MEDIO ORIENTE / ISRAEL, GAZA Y LÍBANO
Israel mantiene operaciones en Líbano y difunde ataques contra túneles de Hamás en Gaza
11.05.2026
JERUSALÉN (Uypress) – En las últimas horas, Israel mantuvo operaciones militares en el sur del Líbano pese a la tregua vigente, mientras el gobierno libanés pidió a Estados Unidos que presione para frenar ataques y demoliciones. En Gaza, el Ejército israelí difundió imágenes de bombardeos contra túneles atribuidos a Hamás, aunque ese material no fue verificado de forma independiente.
La situación confirma la fragilidad de los acuerdos parciales que intentan contener la guerra regional. Aunque existen treguas en Gaza y Líbano, Israel continúa realizando operaciones contra objetivos que atribuye a Hamás y Hezbolá, mientras ambas organizaciones mantienen capacidad de acción y denuncian violaciones de los entendimientos alcanzados.
En el frente libanés, el presidente Joseph Aoun pidió a Washington que presione a Israel para detener operaciones militares y demoliciones en el sur del país. El reclamo se produce después de nuevas acciones israelíes en zonas fronterizas, donde las autoridades libanesas sostienen que continúan ataques, destrucción de viviendas y desplazamientos pese al alto el fuego.
Israel justifica sus operaciones en el sur del Líbano con el argumento de que debe impedir el reagrupamiento de Hezbolá cerca de su frontera norte. El Ejército israelí sostiene que la milicia chiita mantiene infraestructura, combatientes y capacidad de ataque en áreas civiles, y que por eso seguirá actuando mientras no existan garantías de seguridad.
Hezbolá, por su parte, acusa a Israel de sostener una ocupación de hecho en sectores del sur libanés y de utilizar la tregua para consolidar una zona de seguridad. La organización mantiene su discurso de “resistencia” y ha reivindicado ataques contra tropas israelíes, en una dinámica que mantiene abierta la posibilidad de una nueva escalada.
El sur del Líbano volvió a convertirse en un territorio de destrucción y desplazamiento. Diversos reportes internacionales describen aldeas dañadas, viviendas demolidas, puentes afectados y amplias zonas bajo control o vigilancia militar. Para la población civil, la tregua no se tradujo en normalidad, sino en una pausa incompleta atravesada por miedo, evacuaciones y nuevas operaciones.
El frente de Gaza sigue igualmente inestable. El Ejército israelí difundió imágenes de bombardeos contra túneles que atribuye a Hamás, presentados como parte de una campaña para destruir infraestructura subterránea utilizada por la organización palestina. Sin embargo, esas imágenes no fueron verificadas de forma independiente, por lo que corresponde tratarlas como información difundida por una de las partes del conflicto.
Los túneles de Gaza han sido uno de los principales objetivos israelíes desde el inicio de la guerra. Israel sostiene que Hamás los utiliza para mover combatientes, almacenar armas, ocultar mandos y sostener operaciones incluso en zonas devastadas por la ofensiva terrestre y aérea. Hamás, en cambio, acusa a Israel de utilizar ese argumento para justificar ataques que afectan a la población civil y destruyen infraestructura urbana.
La publicación de videos militares forma parte de una guerra informativa paralela. Israel busca mostrar resultados operativos y justificar la continuidad de sus acciones pese a la presión internacional por el alto el fuego. Hamás y Hezbolá, a su vez, difunden comunicados, imágenes y reivindicaciones para sostener su narrativa de resistencia y mostrar que mantienen capacidad de respuesta.
La tensión regional sigue alimentada por el papel de Irán. Hezbolá es uno de los principales aliados de Teherán en Medio Oriente, mientras Hamás mantiene vínculos políticos y militares con la red de grupos apoyados por la República Islámica. La guerra entre Estados Unidos e Irán y la presión sobre el estrecho de Ormuz aumentaron el riesgo de que cualquier incidente en Gaza o Líbano tenga repercusiones más amplias.
Estados Unidos intenta contener simultáneamente varios frentes. Washington respalda la seguridad de Israel, pero también presiona para evitar una guerra total en Líbano y sostener canales diplomáticos con actores regionales. El reclamo libanés a la Casa Blanca muestra que, para Beirut, Estados Unidos sigue siendo el actor con mayor capacidad de influencia sobre las decisiones militares israelíes.
Francia, Naciones Unidas y otros mediadores también intentan preservar la tregua en Líbano, pero la falta de confianza entre las partes dificulta cualquier estabilización duradera. El despliegue internacional y los contactos diplomáticos no han logrado impedir que el territorio fronterizo siga siendo escenario de ataques y destrucción.
En Gaza, la situación humanitaria continúa siendo extrema. La destrucción de infraestructura, el desplazamiento interno, la falta de servicios básicos y las restricciones al ingreso de ayuda mantienen bajo presión a organismos internacionales. Cada nueva operación militar complica aún más la posibilidad de sostener asistencia, reconstrucción y retorno de civiles a zonas devastadas.
El problema de fondo es que las treguas actuales no resolvieron los objetivos estratégicos de ninguna de las partes. Israel quiere neutralizar completamente la capacidad militar de Hamás y reducir la amenaza de Hezbolá en el norte. Hamás busca sobrevivir como actor armado y político en Gaza. Hezbolá pretende conservar su poder de disuasión en Líbano. Irán utiliza a sus aliados como parte de una arquitectura regional de presión.
Ese choque de objetivos hace que la tregua sea más un mecanismo de contención que una solución política. Mientras no exista un acuerdo más amplio sobre seguridad fronteriza, desarme, gobierno de Gaza, garantías regionales y retiro de fuerzas, los episodios de violencia seguirán reapareciendo.
La nota dominante de las últimas horas es precisamente esa fragilidad. Israel opera en el sur del Líbano pese a los compromisos de alto el fuego; Líbano pide intervención estadounidense; Hezbolá mantiene ataques contra tropas israelíes; e Israel exhibe bombardeos contra túneles de Hamás en Gaza sin verificación independiente del material.
La región permanece así en una zona intermedia: no hay una guerra regional abierta de máxima intensidad, pero tampoco una paz real. Hay treguas parciales, operaciones militares, presión diplomática y poblaciones civiles atrapadas en territorios donde cada acuerdo puede romperse con el siguiente ataque.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias