ESTADOS UNIDOS
El fentanilo desmiente una simplificación: México pesa, pero el problema también es interno
09.04.2026
WASHINGTON (Uypress) – El discurso de Donald Trump insiste en presentar a México como el gran responsable de la crisis del fentanilo y ha usado ese argumento para justificar aranceles y presión bilateral. Associated Press recordó que Trump vinculó sus amenazas comerciales a México, Canadá y China con el flujo de fentanilo, mientras el Council on Foreign Relations señaló que el republicano convirtió ese tema en una pieza central de su narrativa de frontera y seguridad.
Pero los propios datos estadounidenses muestran un cuadro más complejo. El Departamento de Seguridad Nacional afirma que más del 90% del fentanilo interceptado se detecta en puertos de entrada, donde los cárteles intentan introducirlo “principalmente en vehículos conducidos por ciudadanos estadounidenses”. En la misma línea, el American Immigration Council reportó que 81,2% de las personas detenidas por contrabando de fentanilo en puertos de entrada del suroeste entre 2019 y junio de 2024 eran ciudadanos de Estados Unidos.
La dimensión interna aparece también en el frente judicial. El registro nacional de laboratorios clandestinos de la DEA muestra incidentes reportados en 2025 en varios estados, entre ellos California, Kentucky, Michigan y Ohio, mientras el Departamento de Justicia acusó en enero de 2025 a dos firmas indias y a un ejecutivo de enviar precursores químicos a Estados Unidos sabiendo que serían usados para fabricar fentanilo. Reuters, además, documentó cómo esos insumos pueden comprarse online y ser utilizados en laboratorios rudimentarios dentro del propio país.
Incluso en el terreno penal, la imagen de un problema exclusivamente “mexicano” tampoco se sostiene. El Council on Foreign Relations, citando datos de la U.S. Sentencing Commission, indicó que en el año fiscal 2024 más de 84% de los condenados por tráfico de fentanilo eran ciudadanos estadounidenses. Eso no elimina el papel de México en la cadena de suministro, pero sí muestra que el problema no termina en la frontera ni puede reducirse a una sola nacionalidad o país.
México sigue siendo una pieza importante del circuito ilícito, sobre todo por la producción y el tránsito de droga y precursores. Pero el hecho de fondo es otro: sin demanda masiva dentro de Estados Unidos, sin contrabandistas estadounidenses cruzando por puertos legales y sin capacidad de síntesis y distribución interna, la crisis no tendría la escala que tiene hoy. Más que un problema “de México”, el fentanilo aparece como una crisis binacional en la oferta y profundamente estadounidense en su consumo, su logística y su impacto sanitario.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias