EUROPA / DEFENSA Y TECNOLOGÍA

Europa mira a Ucrania para acelerar su defensa con drones e IA

10.06.2026

BERLÍN (Uypress) – Militares, empresas tecnológicas, responsables políticos e inversores se reunieron en el antiguo aeropuerto de Tempelhof, en Berlín, para debatir el futuro de la defensa europea y una pregunta que atraviesa a la OTAN y a la Unión Europea: si Europa está aprendiendo con suficiente rapidez de la guerra en Ucrania.

El encuentro New Age Defence Summit colocó en el centro del debate tecnologías que ya modificaron el campo de batalla: drones, vehículos autónomos, sistemas robóticos terrestres, sensores, inteligencia artificial, guerra electrónica y plataformas capaces de adaptarse con velocidad a escenarios de combate cambiantes.

La guerra de Rusia contra Ucrania convirtió al frente ucraniano en un laboratorio forzado de innovación militar. En pocos años, los drones pasaron de ser herramientas complementarias a convertirse en piezas centrales para reconocimiento, adquisición de blancos, ataques, defensa de posiciones, vigilancia y operaciones de guerra electrónica.

La discusión en Berlín no giró solamente en torno a nuevas armas, sino a la velocidad con la que las democracias europeas pueden incorporar lecciones del campo de batalla a sus doctrinas, compras públicas, entrenamiento militar y producción industrial.

Bastian Ernst, diputado alemán de la CDU e integrante de la comisión de Defensa del Bundestag, sostuvo ante Euronews que Europa aprende de la experiencia ucraniana, pero a un costo muy alto para quienes están combatiendo. Para el legislador, apoyar a Ucrania no es solo una decisión política, sino también una forma de aprendizaje para las fuerzas armadas europeas.

Ese punto resume el dilema. Ucrania está probando, bajo fuego real, tecnologías y tácticas que muchos ejércitos europeos todavía estudian en documentos, ejercicios o programas piloto. La distancia entre innovación y adquisición sigue siendo uno de los principales problemas del sistema europeo de defensa.

Kateryna Mykhalko, directora ejecutiva de New Age Defence, planteó que el desafío ya no es principalmente tecnológico. Según su visión, las tecnologías existen, las necesidades militares son claras y la voluntad política crece, pero falta alinear mejor a quienes desarrollan sistemas, quienes los compran y quienes los usan en combate.

La frase sintetiza una crítica recurrente: Europa dispone de recursos, industria, universidades, empresas y capacidad científica, pero sus ciclos de decisión suelen ser demasiado lentos para un tipo de guerra que cambia en semanas o meses.

El contraste con Ucrania es evidente. Allí, startups, unidades militares, ingenieros, voluntarios y fabricantes ajustan drones, software, sensores y sistemas de interferencia a partir de necesidades inmediatas del frente. La innovación no avanza por grandes programas de veinte años, sino por iteraciones rápidas, pruebas directas y retroalimentación de soldados.

Empresas presentes en Berlín mostraron drones, sistemas autónomos, plataformas terrestres no tripuladas y soluciones de inteligencia artificial. Entre ellas figuran compañías europeas y ucranianas que buscan convertir la experiencia del frente en productos escalables para la defensa europea.

Uno de los ejemplos presentados fue el sistema terrestre no tripulado GEREON, de la empresa alemana ARX Robotics. Se trata de una plataforma eléctrica modular que puede transportar cargas, sensores, radares o camillas para evacuación de heridos. La empresa sostiene que este tipo de tecnología busca reducir riesgos físicos para soldados en misiones peligrosas.

El concepto “por soldados, para soldados”, defendido por algunos desarrolladores, refleja otra transformación del sector. Muchas startups de defensa fueron fundadas por exmilitares o trabajan con equipos que conocen de primera mano las limitaciones operativas de los sistemas tradicionales.

La presencia de empresas jóvenes también cuestiona el modelo clásico de la industria europea de defensa, dominado durante décadas por grandes contratistas, programas costosos, procesos prolongados y plataformas diseñadas para conflictos más previsibles.

La guerra en Ucrania demostró que la superioridad militar ya no depende solo de tanques, aviones o misiles de largo alcance. También depende de la capacidad de producir drones baratos en gran escala, proteger comunicaciones, resistir interferencias, procesar datos, adaptar software y reemplazar equipos destruidos con rapidez.

El debate ocurre en un momento de alarma creciente en Europa. Países bálticos, Polonia, Alemania, Francia y Reino Unido advierten que Rusia puede representar una amenaza directa para la OTAN en los próximos años. Algunos mandos militares europeos han señalado 2029 o 2030 como posibles horizontes de riesgo, aunque dirigentes del este europeo advierten que la amenaza ya existe mediante guerra híbrida, sabotajes, ciberataques y presión militar.

Raimond Kaljulaid, diputado estonio, planteó en Berlín que la pregunta no es cuándo Rusia estará preparada, sino si Europa lo está. Estonia, Letonia, Lituania y Polonia han acelerado sus inversiones en defensa y buscan que el resto del continente adopte una lógica similar de urgencia.

Alemania también intenta moverse en esa dirección. En mayo, Berlín y Kiev anunciaron el programa Brave Germany, una iniciativa conjunta para desarrollar tecnologías de defensa y apoyar startups militares ucranianas y alemanas. El objetivo es conectar la experiencia ucraniana con la capacidad industrial europea.

El problema es que la velocidad política no siempre acompaña la velocidad tecnológica. Mientras el frente ucraniano cambia día a día, los sistemas de compras públicas europeos siguen sujetos a normas, controles, planificación presupuestal y procedimientos diseñados para tiempos de paz.

La cuestión de fondo es si Europa puede pasar de una cultura de defensa basada en grandes plataformas y largos ciclos de adquisición a un modelo más flexible, descentralizado y capaz de incorporar innovación civil y militar en tiempo real.

El lugar del encuentro tuvo también carga simbólica. Tempelhof, antiguo aeropuerto de Berlín, fue escenario de la historia militar y política europea del siglo XX. Que allí se discuta ahora el futuro de la defensa europea frente a la amenaza rusa muestra hasta qué punto la guerra en Ucrania reabrió debates que Europa creía superados.

El mensaje que dejó el encuentro es claro: Ucrania tiene experiencia de guerra, Europa tiene recursos y capacidad industrial. La pregunta es si ambos mundos pueden integrarse antes de que la próxima crisis los obligue a hacerlo tarde.

La defensa europea ya no se define solo en ministerios, cuarteles o fábricas tradicionales. También se juega en startups, laboratorios, software, sensores, drones y sistemas autónomos. La guerra en Ucrania aceleró esa transición. Berlín mostró que Europa empieza a entenderlo, pero todavía debe demostrar que puede actuar con la misma velocidad con la que cambia el campo de batalla.

 

Imagen: Franziska Müller/Euronews

Internacionales
2026-06-10T12:19:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias