INTERNACIONALES / CIBERESPIONAJE

Estados Unidos desmanteló plataformas atribuidas a una campaña china de ciberespionaje

26.08.2026

WASHINGTON (Uypress) – El Departamento de Justicia y el FBI anunciaron la intervención de dos plataformas informáticas que, según las autoridades estadounidenses, fueron utilizadas por piratas vinculados con el Estado chino para atacar organismos gubernamentales e infraestructuras críticas en Estados Unidos y otros países.

La operación permitió confiscar tres dominios de internet esenciales para el funcionamiento de las herramientas QScan y QTRouter, administradas por un grupo identificado como QTFY.

Según los documentos judiciales, el grupo opera dentro de Nanjing Xinjiuwei Network Technology Company, una empresa tecnológica con sede en China.

El Departamento de Justicia sostuvo que entre sus clientes se encontraban el Ministerio de Seguridad del Estado —principal servicio civil de inteligencia chino— y el Ejército Popular de Liberación.

Las autoridades estadounidenses atribuyen a esa infraestructura ataques o intentos de intrusión contra la NASA, la Reserva Federal, el Senado y los departamentos de Justicia, Energía, y Salud y Servicios Humanos.

La campaña también habría alcanzado a los Institutos Nacionales de Salud, tres laboratorios dependientes del Departamento de Energía y varias empresas estadounidenses y surcoreanas.

Otros objetivos incluyeron hospitales, proveedores de telecomunicaciones, instituciones financieras, compañías eléctricas, fabricantes de equipos de seguridad y contratistas de defensa.

Los documentos no indican que todos los ataques hayan tenido éxito. En agosto de 2019, por ejemplo, los responsables intentaron ingresar en la red de la NASA explotando una vulnerabilidad en un sistema de conexión privada, pero no consiguieron acceder.

En otros casos sí se produjeron intrusiones. Durante septiembre de 2024 fueron comprometidos tres laboratorios del Departamento de Energía, los Institutos Nacionales de Salud, otra agencia sanitaria federal y un fabricante estadounidense de equipos de seguridad, según la declaración jurada presentada por el FBI.

Las autoridades no detallaron qué información fue sustraída, cuánto tiempo permanecieron los atacantes dentro de las redes ni si pudieron alterar sistemas operativos o infraestructuras físicas.

La investigación sostiene que QTFY ofrecía servicios de acceso y ataque informático a clientes que pagaban por utilizar sus herramientas.

QScan buscaba automáticamente dispositivos conectados a internet que presentaran vulnerabilidades. Una vez infectados, esos equipos eran incorporados a una red controlada por los operadores.

QTRouter permitía dirigir las comunicaciones de los atacantes a través de miles de dispositivos comprometidos, servicios comerciales de intermediación y redes clandestinas.

Ese procedimiento hacía que el tráfico malicioso pareciera proceder de usuarios o dispositivos legítimos ubicados en diferentes países, dificultando la identificación de su verdadero origen.

La infraestructura habría infectado miles de dispositivos domésticos y corporativos conectados a internet. El FBI señaló que se detectaron objetivos y equipos afectados en más de 130 países.

Los tres dominios confiscados fueron qtproxy.xyz, qt-proxy.org y qt-team.com. Al asumir su control, las autoridades estadounidenses interrumpieron funciones esenciales de autenticación y comunicación de las dos plataformas.

El Departamento de Justicia afirmó que la medida dejó inoperativas las herramientas en su configuración actual. No obstante, especialistas advirtieron que los responsables podrían reconstruir parte de la infraestructura mediante nuevos dominios y servidores.

Las agencias federales preparan además un aviso técnico con información sobre las tácticas, procedimientos e indicadores utilizados por el grupo. El documento permitirá que organizaciones públicas y privadas busquen rastros de intrusión y retiren posibles accesos persistentes de sus sistemas.

La intervención no estuvo acompañada inicialmente por acusaciones penales contra personas identificadas. La acción se concentró en desactivar la infraestructura tecnológica empleada para ejecutar y ocultar los ataques.

Las autoridades estadounidenses consideran que el caso refleja la creciente utilización de empresas privadas por parte de organismos militares y de inteligencia chinos para desarrollar operaciones de espionaje informático.

La Embajada de China en Washington y Nanjing Xinjiuwei no habían respondido inicialmente a las solicitudes de comentarios. Pekín rechaza habitualmente las acusaciones estadounidenses de patrocinio de ataques informáticos y, a su vez, acusa a Washington de realizar operaciones de espionaje contra China.

Internacionales
2026-08-26T19:22:00

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