LÍBANO / ISRAEL PROFUNDIZA SU INCURSIÓN
Israel toma el castillo Beaufort y profundiza su ofensiva en Líbano
31.05.2026
BEIRUT (Uypress) – Las fuerzas israelíes tomaron el castillo Beaufort, una fortaleza medieval de unos 900 años ubicada en una montaña estratégica del sur de Líbano, en una operación que marca la incursión más profunda de Israel en territorio libanés en más de un cuarto de siglo.
La captura del castillo, situado cerca de la ciudad de Nabatiyeh, se produjo después de varios días de bombardeos intensos y combates con Hezbollah en aldeas cercanas. El enclave tiene un alto valor militar por su posición elevada, desde donde se domina buena parte del sur libanés y zonas del norte de Israel.
El Ejército israelí confirmó la operación este domingo y difundió imágenes de tropas en el área. El primer ministro Benjamin Netanyahu celebró la toma como un cambio relevante en la ofensiva contra Hezbollah, mientras el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que la bandera israelí volvió a flamear en las alturas de Beaufort.
El movimiento tiene una fuerte carga histórica. Israel ocupó el castillo y sus alrededores durante la invasión de 1982 y mantuvo presencia allí hasta su retirada del sur de Líbano en el año 2000. Por eso, el regreso de tropas israelíes a Beaufort tiene un valor simbólico para Israel, Hezbollah y la población libanesa.
La operación también representa un salto militar. Hasta ahora, Israel había concentrado buena parte de sus incursiones en zonas fronterizas o áreas del sur libanés más próximas a la Línea Azul. La toma de Beaufort acerca sus fuerzas a Nabatiyeh y amplía la profundidad de su presencia terrestre en Líbano.
La ofensiva ocurre pese al alto el fuego anunciado en abril, que en los hechos se ha deteriorado de manera acelerada. En las últimas semanas, Israel intensificó ataques aéreos, amplió órdenes de evacuación y declaró zonas de combate en áreas cada vez más extensas del sur libanés.
Hezbollah respondió con drones, cohetes y ataques contra posiciones israelíes, mientras ambas partes se acusan mutuamente de violar la tregua. La frontera norte de Israel y el sur de Líbano permanecen bajo una dinámica de guerra abierta, aunque formalmente continúen los esfuerzos diplomáticos para sostener un marco de cese de hostilidades.
El gobierno libanés condenó el avance israelí y denunció una violación de su soberanía. Beirut acusa a Israel de aplicar una política de tierra arrasada en el sur del país, con bombardeos contra aldeas, infraestructura civil y zonas habitadas.
La preocupación internacional creció de inmediato. Francia pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y sostuvo que la operación israelí agrava el riesgo de una guerra regional más amplia. París también reclamó respeto a la soberanía libanesa y al marco del alto el fuego.
La ubicación de Beaufort explica parte de la alarma. La fortaleza no es solo un sitio histórico: está sobre una altura que permite controlar movimientos en el sur de Líbano y observar rutas estratégicas. En términos militares, su captura puede servir a Israel para consolidar una nueva línea de presencia y ampliar su zona de seguridad.
Pero el avance también aumenta el costo político y humanitario. Las órdenes de evacuación emitidas por Israel hacia zonas al sur del río Zahrani ya abarcan áreas extensas del sur libanés. Miles de civiles se encuentran desplazados y muchas comunidades viven entre bombardeos, cortes de rutas, destrucción de viviendas y falta de servicios básicos.
El conflicto entre Israel y Hezbollah se reactivó con fuerza tras la ofensiva regional vinculada a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Desde marzo, el sur de Líbano se convirtió en uno de los frentes más activos de la crisis de Medio Oriente, con miles de muertos, más de un millón de desplazados y daños severos sobre infraestructura civil.
La toma de Beaufort introduce además un componente patrimonial. La fortaleza, construida en época de las cruzadas y utilizada por distintos poderes a lo largo de los siglos, forma parte del paisaje histórico del sur libanés. Su militarización vuelve a colocar al patrimonio cultural dentro del campo de batalla.
Para Israel, Beaufort es una posición estratégica y simbólica frente a Hezbollah. Para Líbano, es una nueva prueba de que la ofensiva israelí ya no se limita a frenar ataques fronterizos, sino que avanza sobre territorio profundo y sensible. Para Hezbollah, la pérdida del enclave representa un golpe militar y propagandístico en una zona donde ha sostenido presencia durante décadas.
El riesgo inmediato es que la operación vuelva irrelevante cualquier noción de tregua. Si Israel consolida posiciones más allá de las zonas fronterizas y Hezbollah intensifica su respuesta, la guerra puede expandirse hacia áreas más pobladas del sur libanés y acercarse a centros urbanos de mayor tamaño.
El castillo Beaufort ya fue escenario de guerras anteriores. Su nueva ocupación por fuerzas israelíes muestra hasta qué punto la historia vuelve a repetirse en el sur de Líbano: fortalezas antiguas, disputas territoriales modernas y una población civil atrapada entre ejércitos, milicias y potencias regionales.
La captura de la fortaleza no cierra una etapa. Al contrario, puede abrir una fase más peligrosa. Israel profundizó su presencia en Líbano, Hezbollah difícilmente acepte el golpe sin responder, y la diplomacia internacional vuelve a correr detrás de una escalada que avanza más rápido que las negociaciones.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias