INFORME ESPECIAL
Israel ante negociación clave para formar gobierno: “El voto anti Netanyahu fue más grande que el voto pro Netanyahu”
28.10.2026
TEL AVIV (Infobae/El partido de Benjamín Netanyahu obtuvo la mayor cantidad de escaños, pero no logró asegurarse una mayoría parlamentaria. El politólogo Kevin Levin analizó en Infobae las negociaciones que definirán la formación del próximo gobierno
La noche electoral dejó en Israel una escena sin desenlace inmediato: Benjamín Netanyahu quedó al frente del partido con más escaños, aunque sin los votos suficientes para asegurarse la formación de gobierno. Con el recuento preliminar ya avanzado, los pactos todavía abiertos y un Parlamento de 120 bancas, el país entró en una etapa de negociaciones que definirá quién consigue reunir una mayoría para gobernar.
Kevin Levin, politólogo y analista internacional especializado en Medio Oriente sostuvo en Infobae A las Nueve que la elección no puede separarse de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, de la guerra que siguió y de una sociedad que llegó a las urnas con preguntas pendientes sobre las responsabilidades políticas.
"Hubo muchos temas alrededor de esta elección que muchos israelíes entendieron como tal vez las elecciones más decisivas de la historia del país", afirmó.
Levin, que analiza desde el país la política de una región atravesada por la guerra, puso el foco en la participación, cercana al 78% del padrón. Detrás de ese número, explicó, se expresó una elección que atravesó divisiones políticas, sociales, religiosas y geográficas.
Netanyahu obtuvo el partido más votado, pero la negociación define el gobierno
El resultado le dio a Netanyahu una ventaja concreta, aunque incompleta. Su fuerza aparece como la principal del Parlamento y el bloque que lo respalda es el más grande entre los tres grandes agrupamientos que describió Levin. "El bloque de Netanyahu, si dividimos en esos tres bloques, es el más grande", sostuvo el analista.
Esa posición no alcanza, sin embargo, para cerrar la discusión. Netanyahu conduce "el partido más grande del Parlamento, con unos 27 escaños", pero esa cifra queda lejos de los apoyos necesarios para formar un gabinete y controlar una mayoría legislativa.
Del otro lado, los partidos que rechazan una nueva conducción de Netanyahu podrían sumar alrededor de 66 bancas. La cuenta parece favorable sobre el papel, aunque reúne sectores con prioridades y posiciones muy distintas. "El voto anti Netanyahu fue más grande que el voto pro Netanyahu", señaló Levin, antes de advertir que esa amplitud no se traduce automáticamente en una coalición viable.
La decisión inicial recaerá en el presidente Isaac Herzog, quien deberá evaluar a qué dirigente le encarga primero la tarea de reunir los apoyos parlamentarios. "Él tiene que designar quién tiene más chances de formar un gobierno", explicó Levin sobre una instancia que puede abrir negociaciones de hasta seis semanas.
Hasta que ese proceso se resuelva, Netanyahu continuará al frente del Ejecutivo. Habrá un nuevo Parlamento, pero el gabinete seguirá sin renovación mientras ningún candidato alcance los respaldos requeridos. En ese tiempo, la definición de Herzog puede ser decisiva porque, como resumió Levin, deberá elegir a quien tenga "más chances de formar un gobierno".
El dirigente opositor Gadi Eisenkot coincide en las prioridades de defensa regional con Netanyahu pero promueve otra vía diplomática
La guerra marcó la campaña contra Netanyahu
La oposición llevó a la campaña el reclamo por las fallas militares y civiles que antecedieron al ataque de Hamás y cuestionó el manejo posterior de la guerra. También puso en discusión la ausencia de una comisión estatal de investigación. Para Levin, esas demandas fueron parte de una elección que muchos israelíes vieron como "las elecciones más decisivas de la historia del país".
La alianza de Netanyahu con los partidos ultraortodoxos apareció, a su vez, como otro foco de tensión. Los opositores cuestionaron las exenciones al servicio militar en un país donde buena parte de la población cumple tareas de reserva. "Eso hizo que otro sector de la sociedad sintiera que estaba sobredemandado", explicó Levin al referirse al malestar que generó ese esquema.
El oficialismo respondió con una campaña centrada en la seguridad y presentó a sus adversarios como un riesgo para la posición israelí en la región. "Es la derecha o Palestina", resumió Levin al describir la consigna con la que Netanyahu buscó polarizar la elección y defender su postura frente a las presiones internacionales para terminar antes la guerra.
Gadi Eisenkot disputa la conducción con diferencias sobre la vía diplomática
En ese mapa, Levin ubicó a Gadi Eisenkot en una derecha que mantiene desacuerdos con Netanyahu, sin romper por completo con los principales postulados de seguridad. Irán, Gaza y el sur del Líbano forman parte de una agenda en la que, según el analista, los diagnósticos coinciden más de lo que la disputa electoral podría sugerir. "Eisenkot no representa un desvío fundamental de la postura de Netanyahu", afirmó.
La distancia aparece, sobre todo, en la estrategia política y diplomática que debería acompañar las decisiones militares. Eisenkot podría necesitar respaldos diversos para intentar formar gobierno, mientras Netanyahu busca conservar la iniciativa desde el bloque más grande. "El bloque de Netanyahu, si dividimos en esos tres bloques, es el más grande", recordó Levin sobre una ventaja que no resuelve por sí sola el desenlace.
La representación árabe puede inclinar la negociación parlamentaria
Los partidos árabes quedaron en una posición especialmente relevante para la próxima etapa. Levin estimó que podrían alcanzar entre 17 y 18 escaños, una marca inédita en el Parlamento israelí y una cifra que puede pesar en cualquier negociación de coalición. "Nunca hubo tanta representación árabe en el Parlamento israelí", remarcó.
El debate sobre una eventual amnistía judicial y el retiro político de Netanyahu ingresó en las opciones para habilitar un gobierno de unidad
El antecedente más alto, precisó, era de 15 bancas en 2015. En esta elección, cuatro partidos compitieron agrupados en dos listas, con perfiles que van desde el nacionalismo árabe y las corrientes religiosas hasta posiciones pragmáticas y la tradición de Hadash, heredera del antiguo partido comunista. "Nunca hubo tanta representación árabe", reiteró el analista al dimensionar el resultado.
Una de esas listas concentró su campaña en demandas cotidianas de los ciudadanos árabes de Israel: infraestructura, empleo, educación e integración universitaria. El respaldo de las comunidades beduinas del sur resultó central para ese espacio. "Esa última lista fue muy apoyada por los beduinos que viven en el sur de Israel", indicó Levin.
Eisenkot podría requerir esos votos para construir una mayoría, aunque el acuerdo encuentra resistencias en parte de la oposición por las diferencias respecto de Hamás y de la política de seguridad. La tensión vuelve a la misma pregunta que dejó la elección: quién puede reunir fuerzas que comparten el rechazo a Netanyahu, pero no necesariamente un programa común. "El voto anti Netanyahu fue más grande que el voto pro Netanyahu", planteó Levin.
El expediente judicial de Netanyahu aparece en el cálculo político
El futuro judicial de Netanyahu también atraviesa las conversaciones. Levin consideró que una salida del gobierno podría modificar su situación y abrió la posibilidad de un entendimiento que habilite un gobierno de unidad con el Likud, aunque sin el actual primer ministro como conductor. "Si la solución es un gobierno con el Likud, puede ser que Netanyahu negocie una amnistía", sostuvo.
Según explicó el politólogo, esa hipótesis podría incluir el retiro de Netanyahu de la política y destrabar una negociación que, por ahora, no tiene resultado asegurado. Herzog tendría la facultad de conceder una amnistía, de acuerdo con el análisis de Levin. "Él tiene que designar quién tiene más chances de formar un gobierno", dijo también sobre el presidente, cuya intervención será determinante en los próximos pasos.
Mientras se negocia en Jerusalén, la seguridad regional continúa como telón de fondo. Irán, Hezbolá y Hamás siguen en la agenda de un país que debe resolver su conducción política en medio de la guerra. Levin citó el argumento de Netanyahu con una advertencia: "Necesitamos armar un gobierno rápido porque Irán está mirando y necesitamos terminar el trabajo". Eisenkot, en cambio, alertó sobre el eventual uso político de la estructura militar.
Imagen de portada: Infobae/ REUTERS/Ammar Awad
© 2019 Infobae
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias