MEDIO ORIENTE / ORMUZ Y NEGOCIACIÓN

Estados Unidos enfría la propuesta iraní para reabrir Ormuz y aleja una salida rápida

28.04.2026

WASHINGTON (Uypress) – La información surgió el lunes 27 de abril de 2026 y se consolidó el martes 28: Estados Unidos recibió con frialdad la propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz, porque dejaba para después el tema nuclear. No hubo rechazo formal definitivo, pero Washington marcó que así no habrá acuerdo.

La propuesta fue transmitida por mediadores pakistaníes y planteaba que Irán levantara su control de facto sobre el estrecho de Ormuz si Estados Unidos ponía fin al bloqueo naval contra puertos iraníes y aceptaba cerrar la guerra. Según Associated Press, el punto más sensible era que Teherán proponía postergar la discusión sobre su programa nuclear para una etapa posterior, una condición que chocó de frente con la posición de la Casa Blanca.

Reuters informó el martes 28 de abril que Donald Trump se mostró disconforme con el planteo iraní, precisamente porque no incorporaba desde el inicio el programa nuclear. El lunes 27, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, había confirmado que Trump discutió la propuesta con su equipo de seguridad nacional, pero evitó hablar de una aceptación. Señaló que las exigencias centrales de Washington seguían siendo que Irán mantuviera abierto Ormuz y entregara su uranio enriquecido.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue todavía más explícito. En una entrevista con Fox News, sostuvo que cualquier acuerdo debe impedir de forma definitiva que Irán avance hacia un arma nuclear. AP interpretó esas declaraciones como una señal de que Washington no aceptaría un pacto que resolviera Ormuz y la guerra, pero dejara el expediente nuclear para más adelante.

El freno diplomático llega después de una ronda fallida de contactos. Trump ya había cancelado el viaje de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner a Islamabad, donde se esperaba una nueva instancia de negociación indirecta con Irán. Al mismo tiempo, el canciller iraní Abbas Araghchi intensificó su gira regional y llegó a San Petersburgo para reunirse con Vladimir Putin, mientras Teherán buscaba respaldo simultáneo en Rusia, Pakistán y Omán.

El estrecho de Ormuz sigue siendo el centro de la crisis. Por esa vía circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo, por lo que cualquier restricción impacta de inmediato sobre precios, seguros marítimos, fletes y abastecimiento energético. Reuters reportó que el tránsito por la zona se mantiene muy por debajo de los niveles normales, con restricciones, permisos selectivos y vigilancia militar reforzada.

El problema para Washington es que aceptar la propuesta iraní podría aliviar la presión energética, pero también permitiría a Teherán conservar capacidad de negociación sobre el punto que Estados Unidos considera central: el programa nuclear. El problema para Irán es inverso: mantener presión sobre Ormuz le da poder negociador, pero prolonga el bloqueo, el aislamiento y el riesgo de una escalada militar directa.

La diferencia de fondo está en el orden de la negociación. Irán quiere primero levantar bloqueos, normalizar Ormuz y cerrar la guerra; Estados Unidos exige que la cuestión nuclear sea parte del acuerdo desde el comienzo. Esa distancia explica por qué la información conocida entre el 27 y el 28 de abril no muestra todavía una ruptura formal, pero sí un congelamiento claro del canal diplomático.

La crisis queda así en un punto delicado. Hay una propuesta sobre la mesa, pero no una base aceptada por ambas partes. Mientras Irán intenta negociar con respaldo de sus socios regionales y de Rusia, Estados Unidos insiste en que no habrá salida duradera si el programa nuclear queda fuera del acuerdo. Ormuz, por ahora, sigue funcionando como el punto donde se cruzan guerra, energía, comercio mundial y cálculo político.

Internacionales
2026-04-28T09:42:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias