MEDIO ORIENTE

Estados Unidos se retiró de Irak: las milicias y la influencia iraní desafían a Bagdad

05.10.2026

BAGDAD (Uypress) – Estados Unidos completó el 30 de septiembre la retirada de sus tropas de Irak, al concluir la misión militar contra el Estado Islámico iniciada en 2014. La salida abre una nueva etapa para el Gobierno iraquí, que debe fortalecer su autoridad frente a grupos armados vinculados con Irán y mantener la seguridad ante la persistencia de organizaciones extremistas.

Teherán y sus aliados presentan el repliegue como una victoria. Para el analista iraquí Jasim al-Bahadli, consultado por Reuters, la retirada elimina un contrapeso militar a la influencia iraní y ofrece a las facciones afines una oportunidad para aumentar su peso en las decisiones políticas y de seguridad. Se trata de una perspectiva sobre el nuevo escenario, cuyo resultado dependerá también de la capacidad de respuesta de Bagdad.

Milicias dentro del Estado, pero con autonomía

Una parte central de la influencia iraní se articula mediante organizaciones armadas integradas en las Fuerzas de Movilización Popular, conocidas por su sigla en inglés, PMF. Esta estructura reúne a distintas facciones, entre ellas grupos respaldados por Teherán como Kataib Hezbollah y Asaib Ahl al-Haq.

Su incorporación formal al aparato estatal no ha eliminado la autonomía de numerosos grupos. Las PMF fueron reconocidas en 2016 como una formación militar dentro de las fuerzas armadas iraquíes, pero algunas facciones mantienen cadenas de mando y capacidad de actuación propias.

El problema trasciende la posesión de armamento: implica determinar quién decide su utilización. Un análisis de Chatham House advierte que trasladar combatientes a instituciones estatales no transfiere automáticamente sus lealtades al Gobierno.

Junio de 2027: un plazo que enfrenta resistencias

El ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Fuad Hussein, afirmó el 1.º de octubre que el Gobierno pretende colocar las armas de las facciones bajo control estatal antes del 30 de junio de 2027. El objetivo inicial estaba vinculado al 30 de septiembre, fecha de la retirada estadounidense.

Según explicó a periodistas en Washington, las autoridades negocian con siete grupos y algunos ya comenzaron a entregar armamento. El plan contempla integrar a sus miembros en las fuerzas de seguridad bajo autoridad gubernamental.

Sin embargo, Kataib Hezbollah negó haber alcanzado un entendimiento con el primer ministro, Ali al-Zaidi, sobre el desarme. Esa resistencia muestra la distancia entre el calendario anunciado y su cumplimiento efectivo.

El poder político y los vínculos religiosos

Las organizaciones armadas cuentan también con conexiones políticas. Su presencia en el Parlamento y su inserción en redes económicas dificultan una transformación que se limite a ordenar la entrega de armas.

Consultado por la BBC, el investigador Yerevan Saeed expresó dudas sobre la viabilidad del desarme debido a ese arraigo. El exembajador estadounidense Douglas Silliman planteó otra posibilidad: la salida de las tropas podría restar a las milicias uno de sus principales argumentos de movilización y ofrecer a Bagdad más margen para presionarlas.

Los vínculos religiosos también tienen relevancia. En julio, el féretro del fallecido líder supremo iraní Alí Jamenei llegó a Nayaf para ceremonias funerarias, después de su muerte en un ataque estadounidense e israelí del 28 de febrero.

Las concentraciones reflejaron la importancia de las relaciones entre ambos países, pero también generaron lecturas contrapuestas dentro de Irak: para algunos participantes se trataba de un deber religioso; para otros, de una señal preocupante del peso iraní sobre la soberanía nacional.

Washington conserva influencia

La retirada militar tampoco supone la desaparición de Estados Unidos del escenario iraquí. Los vínculos diplomáticos, la compra de armamento y el funcionamiento de una economía petrolera fuertemente ligada al dólar mantienen instrumentos de influencia estadounidense, según los especialistas consultados por la BBC.

Hussein señaló que Bagdad busca desarrollar una relación bilateral de seguridad con Washington, con conversaciones sobre inteligencia, entrenamiento y ventas militares. También reconoció la preocupación por posibles infiltraciones del Estado Islámico desde Siria.

El desafío iraquí consiste en convertir la salida de las fuerzas extranjeras en una mayor capacidad de decisión propia. Para ello, el control efectivo de las organizaciones armadas sigue siendo una cuestión pendiente.

Internacionales
2026-10-05T17:55:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias