INTERNACIONALES / NACIONES UNIDAS

Grynspan lidera la carrera para conducir la ONU desde 2027

18.09.2026

NUEVA YORK (Uypress) – La costarricense Rebeca Grynspan quedó al frente de la carrera para suceder a António Guterres como secretario general de las Naciones Unidas, después de recibir nueve respaldos en la tercera votación informal realizada por el Consejo de Seguridad.

Grynspan obtuvo además cinco votos de desaliento y una abstención, según los resultados divulgados por fuentes diplomáticas y recogidos por Reuters.

La representante de Guyana ante las Naciones Unidas, Carolyn Rodrigues-Birkett, quedó en segundo lugar, con ocho respaldos, seis votos negativos y una abstención.

La tercera ronda confirmó que las dos candidaturas con mayor apoyo son encabezadas por mujeres latinoamericanas. Ninguna mujer ha ocupado la Secretaría General desde la creación de las Naciones Unidas, en 1945.

Grossi perdió terreno

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, recibió cinco votos favorables, ocho negativos y dos abstenciones.

El resultado lo dejó igualado en cantidad de respaldos con el ugandés Olara Otunnu y el expresidente senegalés Macky Sall, aunque con un número mayor de rechazos que el primero.

Grossi había comenzado la campaña como uno de los candidatos con mayor proyección internacional debido a su papel al frente del organismo nuclear de la ONU y a su participación en negociaciones vinculadas con Irán, Ucrania y las instalaciones atómicas de Zaporiyia.

Su candidatura enfrenta, sin embargo, la resistencia de Rusia. Moscú cuestionó públicamente algunas de sus posiciones y rechazó declaraciones en las que el diplomático argentino planteó la necesidad de reformar el funcionamiento de las Naciones Unidas.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, llegó a acusarlo de realizar una valoración inadecuada sobre la relevancia y la capacidad de actuación de la organización.

No existe, hasta el momento, una confirmación pública y verificable de que el Gobierno de Donald Trump haya formalizado un respaldo a Grossi. Estados Unidos tampoco reveló el sentido de su voto en las rondas informales.

Dos candidatas toman ventaja

Grynspan fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998 y actualmente dirige la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, conocida como UNCTAD.

La economista también fue secretaria general iberoamericana y ocupó diferentes cargos dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Su candidatura comenzó con ventaja en la primera consulta, celebrada en julio, cuando recibió diez votos de aliento, uno de desaliento y cuatro abstenciones.

En agosto, Rodrigues-Birkett pasó al primer lugar durante la segunda ronda. La tercera votación volvió a colocar a Grynspan al frente, aunque sin una diferencia que pueda considerarse definitiva.

Rodrigues-Birkett fue ministra de Relaciones Exteriores de Guyana y actualmente representa a su país ante las Naciones Unidas. También es una de las figuras diplomáticas de mayor experiencia del Caribe y pertenece a la comunidad indígena wapishana.

Su candidatura ganó visibilidad en momentos en que Guyana adquirió una creciente importancia internacional por su producción petrolera y por la disputa territorial que mantiene con Venezuela sobre la región del Esequibo.

Richard Gowan, director para Naciones Unidas del International Crisis Group, consideró que ninguna de las dos candidatas consiguió todavía un avance suficientemente amplio como para asegurar la nominación.

El analista sostuvo que los aspirantes con menor respaldo deberían evaluar su retiro, aunque advirtió que todavía podrían aparecer nuevas candidaturas.

Bachelet queda prácticamente fuera de carrera

La expresidenta chilena Michelle Bachelet obtuvo solamente un voto favorable, once negativos y tres abstenciones.

El resultado representa un fuerte revés para una candidatura presentada conjuntamente por Chile, Brasil y México.

Bachelet había ocupado la dirección de ONU Mujeres y el cargo de alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, además de gobernar Chile durante dos períodos.

La ecuatoriana María Fernanda Espinosa recibió tres respaldos, seis votos de desaliento y seis abstenciones.

La exembajadora Ivonne A-Baki, también ecuatoriana y presentada por Tonga, no obtuvo votos favorables: recibió diez negativos y cinco abstenciones.

El expresidente de Senegal Macky Sall consiguió cinco apoyos, nueve rechazos y una abstención, mientras que el ugandés Olara Otunnu registró cinco respaldos, siete votos negativos y tres abstenciones.

Cómo se elige al secretario general

Las votaciones informales, conocidas como straw polls, permiten medir el nivel de aceptación o rechazo que genera cada candidatura dentro del Consejo de Seguridad.

Cada uno de sus 15 integrantes puede marcar tres opciones: “alentar”, “desalentar” o “sin opinión”.

Estas consultas no constituyen una elección definitiva ni producen resultados jurídicamente vinculantes. Su función es identificar qué candidatos pueden reunir un consenso suficiente y cuáles enfrentan niveles de rechazo difíciles de superar.

En las primeras rondas, los votos se emiten sin distinguir públicamente entre los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— y los diez integrantes temporales.

En una etapa posterior pueden utilizarse papeletas diferenciadas. Ese mecanismo permite determinar si un voto negativo proviene de alguna de las cinco potencias con derecho a veto.

Para ser designado, el futuro secretario general deberá contar con el apoyo de al menos nueve integrantes del Consejo de Seguridad y evitar el veto de cualquiera de sus miembros permanentes.

El Consejo presentará entonces una recomendación formal a la Asamblea General, integrada por los 193 Estados miembros. Históricamente, la Asamblea ratifica al candidato acordado previamente por las principales potencias.

El voto de las potencias

Ni Estados Unidos ni China hicieron público el sentido de sus votos en la tercera ronda.

La discusión sobre la conveniencia de elegir por primera vez a una mujer adquirió una creciente importancia diplomática, pero no garantiza que las cinco potencias permanentes acuerden apoyar a alguna de las candidatas mejor posicionadas.

La procedencia regional también influye. Existe una expectativa no escrita de que el próximo titular de la ONU provenga de América Latina y el Caribe, región que no ocupa el cargo desde el peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien concluyó su segundo mandato en 1991.

No obstante, la rotación geográfica tampoco constituye una regla obligatoria. La presencia de candidatos africanos y la posibilidad de que aparezcan nuevos nombres mantienen abierta la competencia.

Cuando Guterres fue elegido en 2016, el Consejo de Seguridad necesitó seis consultas informales antes de alcanzar un acuerdo.

Una definición todavía abierta

Guterres abandonará el cargo el 31 de diciembre de 2026, después de completar dos mandatos consecutivos de cinco años.

La ONU no estableció una fecha límite estricta para la presentación de candidatos, por lo que otros Gobiernos todavía podrían proponer nuevos aspirantes.

La tercera ronda permite identificar una tendencia favorable a Grynspan y Rodrigues-Birkett, pero no determina quién será la persona elegida.

La decisión dependerá finalmente de negociaciones reservadas entre Washington, Pekín, Moscú, París y Londres, en un contexto de enfrentamientos por las guerras, el financiamiento de la organización y el futuro del sistema multilateral.

Internacionales
2026-09-18T15:43:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias