MEDIO ORIENTE / RIVALIDAD REGIONAL
Israel y Turquía trasladan su disputa regional a Siria, Somalia y Líbano
28.08.2026
JERUSALÉN/ANKARA (Uypress) – La creciente rivalidad entre Israel y Turquía se manifiesta simultáneamente en Siria, Somalia y Líbano, aunque con características y niveles de confrontación diferentes en cada territorio.
El episodio más peligroso ocurrió en Siria el 18 de agosto, cuando aviones israelíes realizaron ocho ataques contra la base aérea de Abu al-Duhur, situada en la provincia noroccidental de Idlib, cerca de la frontera turca.
Los bombardeos alcanzaron la pista, depósitos y otras instalaciones. No se registraron víctimas, según fuentes militares y residentes citados por medios internacionales.
El Gobierno de Benjamin Netanyahu reconoció posteriormente la autoría del ataque y afirmó que buscaba impedir el despliegue de fuerzas turcas en la base.
Israel sostuvo que Siria estaba a punto de vulnerar un entendimiento de seguridad al permitir que Turquía estableciera una presencia militar en Abu al-Duhur. Según las autoridades israelíes, Ankara podría utilizar esas instalaciones para desplegar sistemas capaces de limitar la libertad de acción de la aviación israelí.
Turquía rechazó la acusación y afirmó que no existía un plan para instalar una base o desplegar permanentemente tropas en ese lugar. Ankara reconoció, sin embargo, que mantiene cooperación militar con el nuevo Gobierno sirio en materia de entrenamiento y asistencia técnica.
El canciller sirio Asaad al-Shaibani también negó que existiera un acuerdo para establecer una presencia militar turca permanente en Abu al-Duhur.
La base había permanecido fuera de servicio durante buena parte de la guerra civil y estaba siendo rehabilitada con asistencia turca. Esa circunstancia alimentó las sospechas israelíes, pero no confirma que hubiera tropas preparándose para instalarse allí.
El enviado estadounidense para Siria y embajador en Turquía, Tom Barrack, calificó el ataque israelí como una escalada innecesaria. También señaló que Washington no había recibido una advertencia previa.
Barrack advirtió que una operación de estas características podía provocar una confrontación accidental con Turquía, integrante de la OTAN y poseedora de una de las fuerzas aéreas más importantes de la región.
El representante estadounidense recordó que Ankara ha demostrado anteriormente su disposición a responder ante incursiones que considere amenazantes, como ocurrió en 2015 cuando Turquía derribó un avión ruso cerca de la frontera siria.
No pudo confirmarse, sin embargo, que cazas turcos hubieran detectado a los aviones israelíes o estado en condiciones de interceptarlos durante el ataque. Esa versión no aparece respaldada por información oficial ni por las principales agencias internacionales.
Siria es el escenario donde los intereses de los dos países se enfrentan de manera más directa. Turquía respalda al Gobierno del presidente Ahmed al-Sharaa y pretende fortalecer un Estado sirio centralizado bajo influencia de Ankara.
Israel desconfía de ese Gobierno, ocupa posiciones en el sudoeste sirio y procura impedir que fuerzas que considera hostiles se establezcan cerca de sus fronteras o reduzcan su libertad para realizar operaciones aéreas.
Después del bombardeo, representantes de Siria e Israel retomaron conversaciones mediadas por Estados Unidos en Jordania. Uno de los objetivos fue evitar que la rivalidad israelí-turca transforme el territorio sirio en un escenario de enfrentamiento entre ambos países.
En Somalia, la disputa no es militar, sino diplomática, económica y estratégica.
Turquía mantiene una extensa relación con el Gobierno federal somalí y administra en Mogadiscio su mayor instalación militar fuera del territorio nacional, conocida como TURKSOM.
Ankara entrena a unidades somalíes, suministra equipamiento militar, desarrolla proyectos de infraestructura y mantiene acuerdos relacionados con la exploración energética y la protección marítima.
Israel alteró ese equilibrio en diciembre de 2025 al convertirse en el primer Estado miembro de Naciones Unidas en reconocer formalmente a Somalilandia como país independiente.
Somalilandia se separó de Somalia en 1991 y mantiene desde entonces instituciones propias, aunque Mogadiscio continúa considerándola parte de su territorio.
Turquía condenó el reconocimiento israelí como ilegítimo y sostuvo que amenaza la unidad y la soberanía de Somalia.
La decisión ofrece a Israel una relación privilegiada con un territorio situado frente al golfo de Adén, cerca de las rutas que conectan el océano Índico con el mar Rojo. También introduce un competidor estratégico en un espacio donde Turquía había construido una influencia considerable.
No existen, sin embargo, enfrentamientos armados entre fuerzas israelíes y turcas en Somalia o Somalilandia. La disputa se expresa mediante alianzas contrapuestas, cooperación militar, inversiones y reconocimiento diplomático.
El tercer escenario es Líbano. Turquía manifestó su disposición a participar en una nueva misión internacional de seguridad cuando finalice el mandato de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano, conocida como FPNUL o UNIFIL.
El mandato de la fuerza concluirá a fines de 2026 y será seguido por un período de retirada. El Gobierno libanés analiza diferentes alternativas para evitar un vacío de seguridad en el sur del país.
Durante una reunión con el presidente libanés Joseph Aoun, Recep Tayyip Erdogan ofreció apoyo para fortalecer al Ejército libanés, proteger la soberanía del país y participar en una eventual nueva estructura internacional.
Aoun indicó que las posibilidades analizadas incluyen fuerzas europeas, árabes, islámicas, turcas o respaldadas por la OTAN.
Israel mantiene una zona militar dentro del sur de Líbano y condiciona su retirada al desarme de Hezbolá y al despliegue efectivo del Ejército libanés.
Una presencia turca en la zona resultaría previsiblemente inaceptable para Israel, que ya se opuso a la participación de Ankara en otros mecanismos de seguridad regionales. Hasta ahora, sin embargo, no existe una misión aprobada ni un despliegue de tropas turcas.
Líbano representa así una competencia por el sistema de seguridad que sucederá a la misión de Naciones Unidas, no un frente de combate abierto entre Israel y Turquía.
La rivalidad responde a proyectos regionales diferentes. Ankara pretende consolidarse como potencia política, económica y militar en Medio Oriente, el Mediterráneo oriental y el Cuerno de África.
Israel busca conservar libertad de acción militar, impedir la instalación de fuerzas potencialmente hostiles cerca de sus fronteras y limitar la influencia de actores regionales que considera amenazas futuras.
Algunos antiguos responsables de seguridad israelíes y analistas advierten que el crecimiento de Turquía puede convertirla en el próximo gran desafío estratégico para Israel. No fue posible corroborar, sin embargo, la atribución concreta a un exjefe de inteligencia de que una guerra sea “inevitable”.
Los hechos disponibles muestran una escalada de la rivalidad, pero no una guerra directa. Siria constituye el punto de mayor peligro; Somalia, una disputa geopolítica, y Líbano, una competencia todavía incipiente por la seguridad posterior a la retirada de UNIFIL.
Presentarlos como tres guerras paralelas exagera la situación actual. El riesgo más importante consiste en que una nueva operación israelí alcance personal turco en Siria y transforme una confrontación indirecta en un enfrentamiento armado entre dos países con fuerzas militares avanzadas y estrechas relaciones con Estados Unidos.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias