Hungría y unas elecciones que dejan muchas dudas
13.04.2026
BUDAPEST (Uypress/Maximo Jablonka) - La aplastante derrota del ultraderechista Viktor Orban en las elecciones de ayer en Hungría, después de 16 años en el gobierno, es posible que muchos sectores políticos, incluso de la izquierda lo vean como un hecho político de trascendencia para la democracia húngara y también a nivel internacional, porque entre otras cosas afecta a la ultraderecha internacional de la cual Viktor Orban es uno de sus máximos exponentes.
Pero si ampliamos nuestra mente y hurgamos en el trasfondo de las elecciones y lo que se jugaba en ellas, es posible que tengamos sobre el resultado de la elección de ayer serias dudas y muchas interrogantes.
Empecemos: dos partidos de derecha, uno más ultra que el otro compiten por el poder en Hungría. Uno es nacionalista, más ultra que simple derechista y tremendamente corrupto, homófobo y antiemigrantes pero al mismo tiempo aunque parezca contradictorio está contra la ayuda a Ucrania en su guerra con Rusia y busca que entre los países de la Unión Europea y Rusia se establezcan buenas y correctas relaciones tanto políitica, comercial como de seguridad mutua.
Asimismo obtiene gas y petróleo a precios favorables y es al mismo tiempo buen y preferencial amigo de la actual administración estadounidense de Trump mientras el otro es proeuropeo y mira hacia Bruselas y la OTAN que empujan la guerra en Ucrania y se preparan para una guerra contra Rusia. Cualquiera con una visión progresista en Hungría ayer se enfrentaba a una terrible disyuntiva, una que en determinadas circunstancias podría no justificarse en absoluto con la lógica del mal menor. Guatemala o Guatepeor.
Y ahora una pregunta: ¿Quién es Peter Magyar?
Peter Magyar, dista mucho de ser un hombre de progreso. Al contrario, es complaciente con los círculos gobernantes de la Unión Europea, lo que le ha valido convertirse en su hombre en Hungría. Abogado de 46 años ha sido miembro del FIDESZ el partido de Orban desde 2002. Durante años fue parte integral del sistema contra el cual ahora lucha, ocupando puestos de prestigio en los consejos de administración de empresas estatales y gestionando las relaciones entre el gobierno y el Parlamento Europeo.
La ruptura con Orban se produjo en 2024 donde comenzó su andar opositor.Magyar promete restablecer algunas libertades civiles, luchar contra la corrupción sin renunciar a los valores conservadores lo que a Bruselas le parece perfecto. En ese mismo año fundó su partido el TISZA con el cual concurrió a las elecciones parlamentarias europeas donde consiguió un gran éxito convirtiéndose en el segundo partido político de Hungría.
Y surge la pregunta: ¿Y la financiación de Peter Magyar, de dónde salió y en tan poco tiempo?
Fácil: de Alex Soros y de Vlodomir Zelensky y una junta de oligarcas mafiosos que lo rodean, ambos interesados en que Hungría rompa con Rusia y que no haya trabas a las ayudas de la Unión Europea al régimen neonazi de Kiev ya que por el veto de Orban, siguen congelados 91 mil millones de euros para Kiev que los necesita urgentemente.Durante su campaña electoral Peter Magyar prometió desbloquear los fondos que la Unión Europea tenía contra Hungría para impulsar la economía y a Zelensky en Kiev le prometió levantar el veto a los 91 mil millones de euros prometidos por la Unión Europea.
La ayuda financiera de Zelensky que fue contínua quedó al descubierto cuando autoridades aduaneras confiscaron de un automóvil ucraniano que había pasado la frontera de Austria hacia Hungría, la cantidad de 91 millones de euros y lingotes de oro a ser entregados a Peter Magyar. Una financiación que se hacía semanal, ya sea a través de dinero en mano como de transferencias bancarias de empresas mafiosas ucranianas.
LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN COMO TRAMPA. Nadie puede negar la justa rabia y creciente indignación de una población húngara que estaba harta de seguir contemplando la total impunidad con que Orban, su familia y amigotes oligarcas hacían ostentación impunemente de una ostentosa riqueza mal habida. Estaban realmente furiosos y con total razón. Ya en la anterior elección de 2022 el tema de la corrupción fue bandera de la oposición, pero de una oposición de varios colores dividida que fracasó ante el lema hábilmente levantado por Orban de PAZ O GUERRA en momentos de hacía apenas dos meses de iniciado el conflicto en Ucrania con la oposición de Orban de unirse a la ayuda militar y financiera a Ucrania.
Cuatro años más tarde, los mismos lemas, Corrupción contra Paz o Guerra, pero esta vez con una oposición más fuerte y unida a través del partido TISZA y una indignación creciente por la trepidante corrupción de que hacía gala Orban y su entorno esta vez ignoró el eslogan repetido de Orban de Paz o Guerra, sin ponerse a pensar en las nefastas consecuencias que puede conllevar tal decisión. TISZA y la Unión Europea supieron captar muy bien el justo enfado de la población húngara, lo explotaron al máximo y obtuvieron en las urnas un aplastante resultado que les permite cambiar las reformas introducidas por Orban en todos los niveles Y a eso debemos sumar una ausencia extremadamente llamativa: Hungría fue el 12 de abril por primera vez a las elecciones con la ausencia casi total de los sectores de izquierda.
¿Se puede criticar a los que votaron en masa contra la corrupción sistemática de Orban durante tanto tiempo sin tener en cuenta la totalidad de lo que estaba en juego? El tiempo lo dirá. Ya una vez se equivocaron en 1989 de lo cual los mayores que fueron los que votaron en ese entonces ahora muchos de ellos se arrepienten y eso se puede constatar en los supermercados o en los ambulatorios de hospitales y centros de atención médica. Pero es tarde para hacerlo. Ya hoy lunes, un día después de las elecciones, hay quienes ya están empezando a pensar en dejar el país.
Lo que sí es cierto a corto plazo es que el voto contra la corrupción que sacará al corrupto Orban del poder después de tantos años se convertirá en el 5 por ciento del PIB para una guerra contra Rusia según los descerebrados de la Unión Europea y de la OTAN, apoyo militar y financiero a Kiev, la eliminación de subsidios para las familias más necesitadas, combustible y gas tres veces más caros que lo que Rusia brindaba a Hungría si se rompen los convenios con Moscú que es lo que persigue la Unión Europea, lo cual hará que todo se irá por las nubes en una galopante carestía menos los salarios que al igual que la enseñanza y salud pública verán mermado significamente el apoyo financiero del estado.
¿La consigna de votar contra la corrupción fue una trampa? ¿Una equivocación fatal? ¿Guatemala o Guatepeor? ¿O la Argentina de Milei con el cuento de la casta?
La única verdad que se me ocurre, y no por pesimista, es que malos tiempos se avecinan para Hungría y muy pronto lo empezaremos a ver.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias