MEDIO ORIENTE / GUERRA ENTRE ESTADOS UNIDOS E IRÁN
Estados Unidos e Irán reanudaron los ataques tras un mes de relativa calma
02.09.2026
TEHERÁN (Uypress) – Estados Unidos bombardeó instalaciones militares situadas en la costa meridional de Irán y Teherán respondió con misiles y drones contra bases estadounidenses en varios países de Medio Oriente. El intercambio fue el más intenso registrado desde julio y terminó con un período de aproximadamente un mes sin enfrentamientos directos de esa magnitud.
El Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas atacaron sistemas de defensa aérea, radares, instalaciones de comunicaciones, medios navales y capacidades destinadas a colocar minas en el estrecho de Ormuz.
Washington sostuvo que las operaciones buscaban impedir ataques contra sus fuerzas y proteger la navegación comercial en una de las principales rutas energéticas del mundo.
Medios estadounidenses informaron que entre los objetivos también se encontraban dos petroleros pertenecientes al Gobierno iraní, aunque ese punto no fue detallado inicialmente por el Pentágono.
Irán respondió mediante el lanzamiento de misiles y drones contra instalaciones utilizadas por las fuerzas estadounidenses en Bahréin, Jordania, Kuwait e Irak.
Las autoridades iraníes aseguraron haber causado bajas y daños en objetivos militares. Estados Unidos y los países afectados no confirmaron esas cifras y, en algunos casos, informaron que los proyectiles fueron interceptados.
Kuwait comunicó que un dron iraní causó daños materiales, pero no dejó víctimas. Jordania indicó que sus sistemas defensivos interceptaron proyectiles dirigidos hacia su territorio.
La nueva escalada comenzó después de varios incidentes relacionados con el estrecho de Ormuz, entre ellos ataques contra petroleros, preparativos iraníes para colocar minas y operaciones estadounidenses contra posiciones desde las cuales Washington afirmó que se amenazaba el tránsito marítimo.
Estados Unidos e Irán habían reducido sus ataques directos durante aproximadamente un mes mientras mediadores, entre ellos Pakistán, intentaban preservar un entendimiento provisional y reactivar las negociaciones.
Ese mecanismo estaba relacionado con un memorando de 14 puntos negociado en junio para restablecer el tránsito por Ormuz y abordar otros asuntos, incluido el programa nuclear iraní.
Las diferencias sobre el cumplimiento de sus disposiciones, el control de la navegación y el alcance de las operaciones militares impidieron transformar ese entendimiento en un alto el fuego estable.
La ofensiva estadounidense también produjo denuncias por víctimas civiles. Autoridades iraníes aseguraron que un proyectil impactó cerca de una boda en Kuhestak, en la costa sur del país, y mató al menos a cinco personas, entre ellas niños, además de causar decenas de heridos.
Teherán calificó el episodio como un crimen de guerra y prometió responder. La información sobre el lugar del impacto y el número de víctimas no pudo ser verificada inicialmente de manera independiente.
El Comando Central afirmó que sus ataques estuvieron dirigidos contra infraestructura militar y negó que las fuerzas estadounidenses seleccionaran deliberadamente objetivos civiles.
El presidente Donald Trump advirtió que responderá con mayor intensidad si Irán continúa atacando instalaciones o aliados de Estados Unidos. También aseguró que Washington mantiene capacidad para controlar militarmente el estrecho.
Irán sostiene que los ataques contra bases estadounidenses forman parte de su derecho a responder a los bombardeos sobre su territorio y afirma que su objetivo es forzar la retirada de las fuerzas de Estados Unidos de la región.
La confrontación también afectó nuevamente al transporte marítimo. Durante el fin de semana fueron atacados dos petroleros que abandonaban el estrecho, mientras varias compañías modificaron rutas o retrasaron sus operaciones.
A pesar de las restricciones, unos 17 millones de barriles de crudo atravesaron el paso durante el lunes, el mayor volumen registrado allí desde el comienzo de la guerra.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo y constituye la salida marítima de importantes productores como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
La reanudación de los ataques provocó una suba del petróleo y pérdidas en varios mercados financieros, ante el temor de que un nuevo ciclo de represalias interrumpa el abastecimiento energético.
El crudo Brent superó los US$ 95 por barril, mientras aumentaron los costos de seguros y transporte para los buques que operan en la región.
Por el momento no fue anunciada una nueva iniciativa diplomática capaz de detener el intercambio. Los esfuerzos anteriores no lograron resolver las diferencias sobre Ormuz, el programa nuclear iraní, las sanciones estadounidenses ni la presencia militar de Washington en los países del Golfo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias