INTERNACIONALES / MEDIO ORIENTE
Irán atacó bases con presencia estadounidense y eleva la tensión regional
13.07.2026
TEHERÁN / WASHINGTON (Uypress) – La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán informó este lunes que lanzó una ofensiva con misiles y drones contra bases militares con presencia de Estados Unidos en Jordania, Baréin, Kuwait y Omán, en respuesta a una nueva ola de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní.
Según Reuters, el IRGC reivindicó ataques contra objetivos militares estadounidenses en varios países del Golfo y advirtió que continuará sus operaciones mientras persista la intervención militar de Washington en la región. La agencia informó que Estados Unidos respondió con bombardeos contra defensas aéreas, radares costeros y activos navales iraníes, en particular en torno a Bandar Abbas y la isla de Qeshm.
La ofensiva marca un nuevo salto en una guerra regional que ya había dejado atrás el frágil alto el fuego provisional. En los últimos días, Irán había ampliado sus ataques contra países del Golfo que albergan fuerzas estadounidenses, mientras Washington intensificó sus operaciones contra posiciones militares iraníes cerca del estrecho de Ormuz.
El IRGC sostuvo que sus ataques alcanzaron instalaciones estratégicas y presentó la operación como una respuesta directa a los bombardeos de Estados Unidos sobre territorio iraní. Sin embargo, las afirmaciones sobre daños no pudieron ser verificadas de forma independiente en su totalidad, y en episodios anteriores funcionarios estadounidenses habían señalado que varios ataques iraníes no provocaron daños significativos.
La escalada tiene una dimensión especialmente sensible porque involucra a países aliados o socios de Washington en Medio Oriente. Baréin alberga a la Quinta Flota de Estados Unidos; Kuwait, Jordania y Omán también son piezas relevantes de la arquitectura militar estadounidense en la región. En ese mapa, cualquier ataque iraní contra instalaciones con presencia norteamericana aumenta el riesgo de una respuesta directa y de una ampliación del conflicto.
The Guardian informó que la nueva ronda de hostilidades incluyó ataques iraníes contra activos estadounidenses en Baréin, Kuwait, Omán y Jordania, además de una fuerte caída del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Según ese medio, solo 14 cruces de buques fueron confirmados el 12 de julio, la cifra más baja en un mes.
El estrecho de Ormuz vuelve así a ocupar el centro de la crisis. La vía marítima es uno de los pasos energéticos más importantes del mundo y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Cualquier interrupción o amenaza sostenida sobre su navegación puede trasladarse rápidamente a los precios internacionales del petróleo y a las cadenas globales de suministro.
Al Jazeera informó que Irán afirmó haber atacado objetivos vinculados a Estados Unidos en Baréin, Kuwait, Jordania, Qatar y Omán, y que Teherán presentó esas acciones como respuesta a nuevos bombardeos estadounidenses sobre ciudades de la costa sur iraní.
Reuters señaló además que la crisis ya impacta sobre el mercado energético. La tensión en el Golfo y la caída del tránsito por Ormuz impulsaron nuevas subas del petróleo, mientras operadores, navieras y aseguradoras evalúan el riesgo de mantener rutas comerciales en una zona cada vez más militarizada.
El gobierno iraní acusa a Estados Unidos de utilizar bases en países vecinos para planificar o ejecutar ataques contra su territorio. Esa acusación es el fundamento de la advertencia de Teherán: cualquier instalación regional usada para operaciones contra Irán puede convertirse en objetivo militar.
Washington, por su parte, sostiene que sus bombardeos buscan degradar capacidades iraníes utilizadas para atacar tropas estadounidenses, instalaciones aliadas y navegación comercial. En esa lógica, la Casa Blanca intenta presentar sus operaciones como defensivas, aunque la acumulación de ataques y contraataques muestra que la frontera entre disuasión y guerra abierta es cada vez más difusa.
La crisis también complica los intentos de mediación. Reuters informó que las conversaciones y memorandos recientes para reducir la tensión en torno a Ormuz quedaron prácticamente sin efecto, mientras ambas partes mantienen operaciones militares y declaraciones de represalia.
El riesgo inmediato es una cadena de errores de cálculo. Un misil que supere defensas aéreas, un impacto con víctimas estadounidenses, un ataque a infraestructura energética o un bloqueo más efectivo de Ormuz podrían obligar a una respuesta mayor de Washington y arrastrar a otros países de la región.
La ofensiva iraní de este lunes confirma que la guerra ya no se limita a ataques sobre territorio iraní o a choques navales en el Golfo. Las bases con presencia estadounidense en países árabes se han convertido en parte visible del tablero militar, lo que aumenta la presión sobre gobiernos que intentan evitar quedar atrapados entre Teherán y Washington.
Por ahora, la información disponible permite confirmar la reivindicación iraní, la respuesta militar estadounidense y el aumento de la tensión regional. Lo que todavía requiere verificación independiente es el alcance real de los daños que el IRGC afirma haber provocado en las instalaciones atacadas.
La escalada deja una conclusión clara: el alto el fuego provisional quedó superado por los hechos. Medio Oriente entra en una fase de confrontación más amplia, con ataques cruzados, bases regionales bajo amenaza y el estrecho de Ormuz como punto crítico para la seguridad global.
Imagen: Reuters / Ministerio de Defensa de Irán
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias