Israel desafía a Trump y paraliza su plan de paz para Gaza

15.10.2026

LONDRES (Uypress) - El gobierno de Netanyahu impide el ingreso de una empresa estadounidense que debía construir una base para tropas internacionales. La reconstrucción de Gaza sigue bloqueada.

 

El gobierno de Israel bloquea la construcción de una base militar en la Franja de Gaza destinada a albergar a una fuerza internacional de estabilización, una iniciativa promovida por la Junta de Paz creada y presidida por Donald Trump. La decisión israelí paraliza el primer proyecto de infraestructura adjudicado por el organismo y amenaza con profundizar el estancamiento de la reconstrucción del territorio palestino.

Según una investigación publicada por el diario británico The Guardian, las autoridades israelíes no han autorizado el ingreso a Gaza de los trabajadores, vehículos y equipos de la empresa estadounidense Arkel International, contratada a comienzos de agosto para levantar una instalación militar fortificada.

La compañía, con sede en Luisiana, debía construir un destacamento de aproximadamente 100 por 100 metros, con capacidad para alojar a 150 soldados internacionales. El contingente constituiría la avanzada de la Fuerza Internacional de Estabilización, prevista en el programa impulsado por Washington para garantizar condiciones de seguridad y facilitar la reconstrucción del enclave.

Sin embargo, más de dos meses después de adjudicado el contrato, los trabajos ni siquiera han comenzado.

Una fuente con conocimiento directo del proyecto aseguró a The Guardian que Israel mantiene cerrada la posibilidad de ingreso de contratistas y camiones. La misma fuente advirtió que, sin el despliegue de la fuerza internacional, resulta imposible iniciar las obras de infraestructura, trasladar maquinaria pesada o establecer servicios básicos.

Un bloqueo que compromete todo el proyecto

La negativa israelí adquiere especial importancia porque la base militar constituye una pieza inicial del dispositivo de seguridad diseñado por la Junta de Paz.

El organismo, impulsado por Trump después del acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025 y reconocido por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tiene entre sus cometidos coordinar la administración transitoria y la reconstrucción de Gaza.

Su estrategia contempla el establecimiento de una fuerza internacional que permita desarrollar tareas de estabilización y garantizar las condiciones para el ingreso de personal técnico, empresas constructoras y organismos humanitarios.

El destacamento proyectado por Arkel International debía recibir inicialmente a efectivos procedentes de Marruecos y Kosovo, dentro de un contingente de 500 militares destinado a participar en las primeras etapas del operativo. Pero la imposibilidad de instalar esa infraestructura amenaza con bloquear el resto del programa.

La situación expone una contradicción política: mientras Washington presenta su iniciativa como un instrumento para estabilizar Gaza y avanzar hacia su reconstrucción, el gobierno de Benjamin Netanyahu mantiene el control efectivo sobre el acceso al territorio y puede impedir la ejecución de proyectos promovidos por su propio aliado.

La reconstrucción, todavía en el papel

El nuevo obstáculo aparece cuando se cumple un año del acuerdo de alto el fuego promovido por Trump. Aunque el gobierno estadounidense reivindica avances diplomáticos, la situación humanitaria en Gaza continúa siendo extremadamente grave. Grandes extensiones del territorio permanecen destruidas, cientos de miles de palestinos viven desplazados y la recuperación de viviendas, hospitales, escuelas y servicios esenciales sigue pendiente.

El programa de reconstrucción anunciado por la Junta de Paz había despertado expectativas, pero también cuestionamientos sobre su viabilidad, su estructura de conducción y la participación efectiva de la población palestina en las decisiones sobre el futuro del territorio.

La Junta incluye a figuras próximas a Trump, como Jared Kushner y Steve Witkoff, y ha recibido críticas por el protagonismo de actores externos en la planificación del futuro de Gaza.

A estas controversias se agrega ahora un problema inmediato: sin autorización israelí para ingresar materiales, trabajadores y personal de seguridad, las iniciativas de reconstrucción no pueden trasladarse del diseño a la ejecución.

Las elecciones israelíes, una posible explicación

De acuerdo con fuentes citadas por la prensa internacional, dentro de la Junta de Paz existe la expectativa de que Israel autorice el comienzo de las obras después de las elecciones legislativas previstas para el próximo 27 de octubre. Esa posibilidad, sin embargo, no constituye una decisión anunciada oficialmente por el gobierno israelí.

La proximidad de los comicios introduce un componente político adicional. Netanyahu enfrenta una elección decisiva mientras mantiene una posición restrictiva respecto de las condiciones para avanzar en la reorganización y reconstrucción de Gaza.

El bloqueo también plantea interrogantes sobre la capacidad real de Washington para conseguir que Israel acompañe las iniciativas diplomáticas que el propio Trump presenta como uno de los principales resultados de su política exterior.

Por ahora, la Junta de Paz no ha conseguido poner en marcha su primer proyecto militar de infraestructura en Gaza. La paradoja es evidente: el plan de paz promovido por Estados Unidos encuentra uno de sus principales obstáculos en el gobierno de Israel, su aliado estratégico en Medio Oriente.


Internacionales
2026-10-15T06:05:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias