INTERNACIONALES / TENSIÓN EN EL ESTRECHO DE ORMUZ
Irán amenaza a Corea del Sur por un posible despliegue militar en Ormuz
08.09.2026
TEHERÁN (Uypress) – Irán advirtió a Corea del Sur que enfrentará “graves consecuencias” si participa militarmente en el golfo Pérsico o en operaciones destinadas a garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz.
La advertencia fue formulada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, después de que el Gobierno surcoreano reconociera que estudia diferentes formas de contribuir a la seguridad marítima en la zona.
Baqaei sostuvo que cualquier presencia militar surcoreana en el golfo o participación en operaciones desarrolladas bajo las actuales circunstancias sería interpretada por Teherán como un apoyo directo a las acciones de Estados Unidos contra Irán.
El portavoz señaló que Irán concede importancia a sus relaciones con Corea del Sur, establecidas hace más de seis décadas, pero reclamó a Seúl que no ceda a las presiones de Washington.
Seúl asegura que todavía no decidió
El Ministerio de Defensa surcoreano afirmó que mantiene conversaciones con Estados Unidos y otros integrantes de la comunidad internacional sobre posibles contribuciones para restablecer la libertad de navegación y la estabilidad en Medio Oriente.
La portavoz de Defensa, Chung Bin-na, aseguró que todavía no se adoptaron medidas concretas.
La Presidencia surcoreana había rechazado días antes informaciones según las cuales el Gobierno se inclinaba por enviar tropas y preparar una solicitud de autorización ante la Asamblea Nacional.
Seúl admitió, sin embargo, que continúa evaluando distintas alternativas. El agravamiento de los enfrentamientos entre fuerzas estadounidenses e iraníes llevó al Gobierno a recalcular los riesgos de una eventual participación.
Entre las opciones consideradas figuran el envío de aviones de patrulla marítima, equipos especializados en detección y eliminación de minas y sistemas navales no tripulados.
El despliegue de un buque de apoyo perdió respaldo dentro de las deliberaciones debido al riesgo de que el personal surcoreano quede involucrado directamente en las hostilidades.
La defensa de la península como límite
El Gobierno surcoreano sostiene que cualquier colaboración en Ormuz deberá evitar un debilitamiento de sus capacidades defensivas en la península de Corea.
La amenaza militar y nuclear de Corea del Norte obliga a Seúl a mantener una parte sustancial de sus fuerzas concentrada en el territorio nacional y sus aguas próximas.
La posibilidad de destinar personal, aeronaves o buques a Medio Oriente genera también resistencias políticas internas. Sectores de la oposición consideran que una intervención podría convertir a Corea del Sur en parte de una guerra ajena y exponer sus intereses económicos a represalias.
Washington, en cambio, presiona a sus aliados para que contribuyan con recursos militares a las operaciones destinadas a proteger la navegación comercial por Ormuz.
El presidente estadounidense, Donald Trump, cuestionó públicamente a Corea del Sur y otros aliados por no brindar mayor asistencia frente a Irán.
Una relación diplomática bajo presión
Corea del Sur mantiene una alianza militar fundamental con Estados Unidos, pero también procura preservar sus vínculos con Teherán.
La relación bilateral ya atravesó períodos de tensión por los fondos iraníes que permanecieron bloqueados durante años en bancos surcoreanos debido a las sanciones estadounidenses.
En abril, Seúl envió un representante especial a Teherán para analizar la seguridad de los buques y ciudadanos surcoreanos afectados por el conflicto.
Una intervención militar podría modificar esa posición diplomática. Irán considera que el argumento de proteger la libertad de navegación no convierte a las fuerzas extranjeras en actores neutrales cuando operan junto con Estados Unidos.
Teherán no precisó qué tipo de represalias aplicaría si Corea del Sur decide participar. La expresión “graves consecuencias” podría abarcar respuestas militares contra los medios desplegados, restricciones sobre embarcaciones surcoreanas o medidas contra otros intereses del país asiático en la región.
Ormuz concentra la tensión internacional
El intercambio se produce después de una nueva escalada de ataques contra petroleros y buques militares en el estrecho de Ormuz.
Irán anunció que establecerá una zona restringida fuera del estrecho y sostiene que las embarcaciones deben utilizar rutas autorizadas por sus autoridades. Estados Unidos rechaza esa pretensión y mantiene fuerzas navales en la región.
El tránsito comercial cayó a su nivel más bajo desde mayo después de los ataques estadounidenses contra petroleros iraníes y las posteriores represalias de Teherán.
Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo atravesaba esta vía marítima.
Para Corea del Sur, fuertemente dependiente de las importaciones energéticas, recuperar la navegación por Ormuz constituye un interés económico directo. Sin embargo, participar militarmente podría aumentar el riesgo para sus buques y deteriorar su relación con Irán.
La decisión de Seúl permanece abierta y dependerá del desarrollo del conflicto, las garantías ofrecidas por Washington, el respaldo político interno y la posibilidad de contribuir sin comprometer la defensa de la península coreana.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias