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El puente Salvador-Itaparica empieza a salir del papel y promete cambiar la movilidad en Bahía
10.07.2026
BRASILIA (Uypress) – Brasil puso en marcha oficialmente una de las obras de infraestructura más ambiciosas de su historia reciente: el sistema vial Ponte Salvador–Ilha de Itaparica, que conectará la capital del estado de Bahía con el municipio de Vera Cruz, en la isla de Itaparica, a través de la Bahía de Todos los Santos.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el gobernador bahiano Jerônimo Rodrigues participaron el 1.º de julio en Vera Cruz del acto simbólico de hincado de la primera estaca, considerado el inicio oficial de la fase de construcción del proyecto. La ceremonia contó además con la presencia de la ministra de la Casa Civil, Miriam Belchior, autoridades federales, estaduales y representantes de la concesionaria responsable de la obra.
La estructura principal tendrá 12,4 kilómetros de extensión sobre el mar, lo que la convertirá, una vez terminada, en el puente sobre lámina de agua más largo de América Latina. Superará así al histórico puente Río-Niterói, que durante décadas fue una de las principales referencias de la ingeniería vial brasileña.
El emprendimiento integra el Nuevo PAC y tiene una inversión estimada en R$ 11.600 millones. Según la Secretaría de Medio Ambiente de Bahía, el financiamiento combina R$ 3.000 millones de aporte federal, R$ 3.100 millones del gobierno estadual y R$ 5.500 millones de la concesionaria.
El sistema no se limita al puente. El proyecto incluye 4,4 kilómetros de nuevos accesos viales en Salvador, una vía expresa de 22 kilómetros en la isla de Itaparica y la duplicación de ocho kilómetros de la BA-001, entre Tairu y la Ponte do Funil. También contempla túneles, viaductos y conexiones con la Via Expressa y avenidas estratégicas de Salvador.
Las autoridades estiman que el puente impactará directamente sobre la vida de unos 10 millones de personas distribuidas en más de 250 municipios. La nueva conexión reducirá tiempos de desplazamiento entre la Región Metropolitana de Salvador, el Recôncavo, el Baixo Sul y otras áreas del interior bahiano.
Según la concesionaria, el sistema permitirá reducir en cerca de dos horas el viaje entre Salvador y el Baixo Sul de Bahía. Una vez operativo, se estima que recibirá alrededor de 28.000 vehículos por día.
El cronograma oficial prevé que la obra esté concluida en junio de 2031. Esa fecha quedó establecida tras la firma del término aditivo del 4 de junio de 2025, que fijó los plazos para completar proyectos de ingeniería, licencias, instalación de canteros y ejecución de las obras.
La obra se ejecuta mediante una asociación público-privada entre el Gobierno de Bahía y la Concessionária Ponte Salvador–Itaparica, formada por grupos chinos de ingeniería: China Communications Construction Company y China Railway Construction Corporation Limited. El contrato prevé 35 años de concesión, con cinco años destinados a la construcción y 29 años a la operación y mantenimiento del sistema.
Uno de los diferenciales técnicos será el uso de una plataforma lineal provisoria, una tecnología desarrollada por empresas chinas para obras sobre agua. Según el Gobierno de Bahía, la plataforma funcionará como corredor logístico para desplazar trabajadores, materiales y maquinaria a lo largo de la estructura, reduciendo la necesidad de embarcaciones de apoyo y aumentando la eficiencia de la construcción.
La concesionaria sostiene que esa solución puede reducir en torno a 70% la necesidad de embarcaciones de apoyo durante la construcción, además de mejorar la seguridad operativa y mitigar impactos ambientales.
El componente ambiental ocupa un lugar central en el debate. La Secretaría de Medio Ambiente y el Inema participaron del acto de inicio y destacaron que el proyecto debe cumplir condicionantes, programas de monitoreo y medidas de control ambiental durante todas las etapas de implantación.
Durante la ceremonia, Lula defendió el desarrollo económico asociado a la obra, pero también advirtió sobre el riesgo de especulación inmobiliaria en Itaparica. El presidente sostuvo que la transformación debe generar oportunidades y bienestar para la población que ya vive en la zona, sin destruir aquello que se busca preservar.
Para Bahía, el puente tiene valor estratégico. Permitirá integrar con mayor fluidez Salvador con áreas turísticas, industriales y logísticas del sur del estado, reducirá la dependencia del sistema de ferry-boat y abrirá un nuevo eje de expansión urbana, económica y turística.
También implica un desafío de gestión territorial. Una obra de esta escala puede acelerar inversiones, generar empleo y mejorar la conectividad, pero también presionar sobre el uso del suelo, el precio de la tierra, los servicios públicos, las comunidades tradicionales y los ecosistemas costeros.
En la fase inicial ya trabajan más de 300 profesionales en tres canteros de obra. También fueron movilizadas más de 4.700 toneladas de equipos y materiales, entre estructuras metálicas, tubos de acero, vergalhões, grúas, embarcaciones de apoyo y maquinaria pesada.
La construcción de la Ponte Salvador-Itaparica será observada no solo por su escala, sino por lo que representa: una alianza de infraestructura entre Brasil y empresas chinas, una apuesta del gobierno federal por el Nuevo PAC y una transformación profunda de la movilidad en el nordeste brasileño.
Como UyPress ya publicó una nota sobre el proyecto el 9 de julio, este enfoque permite evitar la duplicación y presentar una mirada de seguimiento: no solo qué puente se construye, sino qué cambios económicos, ambientales y territoriales puede provocar una obra llamada a redefinir la relación entre Salvador, Itaparica y el sur de Bahía.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias