INTERNACIONALES / SEGURIDAD REGIONAL
Estados Unidos prevé trasladar drones MQ-9 Reaper desde África hacia Sudamérica
18.09.2026
WASHINGTON (Uypress) – Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos preparan el traslado de drones MQ-9 Reaper que actualmente operan en África hacia el área de responsabilidad del Comando Sur, encargado de las operaciones militares estadounidenses en América Latina y el Caribe.
La planificación fue confirmada a CNN por seis fuentes familiarizadas con el proceso. Sin embargo, el movimiento todavía no fue anunciado formalmente por el Pentágono y podrían modificarse tanto su alcance como su calendario.
Las fuentes no precisaron cuántos drones serían transferidos, desde qué instalaciones africanas partirían ni en qué países o territorios serían desplegados.
La medida aparece en momentos en que la administración de Donald Trump procura intensificar la cooperación militar con Gobiernos aliados de Sudamérica para realizar operaciones contra redes de narcotráfico y organizaciones que Washington considera terroristas.
Vigilancia y capacidad de ataque
El MQ-9 Reaper es una aeronave no tripulada de gran autonomía utilizada principalmente para tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
El sistema también puede transportar misiles y bombas guiadas, por lo que dispone de capacidad para ejecutar ataques de precisión. El eventual traslado al Comando Sur no significa, por sí mismo, que los drones vayan a ser empleados en operaciones armadas.
Su utilización dependerá de las misiones autorizadas, de los acuerdos alcanzados con los países involucrados y de las reglas de enfrentamiento establecidas por Washington.
Los Reaper pueden permanecer durante períodos prolongados sobre una zona y transmitir imágenes e información en tiempo real. Estas características permiten vigilar rutas marítimas, fronteras terrestres, pistas clandestinas y movimientos de organizaciones criminales.
Sin información sobre los países de destino
El reporte no identifica las bases desde las cuales operarían las aeronaves ni confirma qué Gobiernos sudamericanos participarían directamente en el despliegue.
La instalación de drones militares estadounidenses en otro país requeriría algún tipo de autorización o acuerdo con las autoridades locales. También podría generar cuestionamientos políticos por el alcance de las operaciones y la eventual participación de fuerzas extranjeras en acciones desarrolladas dentro del territorio nacional.
Colombia y Ecuador aparecen entre los principales socios de Washington en materia de seguridad regional. Ambos países mantienen cooperación militar con Estados Unidos y enfrentan organizaciones vinculadas con el narcotráfico y grupos armados.
No obstante, esa relación no permite concluir que los MQ-9 vayan a instalarse en alguno de esos territorios. Hasta el momento no existe una confirmación pública sobre su ubicación.
Antecedentes en el Caribe
El traslado previsto ocurre después del despliegue realizado por Estados Unidos en el Caribe durante 2025, cuando movilizó drones MQ-9, cazas F-35 y al menos una aeronave AC-130.
Washington presentó ese movimiento como parte de una campaña contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas y organizaciones criminales transnacionales.
El nuevo despliegue tendría un alcance diferente porque coincidiría con los planes de la administración Trump para ampliar las operaciones terrestres junto con países aliados de Sudamérica.
Funcionarios estadounidenses han defendido esas asociaciones como un mecanismo para compartir inteligencia, entrenar fuerzas locales y perseguir estructuras criminales capaces de operar a través de varias fronteras.
Más recursos militares para la región
La Casa Blanca también comunicó al Congreso su intención de redirigir hacia América Latina decenas de millones de dólares de asistencia militar originalmente destinados a países de Europa y Oriente Medio.
Los recursos beneficiarían, entre otros, a Colombia, Ecuador, Panamá y Perú. El Gobierno estadounidense sostiene que el objetivo es reforzar la lucha contra el narcotráfico, proteger infraestructuras estratégicas y contrarrestar la presencia de potencias rivales en el hemisferio.
La incorporación de drones provenientes de África profundizaría esa reorientación hacia América Latina, aunque todavía no está claro si las aeronaves quedarían estacionadas permanentemente en la región o participarían en misiones temporales.
Tampoco se informó si serían operadas exclusivamente por personal estadounidense o si se prevén mecanismos de cooperación con militares de los países anfitriones.
Interrogantes jurídicos y políticos
La eventual utilización de drones armados abre interrogantes sobre la soberanía territorial, la transparencia de los acuerdos y los criterios empleados para seleccionar objetivos.
Las operaciones de vigilancia pueden ser desarrolladas con autorización de los Estados involucrados. Los ataques contra objetivos terrestres, en cambio, exigen un marco jurídico y político más complejo, especialmente cuando no existe un conflicto armado declarado.
El Gobierno estadounidense suele emplear la categoría de “narcoterrorismo” para describir a organizaciones criminales que combinan tráfico de drogas, control territorial y violencia armada.
Especialistas y organizaciones de derechos humanos advierten que la aplicación de doctrinas antiterroristas a la lucha contra el narcotráfico puede ampliar considerablemente las facultades militares y reducir los mecanismos de control sobre las operaciones.
Mientras no exista un anuncio oficial, el movimiento de los MQ-9 debe considerarse parte de una planificación militar en curso y no un despliegue consumado.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias