caribe hacia Asia, pero no reemplaza a Ormuz para los productores del Golfo. Los mayores petroleros no pueden usarlo como alternativa de gran escala, y parte del crudo saudí, kuwaití, iraquí, catarí o emiratí sigue condicionado por la salida natural del Golfo Pérsico. AP recordó que el Canal mueve cerca del 6% del comercio mundial, una cifra relevante pero muy inferior al peso energético de Ormuz.
La búsqueda de rutas alternativas también se aceleró dentro de Asia. Reuters informó que Tailandia volvió a promover su proyecto de “Land Bridge”, una conexión entre el océano Índico y el Pacífico mediante puertos, carreteras, ferrocarril y ductos, precisamente como respuesta a la vulnerabilidad de los grandes cuellos de botella marítimos, entre ellos Ormuz y Malaca.
Los precios de la energía reflejan esa tensión. Reuters reportó que el Brent volvió a subir por encima de US$107 por barril ante el estancamiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y la persistencia de restricciones en los embarques por Ormuz. La interrupción mantiene fuera del mercado millones de barriles diarios y obliga a los refinadores asiáticos a competir por cargamentos alternativos, con mayores costos de flete, seguros y tiempo de tránsito.
La crisis confirma una fragilidad estructural del comercio mundial: cuando un estrecho se bloquea, el problema no queda limitado a una región. Ormuz concentra energía; Malaca concentra comercio asiático; Panamá conecta dos océanos, pero también tiene capacidad limitada. En ese tablero, el Canal panameño aparece como ganador táctico de la emergencia, mientras Asia paga el mayor costo estratégico de depender de una ruta que hoy se volvió militar, política y comercialmente incierta.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias