Israel impide a Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, entrar al Santo Sepulcro
30.03.2026
VATICANO (ANSA/por Nina Fabrizio) – El jefe de la Iglesia Católica en Tierra Santa y el custodio oficial, Ielpo, fueron detenidos por la policía israelí mientras visitaban el lugar sagrado en privado. Meloni: "Una ofensa a los creyentes". Herzog: "Lamento profundamente el incidente".
La noticia de que la policía israelí detuvo al patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, quien junto al Custodio de Tierra Santa, padre Francesco Ielpo, intentaba entrar al Santo Sepulcro -la basílica símbolo del cristianismo- para una pequeña celebración privada en el Domingo de Ramos se difundió a media mañana.
De inmediato estalló una tormenta de críticas por la decisión de Israel. El Patriarcado calificó la medida, mediante un comunicado contundente, como "manifiestamente irracional y desproporcionada", ya que "representa una violación extrema de los principios fundamentales de razonabilidad, libertad de culto y respeto del statu quo".
En el Angelus fue el Papa León XIV quien expresó su "cercanía" a los cristianos de Medio Oriente que "sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos".
Pero la indignación por la prohibición de una visita que, subrayó el Patriarcado, tenía carácter "privado" -y por tanto no comprometía las estrictas medidas de seguridad vigentes en Jerusalén-, llegó hasta el Gobierno italiano.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue muy dura y describió la decisión de Israel como "una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconozca la libertad religiosa".
El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, habló de una prohibición "inaceptable", expresó su indignación y convocó al embajador israelí.
El titular de Defensa, Guido Crosetto, calificó el episodio de hoy como "preocupante y sin precedentes". Solidaridad con Pizzaballa llegó también de la secretaria del Partido Democrático (PD), Elly Schlein. Desde Francia, el presidente, Emmanuel Macron, "condenó" la decisión de la policía israelí.
La reacción de la embajada israelí a las protestas del Gobierno italiano no se hizo esperar: "Hubiéramos preferido una respuesta diferente, pero comprendemos la sensibilidad del mundo cristiano", declaró el embajador Jonathan Peled. Entretanto, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) expresó su "indignación" e instó a todos los gobernantes a una "tregua" para la Pascua.
La tensión aumentó mientras Pizzaballa se trasladaba al Monte de los Olivos para una oración por la paz, en un rito con formato similar al de la época de covid debido a las restricciones: "Vivimos una situación muy complicada, pero queremos la paz", afirmó en la liturgia.
"Hoy Jesús llora por Jerusalén -añadió en el día en que los cristianos rememoran la entrada de Jesús en la ciudad santa montado en un asno, preludio de la Semana Santa que culmina en la Pascua-, pero la guerra no prevalecerá".
El embajador israelí ante la Santa Sede, Yaron Sideman, insistió en que la detención fue necesaria por motivos de seguridad.
Poco después, sin embargo, llegaron señales de apertura.
Intervino directamente el presidente israelí Isaac Herzog: "Acabo de telefonear al Patriarca latino de Jerusalén para expresar mi profundo pesar por el desagradable incidente ocurrido esta mañana" y "reiteré el inquebrantable compromiso de Israel con la libertad religiosa para todas las confesiones y con la preservación del statu quo en los lugares sagrados de Jerusalén".
Minutos después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, publicó en la red social X: "Estamos trabajando en un plan para garantizar las celebraciones en el Santo Sepulcro".
Por la noche, el propio Pizzaballa declaró: "No queremos forzar la mano, pero además de la seguridad se necesita respeto para la oración".
Imagen: ANSA/EPA
Todos los Derechos Reservados. © Copyright ANSA